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“Todos tienen que jugar bajo las mismas reglas”

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No es justo que un negocio luche por salir adelante haciendo todo legalmente y otro a su lado no tenga ni siquiera licencias y le haga la competencia, comentó en entrevista exclusiva con Negocios Now, Rosa Escareño, Comisionada de Business Affair y Protección al Consumidor de la Ciudad de Chicago.

Por Flavia Irene

 

En la ciudad de Chicago existen más de 250 mil negocios, sin embargo, al año se tramitan solo 60 mil licencias municipales para funcionar, lo que significa que existe una gran cantidad de establecimientos que operan sin los permisos correspondientes, aseguró Rosa Escareño.

En entrevista con Negocios Now, la comisionada del Departamento de Asuntos de Negocios y Protección al Consumidor de Chicago expresó que para contar con un ambiente próspero en la ciudad, “todos los negocios tienen que jugar bajo las mismas reglas”.

No es justo, agregó, que una empresa luche por salir adelante haciendo todo legalmente y otra a su lado no tenga ni siquiera licencias y le haga la competencia, “si no se cuenta con una licencia de la ciudad son negocios que no están operando legalmente”.

Escareño destacó que en la oficina a su cargo se actúa con rigor en contra de los negociantes que no siguen las leyes, no obstante, aclaró que no hay persecución.

“Lo que hacemos es que esperamos que la gente venga y obtenga su licencia. Puede ser un buen negocio, sin competencia, propiedad de un buen vecino, pero si está trabajando sin la licencia de la ciudad recibirá de los inspectores su multa, y eso es una señal para que acuda a tramitar sus permisos”, dijo.

En su experiencia no todos los hombres de negocio actúan de mala fe: “muchos confunden el registro ante el estado con la licencia de la ciudad, y son dos cosas diferentes”, precisó.

Reconoció que existen casos de desconocimiento entre los pequeños empresarios, algunos porque compran un negocio sin licencia, lo que significa que también compran los problemas de otras personas.

“Creo que la gran mayoría de los negocios en Chicago están luchando cada día por crecer, por ser mejores. Pero tenemos un pequeño número de ellos que causan un poco de problemas, que no tienen licencia, no tienen reglamento y están aprovechando las mismas oportunidades de quienes siguen las reglas”, añadió.

“Nuestra misión es hacer todo más fácil para los negocios”.

Explicó que la oficina que encabeza tiene una sección enfocada a informar sobre las facilidades para seguir el proceso de instalación y funcionamiento de negocios, “todo es online. El 90 por ciento de las acciones las pueden hacer electrónicamente los propietarios, con excepción de las correspondientes a venta de licor”.

El objetivo es disminuir el número de licencias que existen, de 115 a 49, y su tiempo de trámite. “Una de las misiones que me dio el alcalde Emanuel es hacer aún más fácil el proceso de otorgamiento de licencias, porque en realidad las personas prefieren estar menos tiempo preocupándose y más tiempo haciendo su negocio”.

En este punto detalló que al tomar posesión de su cargo recibió dos encomiendas del alcalde: “mejorar el clima de negocio, facilitando el proceso a personas que abren y desarrollan  sus empresas, y asegurar que su funcionamiento deje de ser un problema, no solo para las comunidades, sino para aquellos que lo están haciendo bien”.

Al mismo tiempo recordó que la oficina a su cargo tiene otra función que otorga un balance en el tema: “nuestro departamento da licencias y regula los negocios, pero también protege al consumidor. Un empresario debe estar muy bien informado sobre las regulaciones y el impacto en la comunidad, y los consumidores cuando tienen un problema vienen con nosotros”.

Agregó que los negocios son “la máquina más fuerte que tiene Chicago, los que crean empleos, el motor de la economía de la ciudad, y todo nuestro enfoque es hacer que el proceso de abrir y crecer el negocio sea más fácil para sus propietarios”.

A Escareño, designada en su cargo por el alcalde Emanuel el verano pasado, el tema específico de los negocios hispanos le agrada, por lo que de principio los define como “una fuerza económica gigantesca para nosotros”.

Tenemos una ciudad muy diversa, prosiguió, tenemos áreas de la ciudad completamente hispanas, llenas de vida y apoyadas por una comunidad de negocio,  que no solo son los que apoyan las comunidades, sino los que emplean en las comunidades.

“Muchas personas tienen comida en su casa porque cuentan con un empleo que viene de un negocio hispano. Sabemos que en otras comunidades no solo son los negocios que dan fuerza a esas comunidades, también hay muchos que están compitiendo con las compañías más grandes en Chicago”, dijo.

Y los ejemplos  no son pocos, añadió.

“Tenemos varios, como la fábrica de tortillas El Milagro, y compañías de construcción que hoy en día no son negocios pequeños sino que compiten en la plataforma grande. El 50 por ciento de todos los negocios son de inmigrantes, y la mayoría son latinos”.

No obstante, reconoció que no existen cifras concretas sobre los negocios hispanos, “es una cosa que no estamos haciendo bien nosotros, no sabemos exactamente cuáles son esos números, pero trabajando con las cámaras de comercio en Chicago nos damos cuenta de la fuerza que existe”.

En este sentido consideró que uno de los errores de los negocios hispanos, “es que las personas comienzan su sueño y no hacen su tarea. Hay que hacer un poquito de trabajo e informarse cómo empezar un negocio”. Recomendó a los hispanos que antes de pagar la renta de un establecimiento acudan a su oficina, “para empezar un negocio básico no se requiere mucho, pero para hacer una construcción donde habrá una cocina, por ejemplo, hay reglamento.

“Si invierten y luego buscan la licencia, es posible que las reglas de la zona no te permita ese local. Y ya perdieron dinero y aún no han abierto las puertas. Es frecuente que cometan muchos errores, empiezan con una deuda antes de tener el primer cliente”.

Y remarcó la indicación: “no inviertan antes de abrir su negocio, no paguen una renta sin antes saber que el local tiene la zonificación correcta para su negocio, y no paguen a un abogado sin antes saber que lo necesitan, porque el 90% de las licencias aquí se dan en un día, y no se necesita un abogado, es gratuito”.

La funcionaria ilustró la situación con otro ejemplo: Sucede que alguien abre un restaurante porque tiene unas enchiladas riquísimas, y no sabe que en la misma zona hay otros 20 restaurantes que también hacen las enchiladas riquísimas, ¿qué pasa entonces con su oferta?, que simplemente no tomó en cuenta la ubicación como parte de un estudio de mercado.

Esta necesidad, agregó, puede solucionarse con información que encuentran en las cámaras de comercio, o en la propia oficina a su cargo, aunque reconoció que son pocas las personas que se inscriben en los talleres informativos que se realizan.

Creo que es bueno que sean un poco “chismosos” antes de abrir un negocio, dijo, “sabemos que nuestra comunidad hispana ahorra fuerte, hay que saber cómo gastar el dinero, y para eso hay que hacer muchas preguntas. Pero vengan a vernos, esos consejos y asesoría la hacemos gratis”.

Dentro de sus recomendaciones mencionó como un apoyo seguro para los emprendedores hispanos a la Cámara Hispana de Comercio de Illinois, así como el compromiso de los concejales y del alcalde Emanuel, interesados en avanzar en la agenda de los negocios.

“Chicago tiene una tradición en apoyar a los negocios diversos y últimamente, en el clima que estamos viviendo, es mucho más importante. El alcalde ha sido una voz para que en la ciudad dé protección y abra las puertas a todo el mundo, y en especial a los negocios de inmigrantes”, enfatizó.

La funcionaria se dijo orgullosa del clima de negocios que hay en Chicago, y en su opinión proyectar un mensaje positivo es algo que ayudará a atraer más negocios a la ciudad.

“Los negocios en Chicago son la máquina más fuerte que existe, porque son los que crean el motor económico que realmente nos da empleos, impuestos, ¡nos da tanto tener un ambiente de negocios fuertes!”, concluyó.

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