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Lopez Obrador entierra controvertido proyecto de aeropuerto de Texcoco

Negocios Now México

Ciudad México –  El presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador,  anunció la cancelación del proyecto del aeropuerto internacional del Lago de Texcoco, cuyo monto total ascendía  en octubre a 14 mil millones de dólares (285 mil millones de pesos).

 Cumpliendo una promesa de campaña, Obrador convocó a una  rápida consulta popular que le dio el visto bueno para sepultar definitivamente al controvertido proyecto, que se encuentra a un 30 por ciento de ejecución.

 Como respuesta al anuncio, el peso cayó abruptamente, mientras se calentaron los ánimos entre partidarios y detractores de Obrador, para quien el aeropuerto de Texcoco compremetería el futuro del país y era fuente de corrupción.

Furioso por la decisión, el presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), Gustavo de Hoyos, advirtió de que el destino del nuevo aeropuerto “marcaría completamente la administración de Obrador”, al crear desconfianza para futuros proyectos.

  El líder empresarial, sin embargo, también lanzó un mensaje persuasivo al pedir al nuevo mandatario que lo reconsidere. “Siempre hay tiempo para corregir”, dijo.

 Además de la baja del peso, la Bolsa Mexicana de Valores registró pérdidas de un 4 por ciento, mientras que las agencias calificadoras estadounidenses Fitch Ratings y Moody’s advirtieron que el Gobierno mexicano “envía señales negativas” que podrían ahuyentar a la inversión privada y extranjera.

 En un intento de calmar la histeria bursátil generada por su decisión, López  Obrador afirmó que no habrá consecuencias mayores.

“Afortunadamente los inversionistas y los mercados actúan con inteligencia, con información, con responsabilidad. Y a pesar del escándalo, la bulla y los ataques, no pudieron generar inestabilidad”, ripostó.

  “Hubo un deslizamiento en el peso para decirlo de manera eufemística, no una devaluación, pero ya se va a recuperar. Además, se gana muchísimo con esta decisión, se evita la corrupción”, remató.

 Como alternativa de Texcoco, el gobierno propone la ampliación del aeropuerto de Santa Lucía, una base militar estratégica de respuesta rápida en casos de siniestros, rodeada de terrenos de cultivos y próxima al Lago de Zumpango, lo cual ha generado críticas de los detractores del Peje (como apodan a Obrador) por ser un hogar de 114 especies endémicas y migratorias.

  El proyecto aeroportuario de Santa Lucía, sin embargo, costará solo 70, 342 millones de pesos (3, 600 mdd) y contará de dos pistas -una de 5,1 km y otra de 4,6 km-, un edificio terminal con 33 posiciones y una torre de control.

El financiamiento de Texcoco, el centro de la polémica

  Según el proyecto impulsado por el gobierno de Enrique Peña Nieto, el aeropuerto de Texcoco sería financiado con una combinación de recursos: cerca de 10 por ciento del presupuesto federal (28 mmdp) y 90 por ciento de inversión privada.

En ese sentido, se firmaron contratos por 155,732 millones de pesos, y para asegurar su financiamiento se colocaron 6 mil millones de dólares en Bonos Verdes y 30 mil millones en el instrumento denominado Fibra E, un Fideicomiso de inversión en infraestructura o energía.

 Desde 2002 se eligió Texcoco como el mejor debido a la nula productividad del páramo texcocano (el cual presenta una salinidad demasiado alta para usos agrícolas); a que una parte de los terrenos ya eran propiedad federal; a la menor población expuesta al ruido; a la menor expansión urbana asociada y a un impacto ambiental menor.

 Y desde entonces surgió la polémica  luego del informe de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) que advirtió del grave deterioro ambiental que experimenta esa region lacustre del Valle de México.

 De acuerdo con la Conagua construir el aeropuerto sobre  “el vaso del Lago de Texcoco” era una mala opción porque “estaría en constante riesgo de inundaciones”, alertó el organismo.

 Su constructión, sin embargo, se pospuso  por conflictos con los campesinos de San Salvador Atenco, y en ese tiempo se optó por la ampliación del actual aeropuerto central, construyendo la terminal 2.

 Debido a la pronta saturación de esa nueva terminal, en  2014 se retomó el proyecto, omitiendo los terrenos que ocasionaron en el pasado el conflicto con los campesinos.

 La obra, con más de un 30 por ciento de avance hasta el día de su cancelación -el pasado 30 de octubre-, contaría con seis pistas, 94 puertas de contacto, y una capacidad para transportar al año 135 millones de pasajeros y un millón de operaciones de carga, lo que cuadruplicaría la capacidad del actual aeropuerto.

 La convocatoria pública para el diseño del NAIM la había ganado la empresa Foster and Partners, una de las firmas punteras de arquitectos del Reino Unido fundada por Sir Norman Foster, premio Pritzker 1999 y Príncipe de Asturias 2009, quien diseñó el aeropuerto internacional de Beijing, y también el de Hong Kong construido en el mar, entre otros.

 Foster concursó en asociación con el arquitecto mexicano Fernando Romero, con un diseño funcional, ambientalista e inspirado en la muy mexicana letra X.

 Pero el hecho de que el arquitecto Romero sea el yerno del omnipresente empesario mexicano Carlos Slim, entre los hombres más ricos del mundo, levantó suspicacia en el país y rápidamente se convirtió en tema candente de la campaña electoral que ganó Obrador por abrumadora mayoría.

 Los inversionistas no se dan por vencido y ante su cancelación, un grupo del sector privado nacional y extranjero busca la compra de la participación del gobierno en el NAIM para poder terminarlo como un negocio totalmente privado.

Tienen el propósito de convertir el aeropuerto de Texcoco en uno de los tres más grandes del mundo, con “referencia global de sustentabilidad”.

  Si es así tendrán que apurarse porque Peña Nieto está en cuenta regresiva para ceder el poder a López Obrador quien será, oficialmente el Presidente de Mexico a partir del 1 de diciembre. (Negocios Now, con información de Flavia Rodríguez).