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Tocando el Cuatro por la cultura boricua

  Se puede decir que Puerto Rican Arts Alliance (PRAA) es hija de la necesidad.
 Cuando Carlos Hernández la fundó en 1998, en su mente estuvo incrementar la conciencia y el conocimiento de las artes para la comunidad boricua en Chicago, con poco acceso a este elemento vital de la cultura de cualquier pueblo.
  Han pasado 15 años, y hoy Hernández vive satisfecho de haber creado una organización que es una pieza imprescindible en el afán de promover la cultura puertorriqueña en Chicago y más allá de sus fronteras.
  En realidad, Hernández se tomó este asunto muy en serio desde que la organización abrió sus puertas con muy escasos recursos, pero con la fe de que era un proyecto necesario para una comunidad que ama su cultura y su Isla del Encanto.
  “Lo hacemos de varias maneras, dijo al hablar de la promoción cultural.  Una de ellas  es a través de los programas educativos en escuelas primarias y secundarias, impartiendo clases de música, como el aprendizaje del Cuatro puertorriqueño, la guitarra española y el violín”, comentó.
    Para Hernández no menos importante han sido las exposiciones itinerantes que PRAA ha patrocinado, una de ellas fue relacionada con la vida de Roberto Clemente,  uno de los beisbolistas  más grandes en la historia de las Grandes Ligas, fallecido en diciembre de 1972 en un accidente aéreo cuando intentaba ayudar a las víctimas de un devastador terremoto en Nicaragua.
    “Los centros culturales latinos son  hoy  más importantes que nunca.  La comunidad latina está cambiando el rostro demográfico de Estados Unidos debido a  su crecimiento impetuoso, y es trascendental que el resto de la población entienda más de nuestras culturas.  PRAA aporta mucho en este propósito”, comentó. )
  Más allá de los boricuas, PRAA ha atraído con el tiempo a jóvenes de otras nacionalidades de Latinoamérica, como mexicanos, que se han interesado por sus programas musicales, como el aprendizaje del Cuatro boricua.
 En sus inicios, los programas de la organización servían solo al noroeste de la ciudad, un área con una población compuesta por el 75 por ciento de latinos, 15 por ciento de afroamericanos y 10 por ciento de blancos.  Hoy los programas de PRAA cubren toda el área metropolitana de Chicago y del Medio Oeste, y la organización tiene miembros en lugares tan distantes como Nueva York y California.
 “Creo que organizaciones como la nuestra son una ventana para llegar a otros grupos étnicos” afirmó.  Lamentablemente, no pocas han tenido que cerrar debido a la falta de fondos”, advirtió.
    No obstante el escollo financiero que con frecuencia entorpece el desempeño de las agencias no lucrativas, Hernández ha logrado con diferentes iniciativas atraer fondos requeridos para sostener los programas y la organización a lo largo de tres lustros.
 Nombrado en el 2010 con el galardón “Experience Leader Fellow” de “Chicago Community Trust”, Hernández completó recientemente  con éxito una campaña para atraer fondos a PRAA al levantar  $2.5 millones que necesitaba para expandir su actual instalación en Logan Square, y así responder a la demanda de crecimiento que experimenta la agrupación.
 Porque Hernández y la gente en torno a PRAA no paran de realizar proyectos en aras de su benéfica misión. Este año, por ejemplo, realizaron el Festival de instrumento del Cuatro Puertorriqueño e invitaron a Chicago a la Orquesta Filarmónica de Puerto Rico con sus 70 músicos.
  “Pensando a futuro, queremos incrementar nuestra presencias a través de proyectos de música Latina.  También trabajaremos en otras áreas artísticas, como en el proyecto denominado “El  Archivo” y que incluye una exposición de la Comunidad puertorriqueña en el Medio Oeste”, adelantó.

Pepe Vargas: “Llegaremos al festival No. 50”

Odia que al Festival de Cine Iberoamericano de Chicago lo llamen el “Festival de Pepe”.  Este creador colombiano insiste en que no ha construido él solo un monumento cultural para la comunidad hispana. “El festival es de todos, es un proyecto que se hace a nombre de la comunidad. Todos juntos empujamos todo a la misma dirección, para que esto sea más grande y responda a lo que necesitamos: tener gente que lo vea”. Es una parte de la verdad, pero hay otra incuestionable: el Festival no habría recorrido la ruta de sus casi 30 años, con la elevada reputación nacional que ahora tiene, si no fuera por la audacia de este abogado para tomar firme el timón del proyecto. Conversamos largo con un alma apasionada del cine latino en Estados Unidos y el fundador y director del International Latino Cultural Center de Chicago. Estos son los pasajes chispeantes de un torrente de experiencias compartidas en exclusiva para Negocios Now.

 

¿Satisfecho de los 30 años del Festival?

 

Hemos llegado al festival 29 del Chicago Latino. Para muchos fue una ilusión pensarlo. Para mí era un sueño y creo que llegaremos al festival 50. Y a mí no me preocupa que yo esté o no acá. La  preocupación es que el festival sea mejor cada vez, porque es un arma cultural para decir realmente lo que somos los latinos, ofrecer lo que tenemos y miren como somos. Una vez que la gente te mira y se da cuenta lo que eres, no tiene otra alternativa que respetarte. Y si te siguen discriminando, hay que moverse a un lado y que sigan con su rollo. Tampoco hay que pelearse con ellos.

¿Ha rebasado el festival las fronteras latinas?

 

El festival rebasa las fronteras latinas, que los no latinos entiendan nuestra cultura, quiénes somos y de dónde venimos. Que las películas vengan subtituladas y las compartamos. Es un evento que ha cumplido 29 años, dice algo en sí mismo ¿no? Cuando digo que es un sueño llegar a los 50 no creo que sea una ilusión, es algo realizable. En este momento asisten más de 30 mil personas en dos semanas. Todo es relativo, en comparación, debería ser medio millón. Estamos en un país donde el interés por el cine extranjero es cercano a cero. La gente está bombardeada por toda actuación de Hollywood y corre todos los viernes a ver qué es lo último. El cine extranjero tiene un potencial de público muy bajo. Sin embargo existe. Empezamos con 500 personas que asistieron al primer festival. Y ha seguido creciendo. Y el número se acerca a los  40 mil espectadores.

 

 

 

¿Cuál es la diferencia con el cine de Hollywood?

 

La realidad es que es un público selecto, al que le interesan estas historias y aprenden. Son películas que te tocan, de ninguna manera aburridas. Las películas de Hollywood son hechas básicamente para el entretenimiento. Y a eso le ponen una alta dosis de sexo, ruido, vulgaridad, violencia. Excepcionalmente encuentras una película que te toque el corazón y te deje el alma con ganas de seguir viviendo. Las películas del festival tienen personajes que te tocan. Odias a uno o quieres a otro, es la gran diferencia con las películas de Hollywood, hechas para ganar dinero con una fórmula mínima de entretener a la gente.

 

¿Cómo era el festival antes de tu llegada?

 

Lo agarré en el segundo año, me llamaron a que lo dirigiera. La Universidad de San Agustín era pequeña, en los años 80. Y el festival no funcionó como un arma de reclutamiento. El primero se hizo con presupuesto de 10 mil dólares. Al segundo asistieron cerca de tres mil personas. Se recuperó algo de la inversión de otros 10 mil dólares. Descubrí la importancia de los subtítulos; y era una cosa fácil. Había muchas películas en esa época: la actividad política fue intensa en Latinoamérica, la era de los militares, de las dictaduras y toda esa vía. No les interesó obviamente. El año siguiente el festival pasó con un gran éxito. Allí nació la necesidad de seguir adelante.

 

¿Cómo fue su historia personal hace 30 años?

 

La idea mía no puede ser el resultado de un individuo. Se transformó y vi la necesidad de crear una organización. Se creó “Chicago Latino Cinema”. Yo llegué en el año 80 a EEUU. Viví en Los Ángeles. Antes vivía en México. Soy colombiano pero terminé de crecer en Argentina. Me hice abogado allá. Ahora conozco casi todo el continente, conozco nuestra gente. He viajado mucho. Entonces tenía la inquietud de llegar a un país como Estados Unidos donde la discriminación es un hecho muy aberrante, insoportable. Yo fui esclavo en un restaurante. Catorce mexicanos y yo. Me trataban igual que a los mexicanos. Pero tuve la suerte de que el Chicago Sun-Time me publicara unos artículos que escribí. Entonces la gente del restaurante vio mi nombre en el periódico y no lo podían creer. Era un hecho inconcebible y  tuvieron que digerirlo. Y, a partir de ahí me trataron como a un ser humano de un día para otro.

 

¿El éxito del festival es reflejo de su vida?

 

Yo estudié televisión y periodismo en el Columbia College y después, al final, tomé clases de cine. Tomo el Festival a partir del segundo año y le cambiamos el nombre, porque se llamaba Hispanic Film Festival. Ahora el festival es de todos. Es un proyecto que se hace a nombre de la comunidad. ¿Cómo puedo hacer que esto mejore? Lo comparto con la Junta Directiva, con muchos voluntarios, y colaboramos con muchas instituciones. Todos juntos empujamos todo en la misma dirección, para que esto sea más grande y responda a lo que necesitamos.

 

¿Cuáles son las lecciones de ese camino?

 

Además de las películas nació el “Internacional Latino Cultural Center”. En este momento tenemos un festival de música, espectáculos de comedias, exhibición de arte, obras de teatro, presentación de libros, nuestros programas le llegan a 60 mil personas. El festival de cine pasa de 30 mil personas, el festival de música son más de 10 mil personas, cine en  el parque en el verano, etc. El festival de cine se transforma en una organización que ofrece una programación multicultural y multinacional a través de todo el año.

 

¿Cómo llega a sus 30 años?

 

Seguimos activando este tipo de política, yo diría de filosofía o agenda. En el 30 aniversario lo que puedo asegurar es que va a ser mejor. Es nuevo es diferente y ese es un reto que siempre lo asumimos. Tiene que ser fresco. No queremos una cosa decrépita que con el tiempo va pasando y es la misma cosa y va a terminar en una rutina sin sentido. Estamos trabajando con algo que es sagrado: son las ideas, son los sueños de nuestra gente, plasmado en expresiones artísticas.

 

¿Qué significa su liderazgo?

 

Me obliga actuar con una ética incuestionable. A mí el dinero no me interesa y tampoco el éxito de una sociedad como esta, capitalista, que se mide por el dinero, cuánto tienen y cuántos millones acumulan. Me interesa cuánta diferencia hacemos, cómo mejoramos la  vida de los demás; cómo el nivel social trasciende; cómo se vive en paz, cómo se bajan las tasas de criminalidad y de analfabetismo; cómo la gente vive mejor y es más saludable. Chicago no puede seguir viviendo a oscuras sin  el impacto cultural de una comunidad que ya es la tercera parte de su población.

 

¿Y el cine?

 

Es una forma de expresión artística muy importante, con un gran poder de transmitir ideas. Lo mismo sucede con la música, la literatura, la escultura, y la poesía; tenemos grandes escritores, poetas, pintores, escultores, cómicos, compositores, cantantes, actores, etc. En conclusión, tenemos mucho que ofrecer y mucho por hacer; todo esto me da vida, me motiva para seguir trabajando con entusiasmo por un futuro mejor, y por dejar un legado para las generaciones que vendrán después de nosotros.

 

 

“Hay mucho que hacer”

En solo nueve meses de trabajo oficial, Illinois Latino Family Commission (ILFC) se hace sentir en Chicago.
Creada por el gobierno estatal en  2007, la Comisión comenzó sus trabajos en 2013, bajo el liderato de Layla Suleiman González.
La Directora Ejecutiva de eesta agencia no lucrativas cree que el respaldo que ha tenido su organización en tan corto tiempo, obedece a “la necesidad y frustración en la comunidad” y al liderazgo de la agrupación.
“Estamos muy enfocados en lo que estamos haciendo y cooperamos muy de cerca con otras organizaciones asentadas en la comunidad”, afirmó.  Se trabaja con la urgencia que surge con el entendimiento de que hay mucho que hacer”, señaló.
El mandato de la Comisión es aconsejar al gobernador y la asamblea general sobre la comunidad latina.
Más de 2 millones de latinos consideran a Illinois  como su hogar y represertan el 15.8 por ciento de la población del Estado, de acuerdo con el censo más reciente.
Pero pese al crecimiento demográfico sin precedentes, los latinos están rezagados en los indicadores de bienestar relacionados con la salud, la educación y el empleo.
“Queremos que los latinos realmente puedan  participar en la toma de decisiones acerca de lo qué está pasando en el gobierno,” dijo Suleiman.  “Por demasiado tiempo, hemos sido marginados y fuera de las decisiones importantes que han sido tomadas”, apuntó la dirigente.
Hay cinco áreas principales de enfoque para el trabajo de la comisión: salud y servicios humanos, educación, desarrollo económico y laboral, derechos civiles, equidad y también datos y estadísticas sobre los Latinos del estado.
Ya hay comités trabajando en los temas de salud y servicios humanos, educación y desarrollo económico y laboral.
Obviamente, hay mucho trabajo con la implementación del Obamacare. También hay muchísimos cambios a nivel estatal con la reforma de Medicaid y la coordinación del programa Community Care, que deja a los ancianos seguir viviendo en sus propias casas con asistencia, en vez de entrar en los asilos.
En el tema de educación, la ILFC trabaja para aumentar la participación de las familias latinas en las escuelas,  ayudar a los estudiantes latinos a conseguir sus certificados o licenciaturas y para promover programas de dual lenguaje, enfocados en escribir y hablar español e inglés desde la primaria.
Según estadísticas del censo y del gobierno estatal, solo 4 por ciento de los trabajadores del estado son de origen latino. Fuera de ellos, los latinos son  el 16 por ciento de la fuerza de trabajo. En los últimos 10 años, el número de latinos en el gobierno estatal solo ha crecido  en 200 personas. Y solo el 2 por ciento de los latinos del gobierno están en posiciones de liderato.
Para Suleiman un reto de la Comisión sería cambiar esos números y trabajar con los hispanos con empresas y agencias sin fines de lucro para lograr más en sus organizaciones con la ayuda disponible por el gobierno.
“Hay que hacer mucho,” dijo Suleiman. Pero están en camino”, señaló.

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Andrew Sund: “Estamos a la vanguardia”

El Presidente de St. Augustine College (SAC) sostiene que la tradicional educación superior de maestrías y doctorados va transformarse en este nuevo milenio.
“En el siglo XXI habrá menos instituciones en torres de marfiles y más como St. Augustine. Nosotros estamos a la vanguardia”, dijo Andrew Sund en entrevista a Negocios Now.
“St. Augustine está mejor posicionado que las universidades tradicionales para adaptarse al servicios del país y a las necesidades de la economía que requerirán que entre el 65 y 70 por ciento del mercado laboral tenga un grado de educación superior en el 2020 ó 2025”, agregó.
Desde 1980, SAC ha formado a inmigrantes latinos en los programas de grados asociados en contabilidad, asistente administrativo, artes culinarias, terapia respiratoria, entre otros.
La clave para tenderles este puente hacia el avance socioeconómico ha sido ofrecerles en español las clases de tronco común (General Education Requirements).
“Somos la única escuela superior en todo el país que dictamos clase en español”, afirma Sund.
Por lo general, en otros “colleges” de Chicago el estudiante inmigrante que no habla inglés, tiene que tomar primero clases de ESL, o inglés como segundo idioma, un proceso que puede tomar años.
“Eso es demasiado frustrante para el estudiante”, explica Sund. “En St. Augustine, el estudiante empieza a tomar cursos en español de sicología, matemáticas, literatura hispanoamericana que le permiten descubrir su capacidad intelectual de entrada y no tres años después”.
Todo esto sin descuidar el inglés. “Es muy importante aprender inglés para avanzar económicamente en este país. Aquí lo sabemos”, reconoce Sund.
Afirma que el reto de SAC es ofrecer una educación de calidad y a bajo precio a inmigrantes latinos que llegan con algunos vacíos en su educación.
Esto último es algo a lo que Sund no es ajeno. Nació en Venezuela, vivió en México y en Chile y conoce de primera mano los diferentes sistemas educativos de América Latina.
“He podido desarrollar empatía y conocimiento de los anhelos y las ambiciones de nuestros estudiantes, y de cómo se quieren ver en la comunidad de Chicago”, explica.
Sund asumió la rectoría de SAC en 2008 en un período de oscurantismo para la institución. La falta de recursos económicos provocó que los sueldos quedaran estáticos y desmoralizó al personal docente y administrativo. Ultimadamente, esto resultó en menos alumnos.
Sin embargo, bajo la dirección de Sund, SAC ha logrado aumentar su estudiantado en 39 por ciento.
“Esto no lo hice yo solo; lo hicimos en equipo”, aclara Sund.  “Eso lo logramos a través de una labor de campo, de una campaña de marketing para promover la educación de calidad que ofrecemos”.
“La calidad de los programas no era mala, simplemente era desconocida”, precisa.
Y con el lustro de las luces, llegaron los reconocimientos.
En octubre, SAC se hizo acreedor del premio Outstanding Hispanic Serving Institution Award de parte de HACU (Hispanic Association of Colleges and Universities).
“Este prestigioso premio reconoce la excelencia de los servicios educativos que St. Augustine College ofrece a sus estudiantes y a la comunidad a la que sirve, y representa la misión de HACU”, señaló en una declaración escrita el Dr. Antonio Flores, presidente y CEO de HACU.
Este premio se suma al Community Leadership Award que SAC recibió de HACIA (Hispanic American Construction Industry) en marzo de 2011.
Además, Sund funge como presidente de la mesa directiva de Illinois Latino Council on Higher Education desde 2012.
Actualmente de mil 700 estudiantes, el 85 por ciento son latinos que toman clases en cuatro campus: en el norte en Uptown (1345 W. Argyle St.); en el poniente en  3255 W. Armitage; en el sur en La Villita ( 2610 W. 25th Pl.); y en el sureste (11000 S. Ewing Ave.). Este último campus fue inaugurado bajo la gestión Sund.
“Queremos expandirnos a los suburbios, donde ha crecido la población latina. Tal vez Aurora”, dijo .
Aunque sólo ofrece la licenciatura de trabajo social, SAC planea agregar otras licenciaturas como educación, sicología y administración del sector de servicios hospitalarios.
“Preparamos a los estudiantes para que logren puestos de liderazgos en sus trabajos”, asegura Sund.
St. Augustine ofrece un paquete de ayuda financiera a los estudiantes a través de fondos federales y donaciones, explicó.
“Nosotros guiamos al estudiante en este proceso. Al final, el estudiante tiene que pagar muy poco de su propia bolsa”, señala.
El alumno también puede transferir sus créditos académicos a una universidad de cuatro años, como Northeastern University, para estudiar ahí una licenciatura. Esto es gracias a los acuerdos entre St. Augustine y otras universidades.
“La mayoría de los estudiantes que se transfieren lo hacen a Northeastern por la cercanía, pero también pueden transferir sus créditos a Loyola y Roosevelt, entre otras universidades”, indicó Sund.
SAC tiene el reconocimiento de Higher Learning Commision of the North Central Association of Colleges and Schools. Este es el órgano rector a cargo de reconocer a todas las universidades del Medio Oeste.
Al resaltar que SAC tiene alumnos de 18 hasta 65 años de edad, Sund enuncia: “La educación es para toda la vida”.

Brazos abiertos a los negocios

Su diversidad, su músculo cultural, su sazón gastronómico, la cercanía al Downtown de Chicago y el calor de su gente, hacen de Pilsen uno de los sitios más atractivos para cualquier tipo de negocio.

 

Cuando hace 50 años Martha Saucedo abrió La Casa del Pueblo en  Blue Island Ave. y la 18 St, dentro del mercado de igual nombre, el Pilsen de entonces era diferente al de hoy.

“En esa época nuestros clientes eran principalmente mexicano-texanos. Gustaban más del hot dog, y mi madre y yo luchamos para que la gente comiera comida casera”, sonríe.

Pese a los inconvenientes, el negocio familiar creció. De un establecimiento de “taco parado, sin sillas ni mesas”, La Casa del Pueblo se convirtió  en un reputado restaurante  y un claro ejemplo de éxito empresarial.

“Por medio siglo hemos crecido todos los años, dijo Martha. Y esto ha sido posible gracias a Pilsen, a pesar de los problemas de pandillas que con el tiempo han ido desapareciendo.

Martha dijo estar convencida de haber escogido el lugar apropiado para el negocio.  “Es grato ver que nuestros comensales también son anglosajones que gustan de la comida mexicana. Pilsen está cambiando, afortunadamente para bien”.

Daniel Solís, concejal del Distrito 25, al que pertenece Pilsen, destacó que este vecindario tiene “una vibrante cultura de emprendimiento que continua estimulando el turismo local, apoyando la sostenibilidad, así como las conexiones a las oportunidades de innovación”.

En su opinión, el impacto social y económico de la iniciativa empresarial en el Distrito 25 ha dado lugar a crear puestos de trabajo, ampliar la participación en las redes de emprendedores, la inversión en proyectos comunitarios y aportación a organizaciones benéficas locales.

“Además de mejoras fundamentales como la modernización de infraestructura, escuelas, parques, aceras y servicios de reciclaje en toda la ciudad, que contribuyen a una comunidad saludable para vivir, trabajar y jugar. En suma los empresarios del vecindario están ayudando a la comunidad de Pilsen a crecer”.

María Molina tiene palabras benditas para Pilsen a la hora de hablar de su Don Churro El Moro de Letrán.

“Es un lugar cien por ciento bueno para abrir negocio, el ambiente del barrio y su gente son un estímulo tremendo”, asegura.

Y lo dice una mujer que en los 80 tomó el timón de Don Churro tras comprárselo a su dueño original y lo ha llevado a una popularidad insólita, con la ayuda de su esposo y sus hijos Edwing,  Claudia y Juan Jr.

Pero la historia empresarial de los Molina enseña que no basta vivir en un Pilsen bondadoso para  transitar por el camino del éxito.

“Hay días en que producimos 10,000 churros. El 70 por ciento de nuestra producción es a mano. Creo que, en parte, ahí está el secreto del éxito, además de echarle mucha gana”.

Greater Pilsen Development Assocation, una cámara de comercio que nació hace un año para ayudar a los comerciantes, es consciente del potencial que ofrece Pilsen para los negocios.

“Nuestro objetivo es ayudar a los negocios. Estamos buscando incrementar la membresía para juntos trabajar en este objetivo y al tiempo damos la bienvenida y apoyamos todo negocio que quiera establecerse en el barrio. Mientras más negocios tendremos, habrá más tráfico”, afirmó Gus Drupas, miembro de la mesa directiva de GPDA.

Gus describe el apoyo en varias direcciones, especialmente en ramas críticas para los negocios como mercadotecnia y las ventas.  Por otra parte, GPDA busca que la ciudad ofrezca la condición de Area de Servicio Especial a la calle 18 y parte de la Blue Island.

“Estamos muy esperanzado en que nos den esta condición.  Tendremos una comunidad más bonita y fuerte. Buscamos integrar a la comunidad, trabajar unidos como el principal abono para crecer como comunidad.

Eliazar Delgado, propietario del emblemático café Jumping Bean, en la calle 18, figura entre los que aplaude todo el esfuerzo por mejorar el barrio.

“Cuando  en 1994 abrí el café, en la 18 había puro establecimientos para vender tacos, panadería y dulcería.  Creo que entonces los vecinos no eran muy abierto a aceptar lo nuevo”, comentó.

Pero  con el tiempo Pilsen fue cambiando y después de mucho trabajar,  incluso bajo amenazas de pandilleros querían que saliera de aquí, el Jumping bean fue aceptado”, recordó.

“Hoy es vigilado (por la policía), más limpio y abierto a gente de todo tipo. Es un barrio donde encuentras una diversidad, pero con profundas raíces mexicanas”.

Eleazar lo dice con el corazón del empresario solitario que en un minuto lavaba trastes y en el otro servía un sándwich, al emprendedor de hoy que emplea a 14 trabajadores, entre ellos 7 de tiempo completo.

“Nadie debe tener miedo de invertir en el barrio.  Yo lo he visto crecer de una comunidad cerrada a lo que es hoy, un Pilsen abierto a la diversidad de los negocios, vibrante, con identidad propia. (Por Clemente Nicado)

NN

Luis Gutierrez: A guiding light for Latino progress

Luis Gutiérrez is a name shared name by two prominent local figures in the pro-immigrant movement: Congressman Luis Gutiérrez (D – Illinois) and the Mexican community activist and educator José Luis Gutiérrez.

However, our Luis Gutiérrez does not plan on changing his name.

“Don’t get confused. I’m the younger one; I’m 40,” he says with a laugh. “Each has his own area to develop his talent, and mine is definitely not politics.”

Nonprofit organizations are the specialty for this Chicagoan, born and raised in Little Village (La Villita).

In 1997, when he was just 24 years old, Gutiérrez founded Latinos Progresando, which helps Latino immigrants navigate the complexities of the U.S. immigration system. Nearly 16 years later, it holds the distinction of being, the largest family-based immigration legal services agency led by Latino in the State of Illinois, Gutiérrez says.

“We help all people equally, be it a Mexican seeking U.S. citizenship, a Guatemalan filing an immigrant petition with United States Citizenship and Immigration Services (USCIS) so that his or her mother can come from Guatemala to the United States, or a young person filing a Deferred Action request,” Gutiérrez explains.

Latinos Progresando also offers university scholarships for Undocumented students, and there is even a theatre company where young people can “share their immigrant experiences,” he adds.

Furthermore, Gutiérrez brought together 15 nonprofit organizations under a group called the Marshall Square Resource Network. “We meet once a month to discuss issues that affect the community and to grow as organizations,” says Gutiérrez of the network, established in 2010.

Illinois General Assembly Rep. Silvana Tabares (D – 21st District) and Chicago Alderman George Cárdenas (D – 12th Ward) both have met with the network “in order to inform us about how we, as organizations, can work with the support of their offices,” Gutiérrez explains.

The origins of Gutiérrez’s involvement in community service trace back to the early 1990s, when a friend invited him to volunteer at a citizenship workshop in Piotrowski Park.

“I was surprised to see so many youth volunteers helping older people fill out citizenship applications,” Gutiérrez says. “Those adults reminded me of my own parents. It made me happy; it opened up my heart.”

Originally from Mexico, Gutiérrez’s parents taught him lessons that go beyond his degree in nonprofit management from DePaul University. “They taught me to respect and help other people, just as other people helped them when they first arrived in the United States,” he says.

Their teachings – and his visit to Piotrowski Park – prompted him to quit his job as a Burger King manager and launch Latinos Progresando. He quickly learned the challenges inherent in running a non profit organization.

“It isn’t just about motivating your team, but rather it’s more about making your organization grow through donations. It’s very difficult,” he says.

However, Gutiérrez says he has been fortunate in his drive to keep Latinos Progresando and its mission intact.

“I have always heard other people say, ‘People don’t give.’ That has never been my experience. There has always been someone willing to help us out, either as a volunteer or through a donation,” Gutiérrez says.

Last January, the foundation celebrated its 15th year.

“Latinos Progresando would never have reached 15 years without the support of its volunteers, of educational institutes, and of the African American and white communities as well,” Gutiérrez says. “We are the reflection of the efforts of a united Chicago.”

Much like Gutiérrez and Latinos Progresando helps Latinos in need of legal services; ComEd is dedicated to helping its customers during financial hardships. That’s why, through the ComEd CARE programs, we offer a range of financial assistance programs to help qualified customers with paying their electric bills, and we support energy-assistance programs that help those in need.

La Resurrección del Second Federal

(Archivo)

El Second Federal se pone zapatos de un Credit Union

Globos al aire, mariachis, tacos y carnitas mexicanas, el gobernador Pat Quinn al micrófono, luego la procuradora Lisa Madigan y más invitados.  Danzas, música y júbilo por doquier. Era la fiesta por la resurrección del Second Federal.

Sin el “Savings” como apellido, con su nuevo nombre: Second Federal Credit Union, la emblemática institución enclavada en tres barrios latinos, tiene feliz a sus “rescatistas” y a muchas  familias, especialmente de La Villita, que vieron  sus viviendas en peligro –y su futuro- tras el anuncio de quiebra bancaria.

Cuando el pasado año el Second Federal Savings and Loan cayó definitivamente a la lona de tambalearse por el golpe de la debacle hipotecario, la autoridad bancaria federal (FDIC) puso en subasta todos sus activos, incluyendo $161 millones en depósitos y 1,100 hipotecas con un valor de $141 millones.

La noticia de la caída hizo noticia nacional porque se trataba de un banco que hizo historia.

“Second Federal Savings fue el primer banco en dar préstamos con matrícula consular y también el primero en utilizar el ITIN (Número de Identificación Personal del Contribuyente) para dar préstamos hipotecarios”, afirmó Raymundo. “Cuando cayeron las hipotecas, muchos dejaron de pagar y el banco fue a la quiebra”

Fue así que el SF pasó a manos de Wintrust, una sólida corporación con activos estimados en $17.5 billones que incorporó al Second Federal a su amplia red de instituciones bancarias, tomando los depósitos bancarios.

Nadie dudaba que desde el punto de vista financiero, la entidad con sucursales en La Villita, Cicero y Brighton Park, pero el banco solo quedaría con los depósitos, y no con las hipotecas, por orden de las propias autoridades reguladoras.

Pero Raúl Raimundo y Resurrección Project tenía otro plan de convertir a la entidad  en un credit Union, con la flexibilidad que no tienen los bancos tradicionales que implicaba asumir las hipotecas en subasta y darle otros servicios a la comunidad que solo podrían ofrecerse bajo el formato menos rígido.

Edward Wehmer, CEO de Wintrust, llegó a la conclusión de que las sucursales, los depósitos y los préstamos, en su gran mayoría a nombre de hispanos, estarían en mejores manos si pasaban a pertenecer a un solo grupo o entidad. Esto significó el preámbulo para el exitoso acuerdo logrado a fines del mes pasado.

Wintrust entendió enseguida lo más conveniente para los residentes y los cuentahabientes era un credit unión y cooperó en la transición.

Bajo este prisma, Resurrección hizo una sociedad con Self-Help Federal Credit Union y una alianza con Wintrust  que devolvió los depósitos de $161 millones.

“Siempre hemos querido ser socialmente responsable y darle lo mejor a la comunidad, pero tomamos la decisión de vender los valores a Self-Help Federal Credit Union y Resurrection, porque nos dimos cuenta que consolidando los depósitos, los préstamos y las (tres) sucursales en una sola institución fortalecería al Second Federal y ayudaría a estabilizar la comunidad”, dijo Wehmer en un comunicado.

Rodolfo Medina, el presidente de Second Federal, el acuerdo entre las partes fue lo mejor que le pudo pasar al legendario banco, que desde hace más de un siglo ha servido a la comunidad inmigrante, incluyendo a la mexicana, en los últimos 40 años.

“Seguiremos con nuestra misión de servir a la comunidad, especialmente el mercado que no está servido, afirmó. Por ejemplo, hemos otorgado préstamos a los estudiantes universitarios que quieren realizar los trámites para hacerse ciudadano, comenzamos a hacer los préstamos hipotecarios otra vez”, comentó.

El nuevo Credit Union se prepara para la entrada en vigor de la ley que da licencias de manejo a los indocumentados.

“Daremos préstamos para la compra de autos, pero no al 30 por ciento como suele ocurrir con las personas indocumentadas o que tienen el crédito roto, dijo Medina, de 37 años.

Oriundo de Chihuahua,   México, Medina aclara que el Second Federal no es un banco solo para indocumentados, sino para toda la comunidad, especialmente aquella parte de la población que no puede obtener préstamo alguno en los bancos tradicionales debido a su historial de crédito.

“Hemos dado préstamo con crédito de hasta 580 puntos de promedio.  Muchos de los clientes que tienen problema en el crédito, no han sido por irresponsabilidad, sino por los problemas económicos que nos han afectado a ellos y a su familia.

Aunque aún no se vislumbra el día en que se aprobará una reforma migratoria, Medina asegura que ya se preparan para esa etapa histórica.

“Los trámites para la ciudadanía son costosos, en particular cuando hay toda una familia de indocumentados.  Les daremos préstamos para que puedan convertir su sueño en realidad”, afirmó.

Si bien el Second Federal debe mantenerse saludable financieramente, Medina asegura que su misión “no es justamente generar más dinero, sino ayudar a la comunidad. Todos los días llego a mi oficina preguntándome ¿a quién puedo ayudar hoy?

Una luz del progreso latino

Luis Gutiérrez es tocayo de dos personajes locales del movimiento pro inmigrante: el congresista Luis Gutiérrez (D-Illinois) y el activista mexicano José Luis Gutiérrez.

Pero nuestro Luis Gutiérrez no piensa cambiarse el nombre.

“No se confundan: Yo soy el más joven; tengo 40 años”, dice en son de broma. “Cada quien tiene su espacio para desarrollar su talento, y el mío definitivamente no es la política”.

El espacio de este oriundo de Chicago criado en La Villita son las organizaciones sin ánimo de lucro.

En 1997, con sólo 24 años, gestó Latinos Progresando. En 1998 esta agrupación empezó a ayudar a los inmigrantes hispanos a navegar por el sistema migratorio de EEUU.

Quince años después, esta organización ubicada en el 3047 W. Cermark Rd.  que encabezada Gutiérrez ofrece servicio legal familiar.

“Ayudamos igual a un mexicano a solicitar su ciudadanía estadounidense, que a un guatemalteco a presentar una petición ante Inmigración para traer a su mamá de Guatemala a Estados Unidos, y a un joven a solicitar la Acción Diferida”, explica Gutiérrez.

Latinos Progresando también ofrece becas universitarias para jóvenes indocumentados, y un taller de teatro donde los jóvenes pueden “compartir sus experiencias inmigrantes”.

Además, Gutiérrez ha logrado aglutinar a 15 organizaciones sin ánimos de lucro bajo la red de apoyo Marshall Square Resource Network.

“Nos reunimos una vez al mes para hablar sobre los temas que nos afectan como comunidad y también para crecer como organizaciones”, dice Gutiérrez sobre la red formada en 2010.

En ese sentido, United Way les asesoró para recaudar más donaciones individuales, señala Gutiérrez.

La representante estatal Silvana Tabares (D-Distrito 21) y el concejal George Cárdenas (Distrito 12) se han reunido con la red “para informarnos sobre cómo nosotros, como organizaciones, podemos trabajar con las oficinas de ellos”, explica Gutiérrez.

La filantropía de Gutiérrez empezó a principio de los noventa, cuando un amigo lo invitó a participar como voluntario en un taller de ciudadanía en Piotrowski Park.

“Me sorprendió ver a tantos jóvenes voluntarios ayudando a llenar las solicitudes de ciudadanía a personas adultas”, dice Gutiérrez, “Esas personas adultas me recordaron a mis propios padres”.

“Eso me dió alegría… se me abrió el corazón”, agregó.

Originarios de México, los padres de Gutiérrez le dieron más que una educación  en administración de organizaciones sin fines de lucro en DePaul University. “Me enseñaron a respetar y a ayudar a los demás, como otras personas los ayudaron a ellos cuando llegaron a este país”, dice.

Eso, y aquella visita a Piotrowski Park, lo hicieron dejar su puesto de gerente en un Burger King para formar Latinos Progresando.

Pero en Latinos Progresando se dio cuenta que es un reto dirigir una fundación.

“No sólo se trata de darle ánimo a tu equipo de trabajo, sino además de hacer crecer a tu organización a base de donaciones. Eso es muy difícil”, recuerda.

Pero se dice bastante afortunado.

“Siempre he escuchado a otros decir, ‘La gente no da’. Esa jamás ha sido mi experiencia. Siempre ha habido alguien dispuesto a darnos la mano, como voluntario o con una donación”, dice.

En enero pasado, la fundación cumplió 15 años.

“Latinos Progresando no hubiera llegado a los 15 años de vida sin la ayuda de los voluntarios, de instituciones educativas, de la comunidad afroamericana y también de la blanca”, dijo Gutiérrez. “Somos el reflejo del esfuerzo de un Chicago unido”.

Así como Luis Gutiérrez y Latinos Progresando ayuda a los latinos con servicios legales, ComEd está comprometida a ayudar a sus clientes durante en dificultades financieras. Es por eso que mediante los programas ComEd CARE, ofrecemos un rango de programas de asistencia financiera para ayudar a clientes calificados con el pago de sus cuentas de electricidad y los apoyamos con programas de asistencia deenergía que los ayuda en esa necesidad.

En guerra contra los mitos

La venezolana Raiza Mendoza tiene en la donación de órganos y tejidos su principal blanco en su lucha por salvar vidas.

Más de 112.000 hombres, mujeres y niños en todo el país esperan por un donante de órgano. Solo en Illinois la cifra es de 5.000 personas. Miles más aguardan por un trasplante de córnea o tejidos para reanudar su vida normal.

Raiza Mendoza no se cansa de repetir estas cifras para ilustrar el drama que viven miles de personas cuyo único sueño es encontrar un donante y salvar sus vidas.

Como Coordinadora de Relaciones Públicas Latinas y Comunitarias de Gift of Hope, organización que coordina la donación de órganos y tejidos, Mendoza recorre Illinois y noroeste de Indiana haciendo consciencia entre la población latina para que se registre como donante de órgano.

Muchos han respondido al llamado. En la actualidad el Registro de Donantes de la Secretaría de Estado de Illinois tiene inscritos cerca de 6 millones de donantes de órganos y tejidos –casi el 57 por ciento de la gente elegible para poder registrarse en el estado. Pero aún no es suficiente para salvar vidas. Más de 18 personas mueren cada día en el país por falta de un órgano de un ser vivo o muerto.

“Cada persona que se inscribe como donante, ofrece esperanza a miles de hombres, mujeres y niños que necesitan un trasplante que los regrese a sus vidas productivas y al lado de sus seres queridos”, afirma Mendoza.

Su afán de salvar vidas, la ha llevado a iglesias, templos y congregaciones religiosas. Habla del tema en foros y conferencias, en reuniones comunitarias, no pierde una oportunidad para hacer el llamado salvador.

Lo hace con la pasión por su trabajo, pero también con el dolor de la persona que ha visto decenas testimonios de rompecorazones: de jóvenes que imploran por un órgano, de personas que agonizan por no tener un donante de riñón que pudo haber sido alguien que falleció en un accidente y no estaba registrado como donante. De niños que mueren porque el órgano nunca llegó.

Un donación de tejidos puede hacer la diferencia, según datos oficiales un donante de órgano o tejidos puede salvar o mejorar la vida de 25 personas, restaurando la vista a una persona ciega, reemplazando una válvula del corazón a pacientes con defectos cardiacos, haciendo un injerto de piel a personas con quemadoras severas o permitiendo que una persona camine nuevamente con la donación de huesos.

Todo lo anterior no se entiende cabalmente. Su misión es cambiar la forma de pensar de los hispanos respecto al tema, pero para ello debe luchar contra una lista de mitos que impiden un mayor número de donantes en esta comunidad.

Uno de ellos es que el cuerpo de un donante fallecido quedaría desfigurado, otro es que los familiares del donante ya fallecido tendría que correr con los gastos de la cirugía, incluso que le sacarían los órganos antes de morir y que los médicos no harían lo posible por salvarlo.

“No es así. El objetivo de estos asistentes es salvar vidas y ellos no ganan ningún beneficio si hacen lo contrario”, reitera.

Una y otra vez explica con sólidos argumento la falsedad de esas apreciaciones, pero sabe que no va cambiar la mente de la noche a la mañana y que en su misión necesitan unir voluntades para llevar el regalo de esperanza tan lejos como fuera posible. Así es. Se necesitan muchas Raizas Mendoza en nuestra comunidad.