Tariflación: la nueva batalla para empresas de alimentos y bebidas

En este contexto, la capacidad de adaptación, la innovación en procesos y una gestión financiera rigurosa son condiciones de supervivencia.

Redacción Negocios Now

En un entorno donde la inflación ya golpea a consumidores y empresas, las compañías de alimentos y bebidas enfrentan un desafío adicional: la “tariflación”. Este término describe cómo la imposición de aranceles —cada vez más frecuentes y volátiles— está reduciendo márgenes, encareciendo insumos y limitando la capacidad de planificar en una industria caracterizada por operar con beneficios ajustados.

Costos impredecibles 

Los aranceles, pensados como medidas de protección, tienen un efecto paradójico en un sector profundamente internacionalizado. Estados Unidos importa buena parte de sus vegetales de México, frutas tropicales de América Latina, pescados de Chile y China, y numerosos insumos de Canadá y Asia. Cada tarifa aplicada a estos productos encarece la cadena de suministro y presiona los precios finales.

Alex Kushnir, socio en Baringa Management Consulting, dijo a Forbes que “muchas organizaciones se verán estranguladas en sus márgenes, porque enfrentan presiones que simplemente no pueden planear”.

Impacto en grandes compañías

Los resultados financieros recientes reflejan la magnitud del problema. WK Kellogg reportó ganancias por apenas ocho millones de dólares en el segundo trimestre, frente a 37 millones en el mismo periodo de 2023, mientras sus ventas cayeron 8,8 %. La empresa señaló directamente los mayores costos —incluidos arancelarios— y la caída en la demanda como los factores principales.

Según la misma fuente, gigantes como Heinz, General Mills, Hershey y Mondelez enfrentan dilemas similares: absorber sobrecostos que reducen sus beneficios o trasladarlos al consumidor arriesgando su competitividad. Aunque las grandes marcas cuentan con mayor capacidad de resistencia, las regionales o emergentes quedan mucho más expuestas.

Una ruleta arancelaria

El panorama se complica con la volatilidad de las decisiones comerciales. En Estados Unidos, nuevas órdenes ejecutivas han establecido tarifas de entre un 10 y un 41 % para distintos países, impactando tanto ingredientes básicos como insumos críticos para el empaque, como el aluminio.

Campbell’s y Hormel vieron incrementarse drásticamente los costos de sus latas, mientras Coca-Cola migró parte de su producción hacia envases plásticos para compensar.

La incertidumbre no solo afecta las finanzas, sino también la toma de decisiones estratégicas. Según el Food Institute, muchos directivos están adoptando una postura cautelosa, retrasando inversiones y acuerdos de largo plazo ante la falta de visibilidad.

Repercusiones en el mercado bursátil

De acuerdo con el reporte de Forbes, el impacto llega incluso a las cotizaciones. El fabricante de parrillas Traeger, dependiente de insumos de China y Vietnam, registró una pérdida trimestral de 7,4 millones de dólares —frente a 2,6 millones un año antes— y sus acciones se desplomaron 20 % en agosto. El propio CEO de la compañía admitió que las dinámicas relacionadas con aranceles fueron un factor determinante.

Estrategias de respuesta

Frente a este escenario, algunas empresas han optado por relocalizar producción. Kraft Heinz, por ejemplo, anunció una inversión de 3.000 millones de dólares para ampliar su capacidad en EE. UU., la mayor en décadas. Sin embargo, este tipo de decisiones requiere tiempo y no elimina la incertidumbre futura.

Otras compañías buscan compensar la presión arancelaria a través de eficiencia. El uso de análisis de datos, inteligencia artificial y herramientas predictivas se perfila como clave para monitorear costos, anticipar riesgos y reaccionar con agilidad. Como sintetiza el Food Institute, “vigilar los márgenes” es hoy más crucial que nunca.

La tariflación se ha convertido en un nuevo frente de batalla para las empresas de alimentos y bebidas, que ya enfrentaban márgenes históricamente reducidos. En este contexto, la capacidad de adaptación, la innovación en procesos y una gestión financiera rigurosa no son solo ventajas competitivas, sino condiciones de supervivencia.