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López Obrador arranca la “cuarta transformación de México”

México- (Hispanic News Agency) Con la promesa de atacar “la más inmunda corrupción pública y privada”, Andrés Manuel López Obrador asumió las riendas de un México herido por la violencia, la probreza y una deuda de 10 mil millones de dólares.
    El líder de la izquierdista Partido Morena reiteró su compromiso de llevar adelante  lo que denomina “la cuarta transformación” del país de una manera “pacífica y ordenada”, pero al mismo tiempo “radical” para acabar con la corrupción y la impunidad que, en su opinión,  impiden el renacimiento de México.
   “Queremos convertir la fraternidad y la honestidad en forma de vida del gobierno”, dijo ante la presencia de los diputados del Congreso de la Unión y dignatarios de diferentes países, entre ellos el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence.
   Ante la presencia del mandatario saliente, Enrique Peña Nieto, López Obrador apuntó que “nada ha dañado más a México que la deshonestidad de sus gobernantes, y de la pequeña minoría que ha lucrado con el influyentilismo”, un fenómeno que definió como “la causa principal de la desigualdad económica-social, la inseguridad y la violencia que padecemos”.
   En los últimos dos sexenios de gobierno de los presidentes Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto,  México sumó más 235 mil homicidios dolosos, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP),
   Ataviado con la banda presidencial, el mandatario hizo un recuento en cifras del impacto negativo de las políticas económicas en un país rico en recursos naturales con 40 millones de pobres y que  recibe -enfatizó- en la “quiebra”, con una deuda pública fuera de control y un crecimiento económico que bajó del 6 al 2% durante la época neoliberal.
   “La política neoliberal ha sido un desastre” (para México),  remató el político, quien prometió no aumentar la deuda pública, mientras lanzó un mensaje de calma a los inversionistas, una pieza clave en sus planes de desarrollo.
   “Se respetarán los contratos de gobiernos anteriores, pero ya no habrá más influeyentismo, reiteró.  Las inversiones de accionistas nacionales y extranjeros estarán seguras, y se crearán condiciones para obtener buenos rendimienrtos porque en México habrá honestidad, estado de derecho, reglas claras, crecimienrto económico y habrá confianza”, agregó.
    Al detallar  su “plan de austeridad republicana”, Obrador dijo que el aumento en la inversión pública permitirá a su gobierno rescastar Petróleos Mexicanos (Pemex) y criticó con sarcasmo la Reforma Energética lanzada hace cuatro años y que lejos de ayudar al desarrollo “convirtió a México en el país petrolero que más importa gasolina en el mundo”.
   Obrador perfiló un ambicioso plan en materia social y acentuó que México combatirá la pobreza y la marginación -como nunca se ha hecho en la historia. “Por el bien todos, primeros los pobres”, señaló.
Tras sentenciar que “no puede haber un gobierno rico con un pueblo pobre”, Obrador anunció que su gobierno rebajará los sueldos a los funcionarios públicos, incluido el suyo propio en un 40%, y que eliminará privilegios para ellos, como el servicio de médicos privados, y la prohibición de contratar helicopteros y aviones privados.
  Como lo prometió en campaña, dijo que puso a la venta el avión presidencial, comprado a un costo de US $218,7 millones y que generó la famosa frase del mandatario: “Ese avión no lo tiene ni Obama”.
  Si bien planteó ayudas concretas a la poblaciones marginadas del país, el tabasqueño dibujó un agresivo plan de inversiones que incluye la construcción de una refinería de petróleo y de un corredor comercial  mediante una línea férrea que uniría al puerto de Oaxaca, en el Pacífico, con el de Veracruz, en el Atlántico.
  Por otro lado insitió en la construción de un aeropuerto de dos pistas en Santa Lucía, que reemplazaría al que su gobierno suspendió en el Lago Texcoco, a un 30% de ejecución, en medio de críticas de sus detractores
  En otro paso en materia de inversiones, Obrador anunció  la creación de una zona de libre comercio a lo largo de 3,180 kilometros de frontera con Estados Unidos y que se convertiría -dijo- en el área de su tipo más grande del mundo.
  En esa zona, “se reducira el IVA (impuesto) del 16 al 8%. La gasolina costará menos que en el resto del país y se aumentará al doble el salario mínimo. Será la última cortina de desarrollo para retener con trabajo y bienestar a nuestros compatriotas”, dijo.
  Entre otros cambios significativos, el tabasqueño abrió a la ciudadania las puertas Residencia Presidencial de Los Pinos que convirtió en un Centro Cultural y propuso al Congreso  la creación de una Guardia Nacional para combatir cruda la violencia que desangra al país. El mandatario gobernará desde el Palacio Nacional. (HINA).

La victoria de López Obrador en México parece inevitable, según las encuestas

México- (EFE).- Inmune a los ataques de sus rivales, Andrés Manuel López Obrador se mantiene cómodamente en cabeza de las encuestas a un mes de las elecciones presidenciales en México, lo que le sitúa ante una aparente inevitable victoria.

 Una encuesta del diario Reforma publicada esta semana otorga el 52 % de las preferencias del voto a López Obrador, candidato del izquierdista Movimiento Regeneración Nacional (Morena), frente al 26 % de Ricardo Anaya, del conservador Partido Acción Nacional (PAN).
Más abajo están José Antonio Meade, del gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI) con 19 %, y el independiente Jaime Rodríguez, con 3 %.
El sondeo, que duplica la distancia que separaba a López Obrador de Anaya en encuestas previas, muestra que el líder de Morena se mantiene en cabeza después de sobrepasar dos techos electorales, primero el del 40 y ahora el del 50 por ciento.
La diferencia consistente en las encuestas demuestra la poca eficacia que han tenido las estrategias de ataque de las campañas del conservador y del oficialista, que han descalificado las propuestas del líder de Morena más que exponer sus propias ideas.
Sus equipos han tratado de restar importancia a la creciente brecha en los sondeos. El coordinador de la campaña de Anaya, Jorge Castañeda, aseguró que aunque en su equipo no ignoran los resultados de Reforma, es “temerario” asegurar que la elección del 1 de julio está definida.
“Esta encuesta y esta casa encuestadora me parecen más una parte de estrategia del equipo de López Obrador que un reflejo de la realidad”, dijo a su vez Armando Ríos Piter, vocero del equipo de Meade.
El politólogo Carlos Elizondo, académico de la Escuela de Gobierno del Tecnológico de Monterrey, señaló a Efe que “la tendencia del crecimiento de López Obrador viene desde enero”, y que “lo que sorprende más es que Anaya ha tenido una caída bastante importante”.
“Una sola encuesta, como una sola golondrina, no hace verano. Habrá que ver si próximas encuestas que midan fines de mayo y principios de junio corroboran esta tendencia”, manifestó.
De ser así, expuso, “lo que pareciera es que López Obrador ha ido logrando penetrar en zonas donde antes prácticamente no existía y Anaya no ha acabado de crecer en la parte sur y centro del país”.

Pero la fiabilidad de las encuestas está en entredicho e incluso su imparcialidad por lo que, según coinciden varios expertos, hay que esperar al 1 de julio para confirmar si los sondeos están en lo cierto.
El experto en economía política y prospectiva electoral aseveró que “las elecciones no están decididas hasta que se vote, pero parece que hay margen de probabilidad alta de que López Obrador gane”.
“La pregunta si gana es ¿con qué margen?, y si se llevará una, dos cámaras (del Congreso) o ninguna. Hay mucha incertidumbre, aun si lo damos por ganador”, acotó.
Por su parte, Alejandro Díaz, también politólogo y catedrático del Tecnológico de Monterrey, señaló que hay “islas de consenso” en medio del mar de información que surge de las encuestas.
“Si tomamos en cuenta los tres tipos de encuesta probabilística que hemos tenido en este año electoral, tanto las de Facebook como las telefónicas y de vivienda, el puntero (López Obrador) es el mismo. Esa es una primera isla de consenso”, dijo a Efe.
La segunda, según el especialista en encuestas, “es que la distancia promedio entre primero y segundo lugar es de doble dígito, no importando la casa encuestadora ni el método de recopilación de datos”.
Reconoció que todas las firmas encuestadoras tienen un sesgo por el diseño de muestra, pero descartó que ello signifique que los sondeos estén amañados.
“Son sesgos metodológicos. Puede ser que esos efectos terminen sobrerrepresentando o subrepresentando a una candidatura en particular, pero eso no quiere decir que la encuesta esté mal, o amañada”, explicó.
En contraste, Ivonne Acuña, académica del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Iberoamericana, consideró que la ventaja del aspirante de Morena es prácticamente irreversible, si bien el resultado de la votación depende de ciertos factores.
“Tendrían que pasar dos cosas para que ese triunfo fuera inevitable: la primera que no hubiera fraude, porque la tentación persiste e incluso hay llamados al ‘fraude patriótico'”, dijo la experta a Efe.
La segunda condición para que se concretara la victoria del izquierdista, sostuvo, es “que la gente que ha declarado su intención de voto (por López Obrador) el día de la elección salga a votar en la misma cantidad; que realmente haya una votación muy copiosa”.
“Si pudiéramos hablar de una democracia consolidada (en México) donde realmente se respetara el voto, casi podríamos asegurar que ese va a ser el resultado, a menos que, como en la pasada elección presidencial en Estados Unidos, Colombia o el Brexit en Reino Unido, la gente no estuviera diciendo lo que piensa”, advirtió.
Por tanto, “si no pasa nada extraordinario de aquí al 1 de julio, lo esperado es que gane López Obrador”, puntualizó.