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¿El negocio que nunca muere?

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Todo el mundo tiene que morir. Podría pensarse entonces que el negocio de las funerarias es inmortal. Manuel Martínez sabe que no es así.

 

Su rutina diaria suele girar en torno a un muerto. Es  Manuel Martínez quien recoge a los fallecidos, los peina y maquilla, incluso a veces les hace una restauración facial; los viste y los introduce en el ataúd para velarlos en su negocio, Martinez Funeral Home, en el barrio La Villita.

Hace el trabajo con toda la naturalidad del mundo. Diría que con amor. Porque es un hombre que comenzó en el giro funeral desde hace casi tres décadas y terminó amando lo que mejor sabe hacer en su vida.

“Lo que más te gusta de tu negocio es asistir a las familias cuando están en su momento más difícil, pasando por una crisis muy fuerte… poder ayudarlos, educarlos en todo lo que hay que hacer”, dijo.

Sin embargo, su trabajo sería más simple si la gente pensara más seriamente en proteger a su familia cuando ya no existan.

“No solo los educó en los servicios fúnebres, sino también en cómo prepararse comprando seguros de vida, planificar la vida después que no existas, y hacer un testamento. Nunca se sabe cuándo vas a morir; te agarra por sorpresa, desprevenido”, dijo.

A la pregunta si esto es un problema en la comunidad a la que sirve, la cual es en su mayoría mexicana de origen.

“Es algo muy grande en nuestra comunidad. Venimos de un país donde no se hablaba de prepararse para el futuro; era más bien un tabú porque existe la creencia, por ejemplo, que si compras tu terreno de cementerio, más pronto llegaría la muerte. Eso viene desde hace mucho tiempo en nuestra sociedad”.

Ante la sorpresa de la mala noticia, muchas familias se ven en problemas para pagar los servicios fúnebres o trasladar el cuerpo a México porque no lo tienen previsto.

Una de las razones por las cuales Martinez piensa que su funeraria está ocupada casi todo el año, no solo tiene que ver por entender la cultura de su país de origen, México, sino por el precio.

En Martínez Funeral Home el costo del traslado de un cuerpo a México cuesta $4,000 e incluye todo el servicio, desde recoger el cadáver, prepararlo, el precio del ataúd, horas de velación, trámites en el consulado y la tarifa del avión.

Martínez asegura que en funerarias de los suburbios el mismo servicio puede costar entre $6,000 a $8,000.

Toda una vida en la industria

Martínez empezó en la llamada industria funeraria hace casi tres décadas, luego de terminar en 1989 sus estudios de ciencias mortuorias, en Worsham College of Mortuary Science, Des Plaines. Tenía entonces 24 años.

Por 20 años la vida de Manuel transcurrió de una funeraria a otra, primero hizo su práctica docente por un año, luego cuatro años en una del norte de la ciudad y terminó trabajando 16 años para una empresa nacional con 2,000 funerarias en todo el país. Fue allí donde se sintió con experiencia para lanzarse al mundo empresarial y adquirir su propio negocio.

“Me enteré de la venta de una funeraria en la Pulaski Road a un precio de medio millón de dólares y me decidí a comprarla”, afirma.

La bienvenida al mundo empresarial no fue muy grata.

Era 2009. Conseguir financiamiento para comprar el inmueble resultó un calvario.

“Acaba de caer el mercado de las propiedades y los bancos no estaban prestando dinero muy fácil. A veces me deprimía porque nadie creía en mí”, recuerda.

Manuel recuerda que en ese entonces el tener otras propiedades no garantizaba un préstamo bancario, pues los bancos estaban ricos en propiedades que habían embargado. “Lo más importante entonces era el efectivo”, dice.

Por fin después de intentarlo en seis diferentes instituciones, de innumerables reveses  y un plan de negocio en mano, consiguió un préstamo y pudo abrir Martinez Funeral Home.

Reaparece la felicidad de un hombre que nació en México e emigró con sus padres a los 5 años y quien desde  la edad 8 años se aferró a que uno puede lograr el sueño americano, si uno trabaja duro y se educa. “Yo creo que ahorita lo estoy viviendo”, dijo.

 

El impacto de la violencia

Manuel afirma que cuando de jovencito empezó a trabajar en esta esfera, el servicio tradicional era de personas que morían de vejez, abuelitas o abuelitos de 80 a 90 años.

“Ahora vemos gente de todas las edades”, dice. “Desafortunadamente, las muertes violentas han aumentado por la lucha de las pandillas. Hay también un gran número de muertos por sobredosis de drogas”.

Según el empresario, Martinez Funeral Home atiende más de 200 muertos durante año, la mayoría latinos, de Chicago e Indiana.

Dadas la realidad de hoy, podría pensarse que la funeraria es un negocio que nunca muere, pero también cierran, como cualquier negocio.

Con su vasta experiencia, Martínez lo sabe, por eso no le quita la vista los cambios de la industria para adaptarse a las nuevas circunstancias.

“Muchas familias están usando cada vez más la cremación en lugar de enterrar al finado en un cementerio, evitando así los altos costos que eso implica”, asegura.

Y habla de estrategia. “Como negocio se tiene que ver los servicios que uno ofrece y cómo está cambiando la industria y uno adaptarse a los cambios que están llevando en la sociedad”, explica. “El aumento de cremación se debe a que la gente busca comodidad en el precio total que implica darle sepultura a un fallecido, que incluye también el costo de enterrarlo en un cementerio”.

Como hombre de negocio, Manuel asegura  que ve hacia  adelante y hace esos cambios para servir a la clientela y adaptarse a las nuevas tendencias.

“Quizás tenga que hacer más cosas a través de la Internet y ofrecer servicios memoriales, videos, recordatorios”, dice.

“Pensamos en que va aumentar la cremación y habrá menos usos de ataúdes. Ahora mismo los cementerios ya están sintiendo el efecto del rechazo de la gente a hacer entierros tradicionales”, agrega.

 

 Tantos muertos, tantos años

Pero cómo ha influido en la  vida de Manuel como ser humano el andar con tantos muertos por tantos años.

“Ha tenido sin dudas un impacto a mí. Veo la vida como algo tan frágil y algo que se escapa a diario, cada minuto. Entra un mes y apenas nos damos cuenta que está entrando otro mes, otro año”, afirma.  “Y estando en este negocio, al diario me hace reflexionar sobre lo frágil y lo corta que es la vida. Entonces tenemos que vivirla al maximo cada dia y no dejar que cosas pequeñas, insignificantes, tomen posesión de uno y lo depriman”.

Negocios Now: ¿Entonces el negocio de la funeraria te ha ayudado a apreciar más la vida?

Manuel Martínez: Claro, cada día es un día, una oportunidad más que aprecio. Aquí vemos muertes de todas las edades y, desafortunadamente, la vida es muy corta.

NN: ¿Duermes tranquilo?

MM: Duermo perfectamente bien todas las noches. No tengo pesadillas. Digo en bromas que tengo un switch en mi computadora, y cuando acuesto mi cabeza en la almohada, se apaga. No tengo mal sueño, no tengo pesadillas.

NN: ¿Entonces no es difícil lidiar con muertos?

 

MM: No. Navegar con los muertos no es nada difícil. Lo difícil es a veces atender a los vivos y estar entre toda la dinámica que trae una familia del fallecido a la funeraria. En ocasiones pelean entre ellos por alguna razón o confluyen  la esposa, la novia o la amante del finado. Nosotros nos encontramos en el medio. Buscar armonía entre las personas en medio del dolor, es realmente lo más difícil.

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