Redacción Negocios Now
Las ventas de vehículos nuevos en Estados Unidos mostrarán una leve caída en 2026, luego de un desempeño mejor de lo esperado durante el año anterior. Así lo anticipa un nuevo informe de Cox Automotive, que proyecta un escenario de enfriamiento moderado para la industria automotriz, influido por factores económicos y cambios en el comportamiento de los consumidores.
De acuerdo con la estimación, en 2026 se venderán alrededor de 15.8 millones de vehículos nuevos en el país, lo que representa una disminución de 2.4% frente al volumen registrado el año previo. Las ventas minoristas caerían cerca de 1.5% interanual, mientras que las ventas a flotas —como empresas de alquiler o corporaciones— registrarían un retroceso más pronunciado, del orden del 6.1% en comparación con 2025.
El informe también prevé una ligera baja en las ventas minoristas de vehículos usados. Aunque la presión por la asequibilidad continúa empujando a muchos compradores hacia opciones más económicas, el encarecimiento general de los automóviles, tanto nuevos como usados, sigue limitando la demanda. En paralelo, se espera una menor participación del leasing en vehículos eléctricos e híbridos enchufables, con una reducción estimada de tres puntos porcentuales frente al año anterior.
Jeremy Robb, economista jefe interino de Cox Automotive, señaló que gran parte de los indicadores de ventas en 2025 superaron las previsiones iniciales, incluso las del propio sector. En ese contexto, explicó que el pronóstico para 2026 refleja una desaceleración, pero no un deterioro significativo del mercado. Según Robb, las caídas previstas son moderadas y podrían verse parcialmente compensadas por un entorno más favorable de tasas de interés y devoluciones fiscales durante la primera mitad del año.
El análisis identifica fuerzas económicas que tendrán efectos mixtos sobre la industria. Por un lado, los hogares de mayores ingresos se benefician del buen desempeño de los mercados financieros, posibles recortes de tasas y alivios fiscales, lo que sostiene la demanda de vehículos nuevos. Por otro, los consumidores de menores ingresos continúan enfrentando el impacto de la inflación acumulada y los altos precios de compra, lo que intensifica el fenómeno de “bajar de categoría” al elegir vehículos más accesibles.
Esta brecha entre segmentos de consumidores se traduce en un mercado cada vez más dividido, donde la percepción de valor será un factor decisivo para fabricantes y concesionarios. La capacidad de ofrecer modelos competitivos en precio y financiamiento será clave para sostener las ventas.
Aunque la inflación muestra señales de desaceleración y los recortes de tasas por parte de la Reserva Federal podrían mejorar la riqueza de los hogares, Cox Automotive advierte que la incertidumbre en torno al liderazgo y la independencia del banco central introduce volatilidad. Esa situación, según el informe, retrasa la recuperación del mercado inmobiliario y limita el crecimiento de las ventas de autos.
Otro elemento relevante es lo que el análisis describe como una “expansión sin empleo”. Si bien la economía estadounidense continúa creciendo impulsada por inversiones y mejoras en productividad, el mercado laboral muestra escaso dinamismo. El crecimiento lento del empleo afecta la formación de nuevos hogares y reduce la confianza para realizar compras de alto valor, como la adquisición de un vehículo.
Finalmente, el informe subraya que los cambios de política impulsados por la administración Trump añaden un nivel adicional de incertidumbre, especialmente en el segmento de los vehículos eléctricos. Las modificaciones regulatorias y de incentivos podrían influir tanto en la oferta como en la demanda, configurando un 2026 de ajustes y cautela para la industria automotriz estadounidense.