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Los ‘flea markets’ de Harold Merlo

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Es la historia de un hombre que vio las puertas cerradas al capital para lanzar su negocio y encontró la ‘llave’ en mamá y papá, a quienes hoy agradece el ser dueño de tres mercados informales, dos de ellos flea markets.

Jorge Arturo Castillo

Cuando le llegó la propuesta para comprar un primer flea market al oeste de Chicago, Harold Merlo estaba seguro que esa oportunidad cambiaría completamente su vida, pero sus sueños tropezaron con el acceso a capital.

Tras una búsqueda infructuosa, sin otra opción sobre la mesa, Harold pidió el dinero a sus padres con la promesa de que se lo devolvería todo.

Teniendo como apoyo a sus propios padres, el hondureño compró un inmueble en Aurora y estableció allí lo que llamó Fox Valley Flea Market, un mercado donde renta el espacio a otros emprendedores que quieren vender sus productos.

Los inicios fueron difíciles

“Eran los ahorros de mis padres. Les dije que me dieran un par de años para devolvérselo. Los inicios fueron difíciles. Tomaba una parte de los ingresos para pagar mensualidades pendientes del negocio, y con la otra, pagué la deuda a mis padres. Me da gusto que hoy también se beneficien de la prosperidad del negocio”, comenta.

Pero el negocio fue creciendo, y en 2009, consiguió comprar otro flea market, luego de una fatigosa negociación con el dueño, comenzando así su proceso de expansión.

Después, en 2016, el empresario compró, junto a su esposa Collen Merlo, otro mercado, llamado Hidden Treasures Mall and Antiques, en Love Park, al noroeste de Chicago. El negocio lo maneja ahora su esposa con su ayuda.

Capital y sabiduría

Harold mira con optimismo su negocio y no tiene palabras para expresar el orgullo que siente por sus padres, y miembros de la familia que han trabajado a su lado. Porque en definitiva se trata de un negocio familiar, dijo.

“Mi mamá fue una persona muy importante en mi vida, que me ayudó no solo con capital, sino también con su sabiduría. Me decía que no necesitaba llenar el negocio de vendedores, que lo más importante era ayudarlos para que hicieran bien su trabajo. Decía que si a los vendedores les iba bien, a nosotros también”. Su filosofía cambió todo, y empezamos a crecer.

     Este reportaje ha sido posible gracias al patrocinio de Wintrust 

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