A National Award-Winning Publication

Los 15 McDonald’s de Carmen Solano 

Por Clemente Nicado, 

Publisher y Editor Jefe | Negocios Now

   Es la historia de una mujer que llegó a Chicago de su natal República Dominicana con una sola maleta y un sueño inmenso de ser artista, y hoy es la empresaria dueña de 15 restaurantes McDonald ‘s.

   Cuando en 1980 puso un pie en la Ciudad de Los Vientos, Carmen Solano-De Carrier tenía muy claro cuál era la razón de su viaje: quería estudiar “broadcasting” en Columbia College y hacer una carrera detrás de las cámaras y los micrófonos.

   Y no era de extrañar. Aquella adolescente de 19 años era la hija de Rafael Solano, el famoso músico y compositor dominicano, el autor de “Por Amor”, una canción traducida en varios idiomas e interpretada por figuras de la talla de Plácido Domingo; y creció admirando a su padre.

  “Mi padre tenía un show que se llamaba Solano. Yo presentaba a la gente en el show. Tenía unos 12 años. Desde esa época me encantaba el micrófono, la televisión, estar detrás de las cámaras, cantaba con mi papá; eso es lo que quería hacer”, dijo con una sonrisa.

   Pero para consumar sus sueños de ser una artista famosa en Estados Unidos, primero tenía que trabajar y escogió un empleo que, sin sospecharlo entonces, marcaría el rumbo de toda su vida.

  “Había un McDonald ‘s que estaba abriendo, solicité un empleo y me lo dieron.  Trabajaba de 5:00 am a 1 de la tarde; a las 2 me iba a Columbia College, hasta las 10 de la noche, y hacía lo mismo al otro día”, recuerda.

  Detrás del  mostrador de McDonald ‘s donde hizo desde cajera hasta ser promovida a puestos ejecutivos, conoció a su primer esposo, se casó, tuvo hijos y siguió creciendo con la compañía donde trabajó por 23 años como empleada hasta que un suceso en su vida hizo que volteara hacia la Carmen empresaria.

   “Me divorcié de mi primer esposo y luego conocí en McDonalds a mi segundo esposo. Era jefe de departamento en la compañía y yo trabajaba entonces como consultora de operadores de franquicias. Fue cuando aprendí qué realmente era un operador”, afirmó.

   Embarazada de una niña y dos décadas de experiencia en la cadena restaurantera más grande del mundo, Carmen y su esposo deciden comprar en 2002 la primera franquicia de McDonald’s. 

 “En el corporativo no estaban muy contentos porque no tenían muchos latinos en rangos altos en la ciudad de Chicago; no querían que nos fuéramos, pero al final nos ayudaron y nos desearon suerte”, dijo.

   Para entonces McDonalds tenía como regla no conceder franquicias en Chicago a trabajadores de la compañía en la ciudad; así que el matrimonio abrió los primeros dos restaurantes en Milwaukee, Wisconsin. ¿El capital inicial? Sus 401K y un préstamo de la compañía.

    Y allí empezó Carmen su minicadena. Luego surgió la posibilidad de abrir uno en Chicago, y vino otro, y otro más. Hoy la pareja controla 21 restaurantes,  15 de ellos son de Carmen.

    “Cuando te conviertes en dueño es como un tren que te viene arriba, porque son muchas las cosas que no enseñan como empleado, y que tiene que aprenderlas como dueño”, asegura.

   “La gente quiere trabajar con Carmen”

     Preguntada sobre cuál ha sido el  desafío de crecer a 15 restaurantes en apenas 17 años, la empresaria reconoce que ha tenido muchos retos, pero ninguno como la búsqueda de empleados.

   “Ahora mismo para todos los negocios lo más difícil es conseguir el personal. Yo he tenido la suerte de que en Chicago la comunidad latina es grande y la gente viene y quiere trabajar para Carmen, no para Mc Donalds”. 

   La empresaria lo atribuye a su relación especial con sus empleados. “Yo hablo mucho con ellos, una relación muy estrecha, voy todos los días a tiendas diferentes, trato de conocerlos, algunos me hablan de su vida personal, y trato de ayudarlos”, afirma. Incluso, si tienen una emergencia, les doy un préstamos y me pagan poco a poco con su cheque”.

  En realidad ella ha construido una suerte de familia que es clave a la hora de lidiar con 15 restaurantes a la vez. “Tengo mucha gente que ha crecido conmigo, empezando desde abajo. Cuando les veo potencial, los mando a clases. McDonald ‘s tiene uno de los mejores cursos de negocios del mundo. Yo quería estar en televisión, no sabía nada de negocios, aprendí aquí.”

  Carmen también compartió con Negocios Now algunos consejos que daría a otras empresarias que bregan con un sinnúmero de retos.

   “Como latina y mujer, tenemos mucho que aportar en una empresa. Somos mamá y ‘corremos’ el negocio de la casa, las que vamos al supermercado con un presupuesto que gastar, las que generalmente hacemos las citas médicas de los muchachos, ayudamos con tarea. Es decir, sabemos planear y eso hace las cosas un poco más fácil”, opina.

     Y continua: “Lo otro es que como latinas protegemos a nuestros hijos, queremos que estén con nosotros en casa, creemos mucho en la vida familiar, y llevamos esas ideas a los negocios y hacemos una familia. Es lo que yo he hecho y creo que por eso me ha ido muy bien”, asegura.

 Pero ¿cuál es el límite de Carmen Solano, a dónde quieres llegar Carmen Solano?, preguntamos.

  “Es algo que siempre me preguntan. No sé, porque cuando empecé no pensaba que iba a tener 15 restaurantes. Pero soy de esas personas que piensan que si hay una oportunidad hay que tomarla”.

La Salsa Secreta de Rafael Marrero

Por Migdalis Pérez y Redacción 

Miami – La pasión de Rafael Marrero por abrir la puerta a  empresas hispanas con contratos millonarios con el gobierno federal, recuerda  el relato del pescador que se ahogaba en alta mar y pedía ayuda a Dios.

   En medio de la tormenta, pasó por su lado un pequeño bote para asistirlo, pero el pescador no subió aduciendo que esperaba por la mano de Dios; también rechazó ayuda de un helicóptero y hasta de un buzo bajo el mismo argumento. 

   El hombre termina ahogándose y cuando llega al cielo le reclama a Dios y éste le responde:  te envié un pescador, un helicóptero y buzo, y lo rechazaste. 

  Rafael ha sido el salvador de un sinnúmero de pequeñas empresas que han conseguido jugosos contratos federales, gracias a la certificación que ha hecho mediante su compañía establecida en Miami.

  Rafael Marrero & Company  se especializa en conseguir contratos con el cliente más poderoso del mundo: el Gobierno Federal de los Estados Unidos.

A sabiendas de que existe un océano de oportunidades en las compras federales, Marrero no se cansa de hablar del tema con  otros empresarios latinos. Lo ha hecho en seminarios, conferencias empresariales, cursos de capacitación y  entrevistas en radio, medios impresos  y televisión.

   Con todo, Marrero notó en su recorrido por todo el país que muchos empresarios no son conscientes de la inmensa oportunidad que tienen por delante y fue que decidió escribir en 2018 un libro sobre el tema que tituló “La Salsa Secreta del Tío Sam”, una guía invaluable de  cómo hacer negocios en grande con el gobierno federal.

  De ascendencia gallega, hijo de cubanos y nacido en suelo estadounidense, Rafael cree firmemente que la comunidad hispana es la punta de lanza de la economía americana.

   “Cada año trabajamos en el crecimiento de nuestros clientes cómo contratistas del Gobierno y los postulamos para premios, partiendo del resultado de trabajar directamente con nosotros”, dijo.

  Negocios liderados por minorías, veteranos y mujeres reciben capacitación por parte de Marrero y su equipo, en un proceso en el que “no se trata de filosofar, sino de aprender”. 

  Por ejemplo, indica, mucha gente desconoce que el 23 por ciento de las compras del Gobierno se realizan a empresas pequeñas.

  “El Gobierno no produce nada; lo compra todo. Entonces se trata de apadrinar a los emprendedores, de enseñarles a navegar en el laberinto de la burocracia y los formularios, y de servirles de puente para que logren venderle al Gobierno”.

  Considerada por la revista Inc. como una de las 500 empresas privadas de mayor crecimiento en EE. UU., la compañía encabezada por Marrero también enseña a sus clientes a establecer confianza con los compradores [gubernamentales] a fin de que estos adquieran sus productos o servicios.

  “Todo lo que el Gobierno usa para su gestión son productos y servicios provistos por el sector privado: desde servicios de consejería y limpieza hasta la fabricación de paneles solares. Incluso, los muebles [de las entidades gubernamentales] son fabricados por clientes nuestros”.

    Marrero no se cansa de hablar de esa oportunidad con su comunidad empresarial latina. Lo ha hecho en seminarios, conferencias empresariales, cursos de capacitación y  entrevistas en radio, medios impresos  y televisión.

     Y como si todo lo anterior fuera poco,  escribió en 2018 un libro sobre el tema que tituló “La Salsa Secreta”, una guía invaluable de  cómo hacer negocios en grande con el gobierno federal.

    Marrero tiene una larga lista de empresas a las cuales ha ayudado en la autopista del crecimiento, pero le encanta mencionar a la compañía Miguel López Jr. Inc.,

   La empresa, basada en Miami,  lleva 30 años funcionando, pero luego de ser certificada y asesorada por la compañía de Marrero creció en dos años más que en toda su historia.

  “Ellos son nuestro mayor orgullo porque les hemos ayudado a crecer. Han pasado de ser una compañía de siete millones al año a 23 millones anualmente”.

    Detrás de esta celebración  están  los años de experiencia y el profesionalismo de Rafael Marrero & Company.

“Para empezar a emprender con el Gobierno, lo primero que recomiendo es tomar nuestro entrenamiento y nuestro curso de capacitación. Esos recursos de adiestramiento son determinantes para hacer una exhaustiva evaluación del estado de la empresa de cara a su incursión en el mundo federal.

  “Partiendo de eso, desarrollamos un plan de negocio y hacemos un análisis de fuerzas, oportunidades, debilidades y amenazas.   Ese proceso inicial, entre los talleres, la inscripción y el marketing, dura unos 90 días aproximadamente”.

  Según el ejecutivo, “no se puede improvisar cuando se lidia con el Gobierno Federal, que gasta 500 millones de dólares por hora”.

  El empresario revela que un aspecto clave para tener éxito en la compra al gobierno federal es conocer la mercadotecnia gubernamental es totalmente opuesta a la tradicional, pues es más rigurosa y se basa en códigos industriales, y de clasificación de productos y servicios. 

“El que no conoce ese argot, no puede degustar la salsa del tío Sam”, dijo.

Minority owner gains a majority company

By David Steinkraus

A year ago, Santiago Garcia knew he had to expand his business in order to get more work. 

He had started his first business, GSG Material Testing, in 1995 as an environmental sampling company. Later he expanded it to offer other material testing services. But his big move came a few months before the pandemic began when he finalized the purchase of HOH Group, a well-known Chicago architectural and engineering firm.

It was a big step for someone who grew up in Pilsen and Skokie. 

“When I was growing up, when we went downtown, it was like another country,” Garcia said. 

To that younger self, having an office downtown was a symbol of success. Now he has an office on LaSalle Street, a few blocks from the Federal Reserve Bank of Chicago, the Chicago Board of Trade, and Willis Tower, right in the heart of the city’s business center. 

He credits his parents’ advocacy of education as a key to his success. Growing up in Skokie, when it was largely Jewish, taught him how to deal with people of other views. 

“My parents showed me a lot of times you just have to work hard at it and don’t take everything as personal,” he said. 

He was the first to go to college among his cousins and brothers, and eventually earned a master’s degree from the University of Wisconsin-Whitewater in 1985. He still lives in Skokie with his wife Rosalia. One of their two sons, Gabriel, is a civil engineer who graduated in 2019, and their other son, Santiago Garcia II, is studying information technology. Garcia says his career would not have been possible without their support.

As he worked, he met Harry Hefter, who had started HOH Group in 1959. Hefter became a mentor, Garcia said, and gave him work. That relationship brought Garcia the opportunity to buy HOH. “He agreed to sell it to me because he liked me, and we worked together well,” he said.

Now, in the middle of the pandemic, business isn’t easy, but Garcia said his company is hanging in there. HOH is part of the first project management oversight contract for Metra and part of the general engineering contract for the Illinois Tollway.

What has been harmed is his ability to nurture the relationships that bring his company work. 

“I’m the type of person who will go out and meet with people, go out for lunch, and meet after work to talk business and socialize. And hopefully, they’ll provide me with some opportunities. But with the pandemic, basically, it’s just Zoom,” he said. “You’re communicating with them, but it’s not the same as when you see them one on one.” 

What he’s doing now is working as hard as possible to have work ready for the end of the pandemic. Many agencies—Illinois Tollway, Illinois Department of Transportation, Chicago Transit Authority, Metra — are looking at projects, and Garcia said he has been submitting proposals.

As a disadvantaged business enterprise and minority business enterprise, HOH could bring those qualifications to a partner who needs them for a job and needs the services HOH offers, he said. So another part of his search is looking for such partner companies. 

Another advantage is HOH itself, he said. Some companies offer only architecture or only one or two types of engineering services, but because HOH offers everything, Garcia said, he has more ways to attract clients. Right now he has about 30 employees. In the next five years, he hopes to increase that to about 100. 

“Only in Illinois, with a governor like Pritzker and a mayor like Lori Lightfoot, could a minority-owned business acquire a 60-year-old, majority-owned company and think they have a chance of succeeding,” he said. “I think I have a chance.”

David Valdés: “Veo un futuro más diverso en cuanto género, raza y color en la industria petrolera”

Por Ricardo Sánchez Silva, @RicardoLoDice

NAHP Media Correspondent

  David Valdés, un joven de 22 años de edad, descendiente de padres mexicanos, desde niño veía con entusiasmo y admiración las turbinas de viento en su natal Texas cuando lo llevaban en auto a través de los enormes campos donde se encontraban estos artefactos.

  Esa fascinación por la generación de energía, lo llevaría luego a pensar en otros aspectos que vincularía con su preocupación por el medio ambiente y los mismos fenómenos naturales que tuvo que vivir en su ciudad, Galveston, para terminar tomando conciencia de que quería estar en un lugar donde se propiciaran políticas energéticas que pudieran hacer la diferencia. 

  Hoy en día es ingeniero químico, recién egresado en medio de la pandemia del COVID-19, de la universidad de Columbia en Nueva York y cuenta con la oportunidad de ser becario de política pública en el Instituto Americano de Petróleo (API, por su siglas en inglés) hasta el mes de diciembre, para luego pasar por alguna de las Cámaras del Congreso, como parte del programa “Public Policy Fellow” del Congressional Hispanic Caucus Institute (CHCI). 

  “He vivido experiencias en el Golfo, más recientemente el huracán Harvey, que pegó muchísimo en Houston. Fue uno de los peores huracanes, después de Katrina. En California hay incendios, también en diferentes partes del mundo los inviernos son extremadamente fríos. Lo importante es que con tanto cambio que vamos a estar viendo durante los próximos 10, 15, 20 o 100 años, quién sabe, habrá una necesidad de bajar las emisiones de carbón”.

Diversidad e inclusión

  En la actualidad, la industria de la energía busca ampliar su diversidad e incluir a minorías como afroamericanos y latinos. Precisamente para brindar información y perspectivas sobre el papel de este sector en estas comunidades surgió el Centro Comunitario de Energía (CEC, por su siglas en inglés), que proporciona un foro para elevar la conciencia, la comprensión y las discusiones sobre la importancia del sector para la vida cotidiana. 

  Así pues, la proyección que hace la industria en cuanto a la contratación de estas minorías étnicas y raciales es positiva. De esta manera, jóvenes como David podrán contar con mayores oportunidades. “Los programas de políticas públicas y becas para graduados del CHCI Public Policy and Graduate Fellowship Programs brindan una experiencia de liderazgo sin igual para los líderes emergentes más brillantes e innovadores de nuestra comunidad.

A través de nuestro programa, se adquiere un conocimiento profundo sobre temas e industrias de gran relevancia, como la energía. Esto, combinado con la inducción a una red increíble de pares y líderes establecidos, les da a los becarios del CHCI un impulso en sus carreras para hacer avanzar a la comunidad latina y fortalecer la nación”, aseguró Marco Davis, presidente y CEO del CHCI.

  A juicio de Valdés es importante la diversidad en esta y cualquier industria, para que existan minorías representadas en las decisiones que también impactan a esas poblaciones. Asegura que la única forma de pensar desde la perspectiva de las minorías es que ellas formen parte de las decisiones y que se involucren en las mismas. 

  “Sin el programa de ciencia, no habría tenido la oportunidad de saber cómo es que se mueve la política energética desde la organización que se encarga del petróleo americano y es una perspectiva que yo aprecio mucho, porque no tenía tanto conocimiento”, comentó. 

Oportunidades para las minorías

  De acuerdo a un análisis de API basado en el reporte de IHS Global Insight, el petróleo y el gas natural seguirán siendo la principal fuente de combustible por décadas por venir mientras que otras formas de energía se hacen comercialmente viables.

  Según el documento, habrá un aumento en la capacidad de exportación y la generación de más de 800 mil empleos en la industria para el año 2030, bajo políticas de desarrollo energética. De los nuevos puestos de trabajo generados para 2030, más de 285 mil (35%) podrían ser ocupados por afroamericanos y latinos.

  “La industria de la energía ha demostrado ser un catalizador de la actividad económica y ha apoyado durante mucho tiempo a los miembros de nuestras comunidades”, dijo el Dr. Benjamin F. Chavis Jr., presidente y director ejecutivo de la Asociación Nacional de Editores de Periódicos (NNPA) en el marco del esfuerzo conjunto a la Asociación Nacional de Medios de Publicaciones Hispanas LLC (NAHP Media), para el lanzamiento del Centro Comunitario de Energía.

  El directivo fue respaldado por Ricardo Hurtado, presidente de medios de NAHP Media, quien apuntó hacia el rol crucial de esta nueva organización en “el camino a la creación de nuevas carreras y oportunidades de desarrollo profesional” para las minorías, tal como es el caso de Valdés, quien logró culminar su licenciatura (Bachelor’s Degree) con becas y mucho esfuerzo de su familia.

  El joven aspira seguir formándose, por lo que está en proceso de postulación para una maestría en ingeniería química y sostenibilidad ambiental, para luego ir con fuerza por un doctorado en políticas públicas. Esas son sus metas, dentro de las cuales no descarta tocar la puerta en API nuevamente, una vez finalice su educación.

Optimismo

  Sobre el futuro de la industria en términos de diversidad y sostenibilidad, David es muy optimista. “Diría que veo una transición de los combustibles hacia la energía renovable. Por parte de la industria petrolera veo un futuro más diverso en cuanto género, raza y color”. 

  En su paso por API, le queda mucho aprendizaje, tal como la satisfacción en cuanto al trabajo que realizó en programas de la institución, tanto en inglés como en español, enfocado a guiar estudiantes de secundarias y a sus padres en áreas vinculadas con STEM y opciones de estudio universitario. 

  Este empoderamiento de las minorías, así como la toma de conciencia sobre el medio ambiente y hacer asequible la energía en las comunidades minoritarias constituyen prioridades que se impulsan desde el CEC.

Para conocer más sobre la labor del el Centro Comunitario de Energía y recibir información de su labor visita www.communityenergycenter.org. También puedes enterarte de más  detalles sobre los programas de beca y liderazgo que ofrece el CHCI, que tienen fecha límite de postulación el 15 de enero, a través de https://chci.org/programs/public-policy-fellowship-program/. 

Once a culinary arts student, Carmen Castillo found a different recipe for success

By David Steinkraus, Negocios Now

When you come from nothing, you have nothing to lose by trying, said Carmen Castillo. She did try and today is president, CEO, and owner of SDI International Corp., a Florida-based services company that manages client spending of about $3 billion worldwide.

Castillo grew up in a poor community in Spain and came to Florida in the early 1990s to study culinary arts. She had always wanted her own business, and when she realized how the nascent technology industry would change everyone’s life, she abandoned professional cooking to start her own technology company.

In early 1993 she opened Superior Design International to provide IT staffing. Her first client was Miami-Dade County, and soon after she became a supplier to IBM. She negotiated an agreement with the Superior Group of Companies, which provided back office, payroll, accounting and other infrastructure for her business, and still does.

“SDI was designed to be a worldwide player from its inception. I knew that technology would make the world flat very rapidly, and I knew that it would be an advantage, a total advantage, to go global almost from the beginning,” she said. “To this day that was the best decision I ever made. That has been such a key differentiator with my competitors and even with my clients.” 

SDI now employs across the globe except in Australia. Castillo is thinking about how to expand there. The company has evolved to provide supply chain management focused on the tail end including procurement. Castillo saw a niche in managing the ends of supply chains where large companies don’t want to spend the time and money resources required to vet and deal with large numbers of smaller, non-core suppliers.

She began her own supplier diversity program 17 years ago, and now between 20% and 25% of business goes to minority- and women-owned firms. They are usually more flexible, offer better technology and prices, and are willing to go the extra mile, Castillo said.

SDI now bids against the largest service companies in the world, such as Accenture, and recently won a huge contract with a Fortune 100 company. It means opening new offices and providing service in 21 countries, learning new cultures and new ways of doing business.

At the same time, she is the current chair of the United States Hispanic Chamber of Commerce. It’s a great deal of work, yet it is a great honor to help the Hispanic community, she said.

From her experience, being a successful entrepreneur requires two things, Castillo said.

“You have to be a natural” she said. “You can go to the best schools, but if you don’t have it, if you don’t feel it, you won’t be successful.” 

Remember to be a “humble hustler in business and humble at everything else,” she said.

Her second piece of advice: Hire people smarter than you are because no one person knows everything. “And that is very difficult for owners, and especially for founders, to be humble enough to hire the smartest people you can find,” she said.

Treat them well, pay them well, make them see that their success is everyone’s success, she said, and they will help turn your vision into reality.

Diversidad que labra el camino al éxito de PACO Collective 

Por David Steinkraus

Desde sus 12 años, cuando repartía periódicos en el sur de Chicago, Ozzie Godinez  ya sentía la urgencia de ser empresario.

En 2006 se convirtió en ese emprendedor cuando, con su socio Pablo Acosta, fundó lo que es hoy PACO Collective, una agencia de marketing destinada a “hacer bien lo que tantos otros estaban haciendo mal”.

Lo que vio, dijo Godínez, fueron empresas que se acercaban al mercado hispano de una manera predecible. No hubo respeto por este segmento de la población y su diversidad de logros educativos y su situación económica.

 Godínez y Acosta comenzaron PACO como una agencia enfocada en los hispanos, pero desde el principio -dijo- fue concebida como una compañía que sería diversa y la usaría como una fortaleza.

  El enfoque de la agencia explica el porqué el equipo de PACO está formado ahora por personas hispanas, afroamericanas, caucásicas, del Medio Oriente y asiáticas.

“Creamos un equipo para representar los mercados a los que servimos”, dijo Godinez. “Pones mentes diversas para resolver un desafío empresarial, y el resultado es tan refinado, y las ideas tan buenas y tan puras, que nos permite usar esas ideas y trascender las culturas”.

 La propia historia de Godínez refleja lo que quería para PACO. Nació en Guadalajara, México, y sus abuelos lo criaron en una granja hasta los 5 años. Luego se reunió con sus padres en Chicago, donde ya estaban trabajando.

“Éramos una de las tres familias latinas en un vecindario totalmente afroamericano. Nunca había visto gente negra. No hablaba el idioma y no había visto nieve ”, dijo. Desde entonces, “he aceptado estar rodeado de personas que no se parecen a mí”.

Construída desde cero

Al comienzo mismo de PACO, Godinez y Acosta no tenían nada. “Por lo general, las personas que abandonan una agencia de publicidad para iniciar su propia empresa toman a un buen cliente como punto de partida”, dijo Godinez. 

  Pero ellos no hicieron eso. Encontraron a sus propios clientes, a menudo al viejo estilo de hacer frías llamadas en una época donde la Internet no tenía el desarrollo actual. Su primer gran cliente fue Harris Bank, ahora BMO Harris.

“Después del segundo año, obtuvimos algunos clientes bastante grandes que no esperaba que realmente consiguiéramos”, dijo.

El cliente que realmente abrió las puertas fue ComEd, con el que PACO todavía trabaja. “Sin el programa de diversidad de proveedores de ComEd, PACO podría no ser tan grande y exitoso como es”, afirmó Godinez.

Comenzaron su trabajo con ComEd como subcontratistas y luego fueron contratados directamente para ayudar con otros proyectos. La asociación con ComEd proporciona no solo trabajo sino también credibilidad cuando PACO habla con otros clientes potenciales. Y los clientes se han quedado. 

  “PACO tiene 14 años y la mayoría de los clientes han estado en la empresa durante muchos años, algunos casi una década. Tal longevidad es inusual en su industria”, dijo Godínez.

El debate social en ebullición sobre la diversidad y la igualdad ha traído más preguntas al negocio orientado a la diversidad de PACO.

“Estamos felices de que estas conversaciones finalmente estén sucediendo. Es lo que hemos querido durante tanto tiempo porque este es el trabajo que hemos estado haciendo en PACO durante años ”, dijo Godinez. 

  “Ahora tenemos la oportunidad de compartir con el resto del mundo lo que esto realmente significa desde el punto de vista del marketing. Es genial que la gente finalmente escuche y se lo tome más en serio “.

No tan grande

 PACO emplea a unas 30 personas, pero Godínez dijo que no quiere crecer a más de 75 a 100 empleados porque ve el valor de ser pequeño.

“Si creces, en esta industria, corres el riesgo de perder la cultura y la identidad de tu empresa”, dijo.

Conoce los nombres de todos sus empleados y sus familias y, en algunos casos, los nombres de sus familias extendidas.

“Creo que como una agencia más pequeña, y a medida que la tecnología continúa avanzando, no se necesita de más personas”, dijo. “Se trata más de ser ágiles e ingeniosos, que es cómo comenzamos y cómo queremos seguir operando”.

Carolyn Caballero Builds Her Branding Brand

 

By Rita Negrete Rousseau

  For Carolyn Caballero, joining HACIA and obtaining certification of her company as a minority- and woman-owned business enterprise was a way to make her mark—literally—on a whole new field of business and set of customers.

  Ever since she departed her 9-to-5 web developer job at Northwestern University to found Bella Dia Designs, Caballero has been leaving her imprint as a business-to-business web designer and graphic artist. For years, she worked primarily with marketing consultants and event planners nationwide. “But I missed face-to-face interactions,” she says. “I wanted to build a more local client base. So I decided to get into the construction arena.” 

  Although dealing with architects and companies in the building trades was new to her, it was a logical fit, she says. “Every business, no matter the industry, needs branding and marketing services,” Caballero points out. “I create a unified package—a website, business cards, logos, marketing collateral, capability statements.” 

   HACIA was first a customer of Caballero’s company. Then, she got involved as a member, took classes, joined the board of directors, and, with the help of a fellow board member, completed the painstaking process of applying for certification in Chicago as a minority-owned and woman-owned business enterprise (in government parlance, MBE and WBE, sometimes shortened to MWBE for companies that meet both requirements). 

  

 Acquiring these credentials was “just a terrific asset to my business,” she says. “It adds credibility, sets my creative professional services apart.” Being MBE- and WBE-certified helped her bid on and win contracts for marketing services from agencies like the Chicago Housing Authority, PACE transit system and Illinois Tollway. One current project: signage and marketing graphics for a brand-new environmental laboratory at Illinois State University in Bloomington-Normal.

   But just as critical to Caballero are the opportunities to network.    

  “Becoming certified has given me exclusive access to databases of suppliers, peers and experts,” she says. “A lot of government agencies offer training and networking opportunities, and that gives me opportunities to meet prime contractors and top purchasing agents in construction.” Certification has “opened doors,” she adds, not only to large government agencies, but also to large private companies that have their own supplier diversity goals.

   Now, she says, “I get to meet so many contractors, architects, engineers and financial people. I’ve been doing more signage, bidding different types of jobs, learning about different opportunities. It’s been really interesting.” 

Medio millón para ‘Antigua Construction’

Por Esteban Montero.

Edith de la Cruz ya había olvidado que en 2019 había sometido una solicitud al estado de Illinois para recibir una subvención de medio millón de dólares hasta que una llamada la tomó por sorpresa.

“Nunca olvidaré ese día. Me puse muy contenta, porque muchos debieron haber solicitado ese grant (subvención), afirmó.

Pero detrás de la subvención dada por el Departamento de Economía y Comercio de Illinois a Antigua Construction hay un sacrificio con letras mayúsculas de una mujer que el destino la empujó a dejar su carrera de maestra para convertirse en una empresaria de la construcción.

Graduada de psicología y sociología de National Louis University, Edith se vio de pronto sin suficientes recursos para atender a sus tres hijos y decidió sumergirse en una de las ramas empresariales más rudas para una mujer sin dejar de ser maestra.

Lo primero que hizo fue educarse en la escuela de construcción de la compañía Turner, Edith empezó a trabajar en la industria; luego comenzó a edificar su futuro en la rama comprando dos viejas que remodeló y vendió.

Con seis años de experiencia en la industria, fundó entonces Antigua en abril de 2005. Y lo hizo un poco por pragmatismo y otro para demostrar que las mujeres también pueden salir adelante con una empresa de construcción.

“Desde entonces para acá me he enfrentado a obstáculos increíbles.

La falta de respeto era muy grande; solo por ser una mujer dueña de una empresa de construcción. Me dije: voy a abrir mi compañía y voy a enseñar cómo se hace”, recordó.

Y esta mujer que emigró de su natal Guatemala tiene bastante para hablar de obstáculos en su vida de empresaria.

“Han sido demasiados, como mujer latina no te toman en serio, se burlan, se ríen, te menosprecian. El sindicato fue también un escollo, cuando conseguí un contrato donde ellos pensaron no debía estar, enfrenté acoso incluso amenazas”, dijo.

Pero Edith de la Cruz es de esas personas que creen febrilmente en que con un poquito de fe, se pueden mover montañas.
Por eso solicitó el grant, orientado a la compra de maquinarias y edificios.

“Tener mi propio edificio, donde pueda reunir a mis empleados, ha sido uno de mis sueños. Di las gracias, de verdad, por esta subvención porque para mí es una gran oportunidad para yo poder tener mis oficinas, la sede de Antigua y tener un lugar estable, seguro”, señaló.

Y para todos aquellos que han pedido subvenciones y no corrieron igual suerte; a aquellos empresarios que lo intentarán en un futuro, Edith tiene un consejo:“Tengan todos los documentos en orden”.

“Cuando la oportunidad se presenta este listo para tomarla, o pudieras perder. Tu compañía tiene que estar en orden, porque en el tiempo que preparas los papeles, se acabó la oportunidad.

Exactamente, yo a veces te voy a ser honesta. A veces no tenía para comer pero tenía para pagar las aseguranzas que me piden para tener lista para cuando la oportunidad se presenta tienes que estar listo. Porque las oportunidades llegan y si no estas listo se pasan. No importa que tan pequeña sea la empresa, tienes que tener tus papeles en orden y estar preparado para cuando la oportunidad se presente y no tener miedo de aplicar o tomar las oportunidades que se están presentando.

 

A personal decision leads to a business opportunity

Civil engineer and owner of 2IM, Luis Montgomery, brings a passion for people and relationships to running his business.

By Ariana Hermosillo, Negocios Now

In 2002, Luis Montgomery and his wife packed up their lives and moved to London for his next role as a civil engineer. They welcomed two daughters and built a life there, but eventually found themselves at a crossroads: They liked living abroad but it was hard to be away from home and their extended families back in Illinois. 

Also pulling Montgomery toward Chicago was a former co-worker living there. His pitch, according to Montgomery, was simple, but convincing: You don’t have a job if you come back to Chicago so you’re starting from zero. If you’re ever going to start a business, this is the time to do it. 

Then, there was a job opportunity in Australia which Montgomery, a U of I grad, thought might put him on the path that he dreamed of when he initially went into civil engineering: international travel and splashy, large-scale projects abroad. In the end, family won out. Montgomery and his family moved back to Chicago.

Threaded through Montgomery’s journey are the bonds and relationships he’s built, both familial and professional. 

Engineering relationships and connections

Montgomery was born in La Plata, Colombia, but arrived in Chicago when he was just a toddler. His father, a U.S.-born American academic, returned stateside to pursue a PHd in sociology at the University of Illinois at Chicago with the family in tow. By the time they were set to return in the late 1970s, civil unrest and violence there kept them here. Montgomery didn’t lose ties with his home country, however. He was later able to spend summers in Colombia while also cementing his identity as a Chicagoan, living on both the north and south sides and eventually attending St. Ignatius College Prep.  

Today Montgomery’s company, 2IM, is a civil engineering and environmental services firm specializing in stormwater management. Their clients include the public sector, utility companies throughout the state of Illinois, and private developers. 

When Montgomery and his partner, Othan Ilgaz Ulger, named their venture, they incorporated they made sure to bring in their cultural and professional identities. 2IM is a play on “two engineers,” but pulls in the letter “I” from the Spanish word for engineer, “ingeniero,” and the letter “M” from the Turkish word for engineer, “mühendis.” 

Not only driven by the technical aspects of business, but Montgomery also cites the camaraderie of his peers and staff as a motivation. “People make your business,” Montgomery says. People like one of his employees, a Mexican immigrant who arrived to the United States as a young boy and has now found a mentor in another employee of Montgomery’s: a white American who grew up on a farm in central Illinois and is now an expert in hydraulic modeling for 2IM. “They’re like two peas in a pod,” he says. That connection and friendship between two people from seemingly opposite cultures make Montgomery proud to be in business. “That is a great American story.”

Taking lessons learned into the future

When Montgomery arrived from London he brought with him the sustainable water practices he learned while there. That knowledge has proven to be key to what is now his business’s specialty in stormwater sustainability and management.

After developing this and a couple of other areas of expertise, Montgomery says he had to learn a lesson: He had good people doing good work in their specialties and instead of trying to tack on others, 2IM needed to focus on growing vertically “where our talents are easily applied.” That lesson has led them toward notable projects across the state as well as in local airports, including the current O’Hare Airport terminal expansion project. 

Montgomery hopes to take the company’s disciplines and transfer them to other states and even internationally. His big dream is to do a project in La Plata in Colombia where he was born.

 

Rosa Escareño, Commissioner for Business Affairs and Consumer Protection

Rosa Escareño

City of Chicago

As commissioner for Business Affairs and Consumer Protection, Escareño is a cabinet member in Mayor Lori E. Lightfoot’s administration, bringing modernization and equity to Chicago’s marketplace.

Escareño has made public service her life’s work, and she has worked under three Chicago mayors. She has managed day-to-day operations and implemented policy reforms across multiple city agencies, and throughout her career has championed initiatives to enhance the quality of life of Chicago residents.

During the Covid-19 pandemic, Escareño has been at the forefront
of Chicago’s business recovery, including administering $120 million in business financial relief and setting up protections for

essential workers. She has modernized enforcement to improve Chicago’s hospitality industry and night-life operations,

and to address problem industries. And she led labor initiatives such
as Chicago’s minimum wage, paid sick leave and fair workweek ideas.

Many years before taking her present position, Escareño was already a great friend of Negocios Now, providing us with useful information for entrepreneurs and helping in our constant search for stories for

our readers. She is a champion, opening doors of opportunity to all businesses in the city.

Escareño  holds a master’s degree in communications from Northwestern University and a bachelor’s degree from Loyola University Chicago.

Rosa Escareño is the El Amigo de Negocios Now Award-2020

Suscríbete a nuestro newsletter

Suscríbete hoy y mantente informado de las noticias más importantes.