Redacción Negocios Now
Las ventas minoristas en Estados Unidos crecieron un 0,6 % en agosto respecto al mes anterior, superando las expectativas de los analistas y mostrando que los consumidores siguen dispuestos a gastar, pese a un entorno económico marcado por la inflación persistente y los altos costos de financiamiento.
De acuerdo con datos del Departamento de Comercio, las ventas subieron casi un 0,7 % excluyendo automóviles, lo que evidencia un repunte más amplio en el consumo.
Los sectores con mejor desempeño fueron la ropa, los electrodomésticos y electrónicos, así como los restaurantes y bares, que continúan beneficiándose de la demanda pospandemia.
Sin embargo, los expertos advierten que esta fortaleza podría ser frágil. El regreso de aranceles más altos bajo la Administración Trump ya empieza a encarecer importaciones, especialmente en bienes de consumo como muebles, electrodomésticos y ropa.
Esto, sumado a la inflación que se mantiene por encima de la meta del 2 % de la Reserva Federal, podría limitar el poder adquisitivo en los próximos meses.
El gasto del consumidor es el motor de la economía estadounidense, representando cerca del 70 % del PIB. Por ello, el repunte en agosto es visto como una señal positiva en medio de temores de desaceleración.
No obstante, los analistas coinciden en que la combinación de tasas de interés aún elevadas, precios en aumento y mayor presión crediticia podría reducir el ritmo de las ventas hacia fin de año.
Con las fiestas de fin de año a la vista, los próximos meses serán clave para evaluar si el consumidor estadounidense mantiene su resiliencia o si la inflación y los aranceles empiezan a frenar la expansión del gasto.