Redacción Negocios Now
La popularidad del presidente Donald Trump permanece en terreno negativo mientras Estados Unidos se acerca a las elecciones de medio término de noviembre, según una encuesta del Pew Research Center.
De acuerdo con el estudio, el 34% de los adultos estadounidenses aprueba la manera en que Trump está desempeñando su trabajo como presidente. La cifra ha cambiado poco durante los últimos meses, pero se encuentra por debajo de la aprobación que Trump tenía durante un momento comparable de su primer mandato.
En agosto de 2018, durante su primer mandato, Trump registraba un 40% de aprobación. Ahora, en el segundo año de su segunda presidencia, se sitúa en seis puntos menos.
La comparación histórica tampoco resulta favorable para el presidente. Su nivel actual es similar al 37% que registraba Joe Biden en el verano de 2022, pero está por debajo de los niveles de aprobación de otros presidentes recientes en etapas comparables de sus mandatos.
Trump está por debajo de Obama, Clinton y Reagan
El retroceso de la aprobación presidencial durante los primeros años de un mandato no es algo inusual. Presidentes como Joe Biden, Barack Obama, Bill Clinton y Ronald Reagan también experimentaron descensos antes de las elecciones de medio término.
La diferencia está en el nivel desde el que parte Trump. Según el análisis de Pew, Barack Obama tenía una aprobación del 47% en agosto de 2010 y del 44% en julio de 2014, cuando se acercaban sus respectivas elecciones de medio término.
Bill Clinton registraba un 45% en julio de 1994 y llegó al 63% a comienzos de agosto de 1998. Ronald Reagan, por su parte, tenía un 42% en julio de 1982 y un 63% en julio de 1986.
Trump se encuentra actualmente en 34%. El dato coloca a la Casa Blanca en una posición política complicada de cara a una elección que tradicionalmente funciona como un referendo sobre el desempeño del presidente y su partido.
La caída viene principalmente de los republicanos
Uno de los datos más relevantes de la encuesta es que el deterioro de la imagen de Trump durante su segundo mandato no se explica solamente por el rechazo de los demócratas.
La mayor parte de los demócratas ya desaprobaba ampliamente al presidente desde el comienzo de su segundo mandato. Actualmente, apenas el 6% de los demócratas y simpatizantes demócratas aprueba su gestión, frente al 10% en febrero de 2025.
La caída más significativa se ha producido dentro de su propia base política.
Entre los republicanos y los independientes que se inclinan por el Partido Republicano, el 69% aprueba ahora la gestión de Trump. En febrero de 2025, esa cifra alcanzaba el 84%.
Esto significa que el respaldo republicano ha disminuido 15 puntos porcentuales desde el comienzo de su segundo mandato.
Aunque una amplia mayoría de republicanos todavía respalda al presidente, el descenso resulta políticamente relevante porque se produce dentro del electorado que constituye la base fundamental del Partido Republicano.
Una brecha partidista de dimensiones históricas
La encuesta también confirma hasta qué punto la política estadounidense se encuentra dividida en torno a Trump.
Durante su segundo mandato, la aprobación promedio del presidente ha sido del 84% entre los republicanos y de apenas 6% entre los demócratas. La diferencia alcanza así los 78 puntos porcentuales.
Pew señala que esta brecha es prácticamente idéntica a la registrada durante el primer mandato de Trump, cuando llegó a unos 80 puntos. Ambos periodos representan las mayores divisiones partidistas en la aprobación presidencial registradas en más de siete décadas de mediciones.
El contraste con presidentes anteriores es notable. La siguiente mayor brecha promedio corresponde a Joe Biden, con 71 puntos, seguida por Barack Obama, con 67 puntos, aunque en sus casos los demócratas eran quienes mostraban niveles mucho mayores de aprobación.
Durante la presidencia de Dwight Eisenhower, por ejemplo, los republicanos le otorgaron una aprobación promedio del 88%, mientras que casi la mitad de los demócratas también aprobaba su gestión. La diferencia era de 39 puntos, aproximadamente la mitad de la registrada actualmente con Trump.
La economía puede ser una de las claves electorales
La situación política de Trump adquiere mayor importancia porque las elecciones de medio término se celebrarán en noviembre, cuando los estadounidenses decidirán la composición del Congreso.
La economía aparece como uno de los terrenos en los que los votantes están más atentos. Una encuesta anterior de Pew mostró que los estadounidenses estaban prácticamente divididos sobre qué partido representa mejor sus intereses en materia económica: el 37% escogía a los demócratas y el 36% a los republicanos.
Eso significa que, aunque Trump mantiene una base republicana considerable, su partido no cuenta necesariamente con una ventaja clara entre el conjunto del electorado cuando se trata de uno de los asuntos centrales de la campaña.
Un presidente fuerte dentro del Partido Republicano, pero débil ante el país
Los resultados dibujan una paradoja política para Trump. Por un lado, conserva el respaldo de una mayoría de los republicanos y continúa siendo una figura dominante dentro de su partido. Por otro, su aprobación entre el conjunto de los estadounidenses se mantiene muy por debajo del 50% y su popularidad está por debajo de la de la mayoría de los presidentes recientes en momentos comparables.
Además, el deterioro dentro de su propia base podría convertirse en un factor relevante si continúa durante los próximos meses.
La historia muestra que una caída en la aprobación presidencial antes de las elecciones de medio término no es excepcional. Lo menos habitual es que el presidente llegue a esa etapa con un nivel tan bajo y con una división partidista tan extrema.
Con Trump en el 34% de aprobación y una brecha de 78 puntos entre republicanos y demócratas, las elecciones de noviembre podrían convertirse en una prueba importante no solo para el presidente, sino también para la capacidad del Partido Republicano de conservar el respaldo electoral que necesita para mantener su poder en Washington.