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Temen que los fondos desaparezcan cuando termine la pandemia

Temen que los fondos desaparezcan

En respuesta a la pandemia de covid-19, el Congreso ha invertido decenas de miles de millones de dólares en los departamentos de salud pública estatales y locales, pagando por máscaras, rastreadores de contactos y campañas educativas para persuadir a las personas de que se vacunen.

Sus funcionarios, que han manejado presupuestos famélicos durante años, están felices de tener este dinero adicional. Sin embargo, les preocupa que esta ayuda pueda desaparecer pronto, a medida que la pandemia se repliega, continuando con un ciclo de altas y bajas en la financiación, que ha plagado al sistema de salud pública de los Estados Unidos durante décadas.

Advierten que, si los presupuestos se recortan de nuevo, la nación podría volver a donde estaba antes de covid: sin preparación para enfrentar una crisis de salud.

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“Necesitamos fondos con los que podamos contar año tras año”, dijo la doctora Mysheika Roberts, comisionada de salud de Columbus, Ohio.

Cuando Roberts comenzó en Columbus en 2006, una subvención de preparación para emergencias alcanzó para pagarle a más de 20 empleados. Cuando llegó la pandemia de coronavirus, alcanzó para cerca de 10. Con el dinero de ayuda que llegó el año pasado, el departamento pudo tener más equipos de respuesta a covid. Pero, aunque la financiación ha ayudado a la ciudad a hacer frente a la crisis inmediata, Roberts se pregunta si la historia se repetirá.

Una vez que termine la pandemia, los funcionarios de salud pública temen tener que volver a reunir dinero de múltiples fuentes para brindar servicios básicos a sus comunidades, como pasó después del 9/11, el SARS y el Ebola.

Cuando el virus del Zika transmitido por mosquitos atravesó Sudamérica en 2016, causando graves defectos de nacimiento en recién nacidos, los congresistas no pudieron ponerse de acuerdo sobre cómo y cuánto gastar en los Estados Unidos.

Para los esfuerzos de prevención, como la educación y la eliminación de mosquitos, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) tomaron dinero que estaba destinado al Ebola y de los fondos para los departamento de salud estatales y locales. El Congreso finalmente asignó $1.1 mil millones para el Zika. Pero, para entonces, la temporada de mosquitos ya había pasado en gran parte del país.

“Algo sucede, repartimos un montón de dinero, y luego, en uno o dos años, volvemos a nuestros presupuestos reducidos y no podemos hacer las cosas mínimas que tenemos que hacer día tras día, y mucho menos estar preparados para la próxima emergencia ”, dijo Chrissie Juliano, directora ejecutiva de Big Cities Health Coalition, que representa a líderes de más de dos docenas de departamentos de salud pública.

El financiamiento para el Public Health Emergency Preparedness, que paga por las capacidades de emergencia para los departamentos de salud estatales y locales, se redujo aproximadamente a la mitad entre los años fiscales 2003 y 2021, tomando en cuenta la inflación, según Trust for America’s Health, una organización de investigación y defensa de la salud pública.

Incluso el Fondo Federal de Prevención y Salud Pública, que se estableció con la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (ACA) para proporcionar $2 mil millones al año para la salud pública, fue allanado en busca de efectivo durante la última década. Si no se hubiera tocado ese dinero, eventualmente los departamentos habrían obtenido $12,4 mil millones adicionales.

Varios legisladores, con la senadora nacional Patty Murray (demócrata de Washington) a la cabeza, buscan poner fin a este círculo vicioso con una legislación que eventualmente proporcionaría $4,500 millones anuales en fondos básicos de salud pública. Los departamentos de salud llevan a cabo funciones gubernamentales esenciales, como administrar la seguridad del agua, emitir certificados de defunción, rastrear enfermedades de transmisión sexual, y estar listos para brotes de enfermedades infecciosas.

El gasto en estos departamentos estatales se redujo en un 16% per cápita de 2010 a 2019, y el gasto en los departamentos de salud locales bajó un 18%, reveló en julio una investigación de KHN y The Associated Press (AP).

Se perdieron al menos 38,000 empleos de salud pública a nivel estatal y local entre la recesión de 2008 y 2019. Hoy en día, se contrata a muchos trabajadores de salud pública de manera temporal o a tiempo parcial. A algunos se les paga tan mal que califican para beneficios del gobierno. Esos factores reducen la capacidad de los departamentos para retener personas con experiencia.

Para peor, la pandemia ha generado un éxodo de funcionarios de salud pública debido al acoso, la presión política y el agotamiento. Un análisis de un año realizado por AP y KHN reveló que al menos 248 líderes de departamentos de salud estatales y locales renunciaron, se retiraron o fueron despedidos entre el 1 de abril de 2020 y el 31 de marzo de 2021. Casi uno de cada 6 estadounidenses perdió a un líder de salud pública local durante la pandemia.

Expertos dicen que es el mayor éxodo de líderes de salud pública en la historia de los Estados Unidos.

Brian Castrucci, director ejecutivo de la Beaumont Foundation, que aboga por la salud pública, llama a la enorme afluencia de efectivo del Congreso en respuesta a la crisis un “vendaje temporal” porque no restaura los cimientos quebrados de la salud pública.

“Me preocupa que al final vayamos a contratar un montón de rastreadores de contactos, para despedirlos poco después”, dijo Castrucci. “Continuamos pasando de un desastre a otro sin siquiera hablar de la infraestructura real”.

Castrucci y otros dicen que necesitan dinero confiable para profesionales altamente capacitados, como epidemiólogos (detectives de enfermedades basados ??en datos) y para actualizaciones tecnológicas que ayudarían a rastrear brotes y brindar información al público.

En Ohio, el sistema informático utilizado para informar casos al estado es anterior a la invención del iPhone. Funcionarios estatales dijeron durante años que querían mejorarlo, pero no hubo ni dinero ni voluntad política. Muchos departamentos en todo el país han tenido que confiar en las máquinas de fax para reportar casos de covid.

Durante la pandemia, el auditor del estado de Ohio descubrió que casi el 96% de los departamentos de salud locales encuestados tenían problemas con el sistema de notificación de enfermedades del estado. Roberts dijo que los trabajadores que entrevistaban a los pacientes tenían que navegar por varias páginas de preguntas, una tarea pesada cuando se manejan 500 casos al día.

El sistema estaba tan desactualizado que parte de la información solo se podía ingresar en un cuadro de comentarios que después no se podía encontrar, y los funcionarios luchaban para extraer datos del sistema para informar al público, como cuántas personas que dieron positivo en la prueba habían asistido a un marcha de Black Lives Matter, que el verano pasado fue una pregunta clave para comprender si las protestas contribuían a la propagación del virus.

Ohio está trabajando en un nuevo sistema, pero a Roberts le preocupa que, sin un presupuesto confiable, el estado tampoco pueda mantenerlo actualizado.

“Vas a necesitar actualizar eso”, dijo Roberts. “Y vas a necesitar dólares para respaldarlo”.

En Washington, Patty Hayes, la directora de salud pública de Seattle y el condado de King, dijo que todo el tiempo le preguntan por qué no hay un solo sitio centralizado para registrarse para una cita de vacunación. La respuesta se reduce al dinero: años de financiación insuficiente dejaron a los departamentos de todo el estado con sistemas informáticos anticuados que no estaban a la altura de la tarea cuando llegó covid.

Hayes recuerda un tiempo en el que su departamento realizaba simulacros de vacunación masiva, pero ese sistema se desmanteló cuando el dinero se agotó después de que se desvaneció el fantasma del 9/11.

Hace aproximadamente seis años, un análisis encontró que a su departamento le faltaban alrededor de $25 millones del dinero que necesitaba anualmente para el trabajo básico de salud pública. Hayes dijo que el año pasado demostró que esa cifra estaba subestimada. Por ejemplo, el cambio climático está generando más preocupaciones de salud pública, como el efecto en los residentes cuando el humo de los incendios forestales cubrió gran parte del noroeste del Pacífico en septiembre.

Funcionarios de salud pública en algunas áreas pueden tener dificultades para defender un financiamiento más estable porque una gran parte del público ha cuestionado, y a menudo ha sido abiertamente hostil, con los mandatos del uso de máscaras y las restricciones a los negocios impuestas a lo largo de la pandemia.

En Missouri, algunos comisionados del condado, frustrados por las restricciones de salud pública, retuvieron dinero de los departamentos.

En el condado de Knox, en Tennessee, el alcalde Glenn Jacobs narró un video publicado en el otoño que mostraba una foto de funcionarios de salud después de hacer referencia a “fuerzas siniestras”. Más tarde, alguien pintó con spray la palabra “MUERTE” en el edificio del departamento. La Junta de Salud fue despojada de sus poderes en marzo y se le otorgó una función asesora. Un vocero de la oficina del alcalde se negó a comentar sobre el video.

“Esto va a cambiar la posición de la salud pública y lo que podemos y no podemos hacer en todo el país”, dijo la doctora Martha Buchanan, jefa del Departamento de Salud. “Sé que lo va a cambiar aquí”.

Una investigación de KHN y AP en diciembre encontró que al menos 24 estados estaban elaborando una legislación que limitaría o eliminaría los poderes de salud pública.

De nuevo en Seattle, las empresas locales han aportado dinero y personal a los sitios de vacunación. Microsoft aloja a uno de estos sitios, mientras que Starbucks ofreció experiencia en servicio al cliente para ayudar a diseñarlos. Hayes está agradecida, pero se pregunta por qué una función del gobierno crítica no contó con los recursos que necesitaba durante una pandemia.

Si la salud pública hubiera recibido financiamiento confiable, su personal podría haber estado trabajando de manera más efectiva con los datos, y podría haber estado preparándose para las amenazas emergentes en el estado donde se confirmó el primer caso de covid del país.

“Mirarán hacia atrás a esta respuesta a la pandemia en este país como un gran ejemplo del fracaso de un país en priorizar la salud de sus ciudadanos, porque no hubo compromiso con la salud pública”, dijo. “Eso será parte de la historia”.

Michelle R. Smith, The Associated Press and Lauren Weber and Hannah Recht/KHN

La corresponsal senior de KHN Anna Maria Barry-Jester y la corresponsal de Montana Katheryn Houghton colaboraron con este informe.

KHN (Kaiser Health News) is a national newsroom that produces in-depth journalism about health issues. Together with Policy Analysis and Polling, KHN is one of the three major operating programs at KFF (Kaiser Family Foundation). KFF is an endowed nonprofit organization providing information on health issues to the nation.

Todo lo que debe saber sobre el ‘Obamacare’ y su nuevo periodo de inscripción

Preguntas sobre el Obamacare

Para quienes han estado sin seguro médico durante la pandemia, el alivio ya está a la vista.

En enero, el presidente Joe Biden firmó una orden ejecutiva para abrir el mercado federal de seguros de salud durante tres meses, desde el lunes 15, para que las personas sin seguro puedan comprar un plan y o cambiar de cobertura si ya tienen uno.

La medida contrasta con el enfoque de la administración Trump. Mientras covid-19 se afianzaba la primavera pasada y la economía implosionaba, expertos en salud le rogaban a la administración Trump que abriera el mercado federal para que las personas pudieran comprar un seguro durante la peor emergencia de salud pública en un siglo.

La administración se negó, señalando que quienes se encontraban, repentinamente, sin cobertura porque perdieron sus empleos, podían inscribirse en el mercado bajo las reglas ordinarias. También citaron la preocupación de que los enfermos que se habían resistido a comprar un seguro antes lo hicieran ahora y aumentaran las primas.

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El gobierno de Biden se ha comprometido a gastar $50 millones en actividades de divulgación y educación para dar a conocer el nuevo periodo de inscripción.

Esto es fundamental, según expertos. Aunque el número de personas que se inscriben en los planes de la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (ACA) se ha mantenido a buen nivel, el número de nuevos consumidores que se inscriben en el mercado federal ha disminuido cada año desde 2016, según la Kaiser Family Foundation, coincidiendo con los recortes de financiación para mercadeo y divulgación.

“Hay muchas personas sin seguro que, incluso antes de covid, eran elegibles para los altos subsidios del mercado o para Medicaid y no lo sabían”, dijo Sabrina Corlette, profesora de investigación en el Centro de Reformas de Seguros de Salud de la Universidad de Georgetown.

Una campaña de marketing puede llegar a una enorme cantidad de personas y, con suerte, atraerlas, independientemente de que, a causa de covid, hayan perdido su seguro o no, añadió Corlette.

A continuación, las respuestas a las preguntas sobre la nueva opción para inscribirse.

¿Cuándo pueden inscribirse los consumidores y en qué estados?

La ventana de inscripción estará abierta durante tres meses, del 15 de febrero al 15 de mayo. Los residentes sin seguro de cualquiera de los 36 estados que utilizan la plataforma federal cuidadodesalud.gov pueden buscar planes durante ese tiempo e inscribirse.

Los estados que operan sus propios mercados, y el Distrito de Columbia, están estableciendo períodos de inscripción especiales similares al nuevo federal, aunque pueden tener plazos o reglas de elegibilidad algo diferentes.

En Massachusetts, por ejemplo, la ventana de inscripción permanece abierta hasta el 23 de mayo, mientras que en Connecticut se cierra el 15 de marzo. Por su parte, Colorado ha reabierto la inscripción en su mercado para los residentes que carecen de seguro, pero cualquiera que ya esté inscrito en uno de los planes del mercado estatal no podrá cambiar de plan hasta el período regular de inscripción abierta en otoño.

¿Pueden inscribirse durante el nuevo período de inscripción las personas que perdieron su empleo y su seguro médico hace muchos meses?

Sí, la ventana de inscripción está abierta a cualquier persona que no tenga seguro y que normalmente sería elegible para comprar cobertura (las personas que están cumpliendo penas de prisión o cárcel y los que están en el país sin papeles no pueden inscribirse).

Las personas con ingresos de hasta el 400% del nivel federal de pobreza (unos $51,500 para una persona o $106,000 para una familia de cuatro miembros) pueden calificar para créditos fiscales para pagar las primas que pueden reducir sustancialmente sus costos, incluso hasta $0.

Normalmente, se puede comprar un plan del mercado sólo durante el período anual de inscripción abierta en otoño o si se vive un acontecimiento vital, como un nacimiento o una mudanza, o la pérdida del seguro por despido, en lo que se denomina período especial de inscripción.

Pero, por lo general, las personas deben inscribirse en el mercado dentro de los 60 días siguientes al acontecimiento.

Con el nuevo período de inscripción, el tiempo que una persona ha estado sin seguro no es relevante, ni tampoco tiene que proporcionar documentación de que ha perdido la cobertura basada en el trabajo.

“El mensaje es muy sencillo: vengan y apliquen”, explicó Sarah Lueck, analista política del Center on Budget and Policy Priorities.

¿Qué pasa con las personas que ya están inscritas en un plan del mercado? ¿Pueden cambiar su cobertura durante este nuevo período?

Sí, siempre que tu cobertura sea a través del mercado federal. Si, por ejemplo, alguien está inscrito en un plan de oro, pero quiere cambiar a un plan de bronce más barato con un deducible más alto, puede hacerlo. Sin embargo, como se ha mencionado anteriormente, algunos mercados estatales no ofrecen esta opción.

Muchas personas han perdido ingresos importantes durante la pandemia. ¿Cómo pueden decidir si un plan del mercado con subsidios es mejor para ellos que Medicaid?

No tienen que decidirlo. Durante el proceso de solicitud, el mercado les pide información sobre sus ingresos. Si los ingresos anuales están por debajo del umbral de Medicaid (para muchos adultos en la mayoría de los estados, el 138% del nivel federal de pobreza, o alrededor de $18,000 para un individuo), se les dirigirá a ese programa para obtener cobertura.

Si las personas son elegibles para Medicaid, no pueden obtener cobertura subvencionada.

Las personas pueden inscribirse en Medicaid en cualquier momento del año; no es necesario esperar a un período de inscripción anual o especial.

Las personas ya inscritas en un plan del mercado cuyos ingresos cambien deben volver al mercado y actualizar su información de ingresos lo antes posible. Tal vez puedan optar a mayores subsidios para las primas o, si los ingresos han disminuido considerablemente, a Medicaid.

Del mismo modo, si los ingresos han aumentado y no se ajustan a las estimaciones del mercado, se podría tener que hacer frente a los pagos excesivos de subsidios cuando hagan la declaración de impuestos.

¿Qué pasa con las personas que se inscribieron en la ley federal COBRA para continuar con la cobertura de su empleador después de perder su trabajo? ¿Pueden renunciar a ella e inscribirse en un plan del mercado?

Expertos en salud afirman que pueden dar ese paso quienes viven en los estados del mercado federal. En virtud de la ley COBRA, se puede exigir a las personas que paguen el importe total de la prima más una tasa administrativa del 2%. La cobertura del mercado es casi con toda seguridad más barata.

Normalmente, si las personas tienen cobertura de COBRA y la abandonan a mitad de año, no pueden inscribirse en un plan del mercado hasta el período anual de inscripción abierta de otoño. Pero este nuevo período otorgará esa opción.

Illinois, primer estado en ofrecer cobertura médica a adultos mayores indocumentados

cobertura médica

Giles Bruce/KHN

Como jefa de enfermería en uno de los hospitales más concurridos de la red de seguridad de atención médica de Chicago, Raquel Prendkowski ha sido testigo del devastador número de víctimas que COVID-19 ha causado entre los residentes más vulnerables de la ciudad, incluyendo a personas que no tienen seguro médico por su estatus migratorio.

Algunos llegan tan enfermos que van directo a cuidados intensivos. Muchos no sobreviven.

“Vivimos una pesadilla constante”, dijo Prendkowski mientras trataba a pacientes con coronavirus en el Hospital Mount Sinai, fundado a principios del siglo XX para atender a los inmigrantes más pobres. “Ojalá salgamos pronto de esto”.

La enfermera cree que algunas muertes, y mucho sufrimiento, podrían haberse evitado si estas personas hubieran tenido un tratamiento regular para todo tipo de condiciones crónicas —asma, diabetes, enfermedades del corazón— que pueden empeorar COVID-19.

Y ahora se siente esperanzada.

En medio del brote del mortal virus que ha afectado de manera desproporcionada a las comunidades hispanas, Illinois se convirtió recientemente en el primer estado de la nación en extender el seguro médico público a todos los adultos mayores no ciudadanos de bajos ingresos, incluso si son indocumentados.

Defensores de los inmigrantes esperan que inspire a otros estados a hacer lo mismo. De hecho, legisladores demócratas de California están presionando para expandir su Medicaid a todos los inmigrantes indocumentados del estado.

“Hacer esto durante la pandemia muestra nuestro compromiso con la expansión y ampliación del acceso a la atención de salud. Es un gran primer paso”, señaló Graciela Guzmán, directora de campaña de Healthy Illinois, que promueve la cobertura universal en el estado.

Muchos inmigrantes indocumentados sin cobertura de salud no van al médico. Ese fue el caso de Victoria Hernández, una limpiadora de casas de 68 años que vive en West Chicago, Illinois. La mujer, nativa de la Ciudad de México dijo que, cuando no tenía seguro, simplemente no iba al médico.

Soportaba cualquier dolencia hasta que encontró un programa de caridad que la ayudó a tratar su prediabetes. Dijo que tiene la intención de inscribirse en el nuevo plan estatal una vez que tenga más información.

“Estoy muy agradecida por el nuevo programa”, explicó a través de un traductor que trabaja para DuPage Health Coalition, una organización sin fines de lucro que coordina la atención de caridad para personas sin seguro médico como Hernández en el condado de DuPage, el segundo más poblado del estado. “Sé que ayudará a mucha gente como yo. Sé que tendrá buenos resultados, muy, muy buenos resultados”.

Primero, Healthy Illinois intentó ampliar los beneficios de Medicaid a todos los inmigrantes de bajos ingresos, pero los legisladores decidieron empezar con un programa más pequeño, que cubre a adultos mayores de 65 años o más que son indocumentados, o que han sido residentes permanentes, tienen tarjeta verde, por menos de cinco años (este grupo no califica para seguro de salud auspiciado por el gobierno).

Los participantes deben tener ingresos que estén en o por debajo del nivel de pobreza federal, que es de $12,670 para un individuo o $17,240 para una pareja. Cubre servicios como visitas al hospital y al médico, medicamentos recetados, y atención dental y oftalmológica (aunque no estancias en centros de enfermería), sin costo para el paciente.

La nueva norma continúa la tendencia de expandir la cobertura de salud del gobierno a los inmigrantes sin papeles.

Illinois fue el primer estado que cubrió la salud de niños indocumentados y también los transplantes de órganos. Otros estados y el Distrito de Columbia lo hicieron después.

El año pasado, California fue el primero en ofrecer cobertura pública a los adultos indocumentados, cuando amplió la elegibilidad para su programa Medi-Cal a todos los residentes de bajos ingresos menores de 26 años.

Según la ley federal, las personas indocumentadas generalmente no son elegibles para Medicare, Medicaid que no es de emergencia y el mercado de seguros de salud de la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (ACA). Los estados que ofrecen cobertura a esta población lo hacen usando sólo fondos estatales.

Se estima que en Illinois viven 3,986 adultos mayores indocumentados, según un estudio del Centro Médico de la Universidad de Rush y el grupo de demógrafos de Chicago Rob Paral & Associates; y se espera que el número aumente a 55,144 para 2030. El informe también encontró que el 16% de los inmigrantes de Illinois de 55 años o más viven en la situación de pobreza, en comparación con el 11% de la población nacida en el país.

Dado que la administración saliente de Trump ha promovido duras medidas migratorias, sectores del activismo pro inmigrante temen que haya miedo a inscribirse en el nuevo programa porque podría afectar la capacidad de obtener la residencia o la ciudadanía en el fututo, y trabajan para asegurarles que no lo hará.

“Illinois cuenta con un legado de ser un estado que acepta al recién llegado y de proteger la privacidad de los inmigrantes”, señaló Andrea Kovach, abogada que trabaja en equidad en la salud en el Shriver Center for Poverty Law en Chicago.

Se espera que la normativa cubra inicialmente de 4,200 a 4,600 inmigrantes mayores, a un costo aproximado de entre $46 millones a $50 millones al año, según John Hoffman, vocero del Departamento de Salud y Servicios Familiares de Illinois.

Algunos representantes estatales republicanos criticaron la expansión de la cobertura, diciendo que era imprudente hacerlo en un momento en que las finanzas de Illinois sufren por la pandemia. En una declaración condenando el presupuesto estatal de este año, el Partido Republicano de Illinois lo denominó “atención de la salud gratuito para los inmigrantes ilegales”.

Pero los defensores de la nueva política sostienen que muchos inmigrantes sin papeles pagan impuestos sin ser elegibles para programas como Medicare y Medicaid, y que gastar por adelantado en cuidados preventivos ahorra dinero, a largo plazo, al reducir el número de personas que esperan para buscar tratamiento hasta que es una emergencia.

Para Delia Ramírez, representante estatal de Illinois, ampliar la cobertura de salud a todos los adultos mayores de bajos ingresos es personal. A la demócrata de Chicago la inspira su tío, un inmigrante de 64 años que no tiene seguro.

Dijo que intentó que la legislación cubriera a las personas de 55 años o más, ya que la gran mayoría de los indocumentados no son personas mayores (señaló que muchos de los inmigrantes mayores —2,7 millones, según estimaciones del gobierno— obtuvieron el estatus legal con la ley de amnistía federal de 1986).

Un mayor número de inmigrantes más jóvenes también pueden estar sin seguro. En los Centros de Salud Esperanza, uno de los mayores proveedores de atención médica para inmigrantes de Chicago, el 31% de los pacientes de 65 años o más carece de cobertura, en comparación con el 47% de los de 60 a 64 años, según Jeffey McInnes, que supervisa el acceso de los pacientes a las clínicas.

Ramírez dijo que su tío la llamó después de ver las noticias sobre la nueva legislación en la televisión en español. Contó que su tío ha vivido en el país por cuatro décadas y ha trabajado para que sus cuatro hijos fueran a la universidad. También padece asma, diabetes e hipertensión, lo que lo hace de alto riesgo para COVID-19.

“Yo le dije: ‘Tío, todavía no. Pero cuando cumplas 65 años, finalmente tendrás atención médica, si es que aún no hemos conseguido legalizarte”, recordó Ramírez, emocionada, durante una reciente entrevista telefónica.

“Así que es un recordatorio para mí de que, en primer lugar, fue una gran victoria para nosotros y ha significado la vida o una segunda oportunidad de vida para muchas personas”, dijo. “Pero también significa que todavía tenemos un largo camino por recorrer para hacer de la atención de salud un verdadero derecho humano en el estado, y en la nación”.

KHN (Kaiser Health News) es un servicio de noticias sin fines de lucro que cubre temas de salud. Es un programa editorialmente independiente de KFF (Kaiser Family Foundation) que no tiene relación con Kaiser Permanente.

Illinois, sexto lugar de muertes por Covid-19 en 2020

Illinois cerró el 2020 con cerca de l6,500 muertos por coronavirus, la sexta mayor cantidad de fallecimientos relacionada con COVID-19 en Estados Unidos, detrás de Texas, Nueva York, California, Florida y Nueva Jersey, de acuerdo con datos oficiales.

Hasta diciembre de 2020 el virus enfermó en el estado a más de 960,000 personas, con un número de muertos ocho veces mayor a la cifra de la influenza y la neumonía del año anterior. Los muertos por Covid-19 fueron en su mayoría ancianos, minorías y pobres con menos acceso a la atención médica para tratar condiciones de salud existentes, que los hizo más vulnerables.

Diciembre fue el mes más mortífero de la pandemia en Illinois, con un número superior a las 4,200 muertes. Aún cuando la mayor cifra de muertos fueron blancos, los afro-estadounidenses registraron la tasa más alta de muertes, 19%, en relación a su proporción dentro de la población estatal, del 14%, según los datos.

La mayoría de las muertes ocurrieron en el área de Chicago,  con una más pronunciada disparidad entre minorías. El 39% de  los decesos fueron de afro-estadounidenses, que integran el 30% de la población de la ciudad, y el 34% de latinos, que constituyen el 29% de habitantes.

En las comunidades más afectadas por el coronavirus, en el sur y oeste de Chicago, sus habitantes arrastraban una larga batalla contra el desempleo y el acceso a la atención médica, por lo que tenían tasas más altas de condiciones de salud preexistentes, como diabetes, presión arterial alta, enfermedades cardíacas y pulmonares.

Además, destacan en esos sitios otros factores socioeconómicos, como la dependencia de sus habitantes del transporte público y viviendas con numerosos moradores, sin acceso local a alimentos frescos y farmacias, lo que también contribuyó al desarrollo de la enfermedad, según los datos de salud pública.

La ciudad, suburbios de Cook y condados aledaños  representaron más de dos tercios del total de muertes del estado. De los 102 condados solo Putnam, al noreste de Peoria, no registró muerte alguna por Covid-19. Al inicio de la pandemia vecindarios del Sur de Chicago fueron los más afectados, y al final del año había casos positivos en todos los códigos postales.

Una información más detallada indica que la mayoría de las muertes relacionadas con el virus en el condado de Cook se produjeron en el código postal 60623 de South Lawndale, que incluye el vecindario de La Villita, con cerca de 215 muertes a fines de diciembre.

Los datos publicados precisan la muerte de al menos 150 trabajadores de la salud y casi 34,000 infectados de marzo a diciembre, así como 19 muertes y 2,600 infecciones adicionales en todo el estado entre personal de primera respuesta y agentes del orden. Además, cerca de 7,900 residentes y personal de centros de atención a largo plazo murieron.

En estos sitios de atención a ancianos se registraron 63,000 infecciones en 2020, y casi la mitad de todas las muertes por coronavirus en el estado. Cerca del 90% de los que murieron por enfermedades relacionadas con el virus tenían más de 60 años, otra cifra desproporcionada, ya que esa edad demográfica representa solo el 23% de la población de Illinois.

Las personas de entre 40 y 50 años, el 26% de la población, fueron el 10% de las muertes, y entre los jóvenes de Illinois se registraron 10 muertes de menores de 20, así como 52 de entre 20 y 30 años. Los datos incluyen a un bebé de 9 meses de edad como la víctima más joven que murió de neumonía viral debido a la infección por coronavirus.

Nicado Publishing launches ‘Chicago Salud’, a healthcare publication in Spanish

Chicago. (HINA)- In another effort to increase its COVID-19 coverage for the Hispanic community, Nicado Publishing launched today Chicago Salud, a digital publication to inform and educate our community about the pandemic and other healthcare issues.

  The new website chicagosalud.com was built in collaboration with Cision Ltd., a public relations and earned media software company and services provider, headquartered in Chicago, with clients worldwide.

  “Chicago Salud is now joining El Chicago Hispano and Negocios Now in the efforts of Nicado Publishing to cover the topics that the Hispanic community is most interested in, and the health of the Latino community, the hardest hit by COVID-19 is undoubtedly our top editorial priority,” the company said.

   The new health publication has long been on a wish list of projects that the Publisher, Clemente Nicado, has wanted to accomplish for our community. COVID-19 only accelerated its release, and we hope Chicago Health will contribute to the efforts of governments and community leaders to curb the impact.

   Unlike Negocios Now, which is focused on Hispanic businesses, and El Chicago Hispano, which addresses all kinds of topics of interest, Chicago Salud is exclusively focused on health in our community, which before the arrival of COVID-19 registered high rates of diabetes, heart problems and other conditions, said Nicado.

   Many in our community prefer to speak Spanish or understand Spanish better than English. And when it comes to health, there is nothing like reading in your own language. Chicago Salud is written by language professionals, with vast experience in journalism and always based on data from recognized experts or health institutions given the sensitivity of the content, “added Nicado.

    The company is looking for sponsors who, like Chicago Salud, are interested in educating and informing the Hispanic community hit hard by Covid-19.

For more information 

Migdalis Pérez | editor@chicagosalud.com | 773-942-7410

About Nicado Publishing

 Nicado Publishing Company (NPC) was founded in 2006 focused on the Hispanic niche market. In the summer of NPC launched Negocios Now, a national award-winning publication is the Midwest’s most dynamic news source for growing Hispanic businesses, focusing primarily on business owners, entrepreneurs, and economic development in the Latino community.  Negocios Now has received more than 15 awards from the National Association of Hispanic Publications (NAHP). In May 2012, The Chicago Headline Club, a leading association of local professional journalists, awarded Negocios Now the Peter Lisagor Award for General Excellence, a first for a Hispanic newspaper in Chicago. Publisher Clemente Nicado is a former international correspondent. He was hired by the Chicago Tribune in 2003 to launch HOY, Chicago’s first daily Hispanic newspaper. In October of 2018, he received the “Latino Publisher of the Year”, from the National Association of Hispanic Publications (NAHP).

Walmart quiere llevar sus ‘precios bajos todos los días’ a la atención de la salud

Walmart, que ya es una de las principales farmacias del país, podría ofrecer más servicios de salud a bajo costo, incluida atención médica básica a través de enfermeras practicantes, asistentes médicos o incluso médicos, según predicen los expertos.
 
El gigantesco minorista, líder en “precios bajos todos los días”, está reforzando su presencia en el sector de la atención médica. El mes pasado, firmó un acuerdo con Anthem, una de las aseguradoras más grandes del país, para atraer a más afiliados de Medicare a comprar medicamentos y suministros de salud de venta libre en sus tiendas.
 
Recientemente, eligió al antiguo ejecutivo de Humana, Sean Slovenski, para dirigir su división de salud y bienestar. Y, según los informes, estaba buscando comprar PillPack antes de que Amazon comprara la farmacia en línea en junio.
 
Walmart (WMT) es uno de los minoristas más recientes y más grandes expandiendo su alcance en el área de cuidado de la salud de rápido crecimiento y lucrativo, que representa el 18% de la economía del país.
 
Las medidas de la empresa le permiten obtener un mayor apoyo en este mercado y profundizarán su relación con sus 140 millones de clientes semanales, lo que ocurre en un momento en el que el Walmart busca defenderse de sus rivales, incluido Amazon.
 
La atención médica no es un área nueva para Walmart. La empresa de Bentonville, Arkansas, tiene años de experiencia brindando productos de salud y bienestar, que representaron el 11% de sus ventas de mercancías en los últimos años. Es conocido por vender varias docenas de medicamentos recetados genéricos por $ 4 cada uno, un programa que se lanzó en 2006. 
Los servicios médicos suelen tener mayores márgenes que los productos de la tienda, y como se ofrecen en persona hay más oportunidades para que los consumidores recojan otros artículos mientras visitan la tienda. La demanda de este servicio está creciendo, especialmente a medida que envejece la población de los Estados Unidos