A National Award-Winning Publication

Pandemia revela una creciente crisis de suicidios en comunidades de color

Rafiah Maxie ha sido trabajadora social clínica en el área de Chicago durante una década. En todo ese tiempo, vio al suicidio como un problema más frecuente entre los hombres caucásicos de mediana edad.

Hasta el 27 de mayo de 2020.

Ese día, su hijo de 19 años, Jamal Clay, a quien le encantaba tocar la trompeta y hacer teatro, el que la ayudaba a descargar las compras del auto y a recaudar fondos para March of Dimes, se suicidó en su garage.

“Ahora no puedo parpadear sin ver a mi hijo colgado”, dijo Maxie, quien es afroamericana.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Precision 2000, la exitosa empresa de Guiomar Obregón, un ejemplo de superación

La muerte de Clay, junto con los suicidios de más de 100 residentes afroamericanos en Illinois el año pasado, ha llevado a los mismos vecinos a pedir nuevos esfuerzos de prevención enfocados en las comunidades negras.

En 2020, durante el primer año de la pandemia, los suicidios entre los residentes caucásicos disminuyeron en comparación con años anteriores, mientras que aumentaron entre los residentes negros, según datos estatales.

Pero este no es un problema local. Y tampoco se limita a la pandemia.

Entrevistas con una docena de investigadores del suicidio, datos recopilados de todos los estados, y una revisión de décadas de investigación revelaron que el suicidio es una crisis creciente para las comunidades de color, que ya estaba impactando antes de la pandemia, y que se ha agravado desde entonces.

Las tasas generales de suicidio en los Estados Unidos disminuyeron en 2019 y 2020. Estudios nacionales y locales atribuyen la tendencia a una caída entre los estadounidenses blancos no hispanos, que constituyen la mayoría de las muertes por suicidio. Mientras tanto, las tasas de afroamericanos, hispanos y asiático-americanos, aunque más bajas que las de sus pares caucásicos, continuaron aumentando en muchos estados. (Las tasas de suicidio han sido consistentemente altas para los nativos americanos).

“Covid creó más transparencia con respecto a lo que ya sabíamos que estaba sucediendo”, dijo Sonyia Richardson, trabajadora social clínica que atiende a personas de color, y profesora asistente en la Universidad de Carolina del Norte-Charlotte, donde investiga el tema del suicidio.

Cuando pones las tasas de suicidio de todas las comunidades en un solo paquete, “esa imagen dice que está mejorando y que lo que estamos haciendo está funcionando”, dijo. “Pero ese no es el caso en las comunidades de color”.

Perdiendo generaciones

Aunque la tasa de suicidios es más alta entre los hombres blancos no hispanos de mediana edad, los jóvenes de color están surgiendo como un grupo particularmente en riesgo.

Las investigaciones muestran que los niños negros menores de 13 años mueren por suicidio en una tasa que es casi el doble que la de los niños blancos y, con el tiempo, sus tasas de suicidio han aumentado a pesar de que han bajado para los niños blancos.

Entre los adolescentes y los adultos jóvenes, las muertes por suicidio han aumentado más del 45% entre los afroamericanos y aproximadamente el 40% para los asiático-americanos en los siete años que terminaron en 2019.

Otras tendencias preocupantes en los intentos de suicidio se remontan a los años 90.

“Estamos perdiendo generaciones”, dijo Sean Joe, experto en suicidios entre afroamericanos y profesor de la Universidad de Washington en St. Louis. “Tenemos que prestar atención ahora porque si estás saliendo de tu primera década de vida y piensas que no vale la pena seguir viviendo, eso es una señal de que algo está realmente mal”.

Estas estadísticas también refutan las ideas tradicionales de que el suicidio no ocurre en ciertas poblaciones étnicas o minoritarias porque están “protegidas” y “son resilientes” o son la “minoría modelo”, dijo Kiara Alvarez, investigadora y psicóloga del Hospital General de Massachusetts que se enfoca en el suicidio entre las poblaciones hispanas e inmigrantes.

Aunque estos grupos pueden haber tenido históricamente bajas tasas de suicidio, eso está cambiando, dijo Alvarez.

Paul Chin perdió a su hermano de 17 años, Chris, por suicidio, en 2009. Un poema que Chris escribió sobre sus orígenes en la escuela secundaria hizo que Chin se preguntara si a su hermano, ocho años menor que él, le costó ser aceptado en los Estados Unidos, a pesar de haber nacido y crecido en Nueva York.

Al crecer, los estadounidenses de origen asiático no estaban representados en las lecciones de la escuela o en la cultura pop, dijo Chin, que ahora tiene 37 años. Incluso en la investigación clínica sobre el suicidio y otros temas de salud, los niños como Chris están subrepresentados, con menos del 1% de financiación de la investigación centrada en los estadounidenses de origen asiático.

No fue hasta la pandemia y el aumento de los crímenes de odio contra los asiático-estadounidenses, que Chin vio la atención nacional sobre la salud mental de la comunidad. Espera que el interés no sea efímero. El suicidio es la principal causa de muerte entre los estadounidenses de origen asiático de entre 15 y 24 años, pero “eso no recibe suficiente atención”, dijo Chin. “Es importante seguir compartiendo estas historias”.

Kathy Williams, quien es negra, ha estado en una misión similar desde que su hijo de 15 años, Torian Graves, murió por suicidio en 1996. En aquellos días, la gente no hablaba de suicidio en la comunidad negra, dijo. Entonces, ella comenzó a plantear el tema en su iglesia en Durham, Carolina del Norte, y en las escuelas locales. Quería que las familias negras conocieran las señales de advertencia, y que la sociedad en general reconociera la gravedad del problema.

La pandemia puede haber puesto de relieve esto, dijo Williams, pero “siempre ha sucedido. Siempre”.

Pandemia arroja luz sobre los desencadenantes

Identificar las causas fundamentales del aumento de suicidios en de las comunidades de color ha resultado difícil. ¿Cuánto proviene de una enfermedad mental? ¿Cuánto de los cambios socioeconómicos como la pérdida de empleo o el aislamiento social? Ahora, covid puede ofrecer algunas pistas.

Las últimas décadas han estado marcadas por una creciente inestabilidad económica, una brecha racial en la distribución de la riqueza cada vez mayor y una mayor atención pública sobre los asesinatos de personas de color desarmadas por parte de la policía, dijo Michael Lindsey, director ejecutivo del Instituto McSilver de Política e Investigación sobre la Pobreza de la Universidad de Nueva York.

Con las redes sociales, los jóvenes enfrentan el racismo en más frentes que sus padres, dijo Leslie Adams, profesora asistente en el departamento de salud mental de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins.

Cada uno de estos factores impacta en el riesgo de suicidio. Por ejemplo, experimentar el racismo y el sexismo juntos está relacionado con un aumento de tres veces en los pensamientos suicidas de las mujeres asiático-americanas, dijo Brian Keum, profesor asistente de UCLA, basándose en los hallazgos preliminares de la investigación.

Covid intensificó estas dificultades entre las comunidades de color, con un número desproporcionado de seres queridos perdidos, trabajos perdidos y viviendas perdidas.

El asesinato de George Floyd provocó un malestar racial generalizado y los estadounidenses de origen asiático vieron un aumento en los crímenes de odio. Al mismo tiempo, estudios en Connecticut y Maryland encontraron que las tasas de suicidio aumentaron en estas poblaciones y disminuyeron entre sus contrapartes blancas.

“No se trata solo de un problema interno de una persona, sino de problemas sociales que deben abordarse”, dijo Shari Jager-Hyman, profesora asistente de psiquiatría en la escuela de medicina de la Universidad de Pennsylvania.

Lecciones desde Texas

En Texas, el covid golpeó especialmente a los hispanos. A julio de 2021, representaban el 45% de todas las muertes por covid y la pérdida desproporcionada de empleos. Las personas indocumentadas no son elegibles para recibir beneficios de desempleo o cheques de estímulo federal.

Durante este tiempo, las muertes por suicidio entre los hispanos tejanos aumentaron de 847 en 2019 a 962 en 2020, según datos preliminares estatales. Las muertes por suicidio aumentaron para los tejanos negros y los residentes clasificados como “otras” razas o etnias, pero disminuyeron para los tejanos blancos.

Los números no sorprendieron a Marc Mendiola. El joven de 20 años creció en una comunidad de mayoría hispana en el área sur de San Antonio. Incluso antes de la pandemia, a menudo escuchaba a sus compañeros decir que tenían pensamientos suicidas.

Muchos enfrentaban problemas económicos en sus casas, a veces viviendo sin electricidad, comida o agua. Aquellos que buscaban tratamiento de salud mental generalmente se topaban con servicios costosísimos o inaccesibles porque no se ofrecían en español.

“Estas son condiciones en las que la comunidad siempre ha estado”, dijo Mendiola. “Pero con la pandemia, es aún peor”. Hace cuatro años, Mendiola y sus compañeros de clase en South San High School comenzaron a abogar por servicios de salud mental. A fines de 2019, solo unos meses antes de que llegara covid, su visión se hizo realidad. Seis agencias comunitarias se asociaron para ofrecer servicios gratuitos a los estudiantes y sus familias en tres distritos escolares.

Richard Davidson, director de operaciones de Family Service, uno de los grupos de esta alianza, dijo que la cantidad de estudiantes que discuten los factores económicos estresantes ha aumentado desde abril de 2020. Más del 90% de los estudiantes que recibieron servicios en la primera mitad de 2021 eran hispanos, y casi el 10% informó pensamientos suicidas o de autolesión, según muestran los datos del programa.

Ninguno murió por suicidio. Muchos estudiantes están tan preocupados por la cena del día siguiente que no pueden ver un futuro más allá de eso, dijo Davidson. Es entonces cuando el suicidio puede parecer una opción viable. “Una de las cosas que hacemos es ayudarlos a ver que, a pesar de esta situación ahora, pueden crear una visión para su futuro”, dijo Davidson.

Un buen futuro

Investigadores dicen que la promesa de un buen futuro a menudo se pasa por alto en la prevención del suicidio, tal vez porque alcanzarlo es un gran desafío. Requiere crecimiento económico y social, y romper barreras sistémicas.

Tevis Simon trabaja para abordar todos esos frentes. Cuando era niña en West Baltimore, Simon, quien es negra, enfrentó la pobreza y el trauma. De adulta, intentó suicidarse tres veces. Pero ahora comparte su historia con jóvenes de toda la ciudad para inspirarlos a superar los desafíos.

También habla con políticos, agencias del orden y funcionarios sobre sus responsabilidades. “No podemos no hablar de raza”, dijo Simon, de 43 años. “No podemos no hablar de opresión sistemática. No podemos dejar de hablar de estas condiciones que afectan nuestro bienestar mental y nuestro sentimiento y deseo de vivir”.

Para Jamal Clay en Illinois, las barreras sistémicas comenzaron temprano. Antes de su suicidio el año pasado, había tratado de hacerse daño a sí mismo cuando tenía 12 años y fue víctima de acoso. En ese momento, fue hospitalizado durante unos días y se le dijo que siguiera con la terapia ambulatoria, contó su madre, Maxie.

Pero fue difícil encontrar terapeutas que aceptaran Medicaid, agregó. Cuando Maxie finalmente encontró uno, hubo una espera de 60 días. Otros terapeutas cancelaron las citas, dijo. “Así que trabajamos por nuestra cuenta”, dijo Maxie, confiando en la iglesia y la comunidad. Su hijo pareció mejorar. “Pensamos que habíamos cerrado ese capítulo de nuestras vidas”.

Pero cuando llegó la pandemia, todo empeoró. Clay volvió a casa de la universidad y trabajó en un depósito de Amazon. En los viajes hacia y desde el trabajo, la policía lo detenía con frecuencia. Dejó de usar gorras para que los oficiales lo consideraran menos intimidante, dijo Maxie.

“Se sentía incómodo estando en la calle”, dijo. Maxie todavía está tratando de encontrarle sentido a lo que sucedió el día en que murió Clay. Pero ha encontrado un propósito fundando una organización sin fines de lucro llamada Soul Survivors of Chicago.

A través de la entidad, proporciona educación, becas y zapatos, incluidos los viejos de Jamal, a las personas afectadas por la violencia, el suicidio y el trauma. “Mi hijo no podrá tener una primera entrevista en [esos] zapatos. No podrá ir a la iglesia o incluso conocer a su esposa”, dijo Maxie. Pero espera que sus zapatos lleven a alguien más hacia un buen futuro.

Aneri Pattani/KHN. JoNel Aleccia colaboró con esta historia.

Si tú o alguien que conoces tiene una crisis, llama a la Línea Nacional de Prevención del Suicidio, al 1-800-273-8255 o textea HOME a la línea 741741

KHN (Kaiser Health News) is a national newsroom that produces in-depth journalism about health issues. Together with Policy Analysis and Polling, KHN is one of the three major operating programs at KFF (Kaiser Family Foundation). KFF is an endowed nonprofit organization providing information on health issues to the nation.

 

Mujeres y jóvenes, los más golpeados por la crisis del Covid-19 en la industria del turismo

Turismo: golpeados por covid

El turismo y las industrias relacionadas resultaron impactadas drásticamente por la pandemia del Covid-19 en los estados del noreste del país y las mujeres y los trabajadores jóvenes de ese sector fueron los más afectados.

Un análisis de la Oficina del Censo indica que las regiones con los brotes más graves y la mayor proporción de empleos en el sector turístico fueron afectadas de manera desproporcionada por la pandemia, con diferente impacto en el empleo y los ingresos de un estado a otro.

Los trabajadores en viajes, turismo y recreación al aire libre experimentaron pérdidas significativas de ganancias, hasta un 40%, por horas o semanas de trabajo perdido, y despido posterior, aunque el impacto en las ganancias varió ampliamente entre los estados.

Las mujeres representaron más del 50% de las pérdidas de empleo en esta industria en la mayoría de los estados. En particular, la disminución de los ingresos de las mujeres fue más pronunciada que la reducción del empleo.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Estados del sur encabezan ‘top 5’ para jubilarse en 2021

El reporte precisa que los primeros brotes afectaron a grandes poblaciones en Nueva York y Nueva Jersey en la primavera de 2020, lo que llevó a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) a emitir una advertencia de viaje nacional para esos estados.

A partir de ahí, en el resto de la nación la economía comenzó a sentir los impactos económicos de la pandemia, especialmente en el turismo y las industrias relacionadas que dependen de las personas que viajan, con diferencias entre estados, explica el estudio del Censo de Estados Unidos.

Los trabajos de viajes, turismo y recreación al aire libre representan aproximadamente del 4% al 5% del empleo privado total en la mayoría de los estados. Sin embargo, los que tienen una mayor proporción son: Hawái 14.4%, Nevada 21.0%, Wyoming 7.3%, Montana 7.2%y Florida 7.1%.

El análisis encontró que los estados con mayores reducciones en el empleo del sector fueron Rhode Island (disminución del 37.9%), Vermont (37.4%), Connecticut (36.4%), Massachusetts (32.1%), Nueva York (31.5%) y Washington (24.9%).

LEA MÁS: Cámara de Comercio Hispana de Illinois celebra su primer encuentro presencial desde la pandemia

Los estados con las mayores pérdidas de empleo no siempre fueron los mismos que vieron las mayores disminuciones de ingresos entre trabajadores. Estos últimos fueron: Nevada (disminución del 42.9%), Hawai (41.9%), Virginia Occidental (37.5%), el Distrito de Columbia (34.3%) y Missouri (30.3%)

Las mayores caídas tanto en el empleo como en los ingresos en estas industrias se produjeron entre los trabajadores menores de 25 años, que representan el 20% del empleo nacional en viajes, turismo y recreación al aire libre, con algunas variaciones entre los estados.

En Florida, Pensilvania, Texas y Virginia, por ejemplo, los trabajadores jóvenes representaron hasta el 35% de la disminución total del empleo en viajes, turismo y recreación al aire libre, y una parte menor de las pérdidas de empleo en los estados occidentales, agrega.

Redacción Negocios Now

Illinois, el más moroso con las hipotecas

Los propietarios de vivienda en Illinois encabezaban la región del Medio Oeste del país como los más morosos con las hipotecas, reveló un estudio.

De acuerdo con un informe del Mortgage Bankers Association, el 5.7 por ciento de los dueños de casa en el estado tenían al menos 90 días de atraso en sus pagos a finales de 2020.

El segundo lugar lo ocupaba Indiana, con 5.1%, Missouri con 4.1% e Iowa y Wisconsin ambos por debajo del 4% , según el estudio.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: “El sueño se está haciendo realidad”

En declaraciones a The Center Square, Bryce Hill, analista del Instituto de Políticas de Illinois, dijo que los datos no le sorprenden dado que el estado fue uno de los más afectados por la crisis del Covid-19. 

El experto también atribuye la situación a los altos impuestos a la propiedad. “Los impuestos sobre la propiedad representan aproximadamente siete pagos adicionales de hipotecas para los propietarios de viviendas de Illinois cada año”, dijo Hill. “Eso consume el valor acumulado de su hipoteca y hace que sea más difícil hacer estos pagos”, sostuvo el analista.

Una investigación del Instituto de Políticas de Illinois predijo el año pasado que la pérdida récord de puestos de trabajo resultaría en altos niveles de morosidad hipotecaria. 

En el segundo trimestre de 2020, la tasa de morosidad hipotecaria de Illinois se disparó a 8.4%, un nivel solo superado durante la crisis de 2009.

“La morosidad hipotecaria aún no ha bajado de sus niveles previos a la recesión de 2008-2009, por lo que este ya era un problema artificialmente alto, por así decirlo, en comparación con antes de la Gran Recesión y una vez más está plagando al estado”, dijo Hill a The Center Square.

Nick VinZant, analista de la firma QuoteWizard, coincide al señalar que el panorama no es alentador.

De acuerdo con VinZant,  el 30.3% de los dueños de vivienda en el estado dijeron que podrían enfrentar una ejecución hipotecaria o ser desalojados en los próximos dos meses.

“Tenemos costos de vivienda en aumento, desempleo prolongado e ingresos estancados y cuando se combinan esas tres cosas, la gente está realmente preocupada por no poder permitirse mantener un techo sobre sus cabezas”, expresó VinZant a The Center Square. 

Redacción Negocios Now, con información de The Center Square

 

Aprendiendo a vivir de nuevo

Aprendiendo a vivir de nuevo

El brillo de sus ojos, el gozo de su sonrisa, la alegría con que mueve su cuerpo debilitado por la enfermedad. Todo en él envía un único y rotundo mensaje: ¡Agradecido de estar vivo!

“Como me dicen mis cuidadores y mi familia: ‘Has vuelto a nacer. Ahora tienes que aprender a vivir de nuevo’”, dijo Vicente Perez Castro. “Fue una experiencia muy dura”.

Algo así como ir al infierno… y volver.

Perez, un cocinero de 57 años de Long Beach, California, apenas podía respirar cuando ingresó, el 5 de junio, en el centro médico Harbor-UCLA del condado de Los Angeles. Dio positivo en la prueba de covid-19 y pasó tres meses en la unidad de cuidados intensivos (UCI), casi todo el tiempo conectado a un ventilador con un tubo en la garganta. Otro tubo llevaba los nutrientes a su estómago.

En un momento dado, los médicos le dijeron a su familia que no iba a sobrevivir y que debían considerar la posibilidad de desconectar el equipo que lo mantenía vivo. Pero su hija de 26 años, Janeth Honorato Perez, uno de sus tres hijos, dijo que no.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Humboldt Park tiene un hospital con su nombre

Y así, una luminosa mañana de febrero, medio año después, se convirtió en el paciente externo que recorría lentamente, con un andador, una sala de techos altos del Centro Nacional de Rehabilitación Rancho Los Amigos, en Downey; uno de los cuatro hospitales públicos del condado de Los Angeles, y el único cuya misión principal es la rehabilitación de pacientes.

Perez, que mide 1,65 m, había perdido 72 libras desde que se enfermó. Sus piernas no estaban firmes y le costaba respirar, mientras avanzaba con dificultad. Pero se mantuvo en movimiento durante cinco o seis minutos, “una gran mejora” desde finales del año pasado, cuando sólo podía caminar durante 60 segundos, dijo Bradley Tirador, uno de sus fisioterapeutas.

Rancho Los Amigos cuenta con un equipo interdisciplinario de médicos, terapeutas y fonoaudiólogos que proporcionan atención médica y mental, así como terapia física, ocupacional y recreativa.

Atiende a una población que se ha visto desproporcionadamente afectada por la pandemia: el 70% de sus pacientes son latinos, al igual que el 90% de sus pacientes de covid. Casi todos carecen de seguro o están acogidos a Medi-Cal, el programa de seguros gestionado por el gobierno para personas con bajos ingresos.

Rancho es uno de los cada vez más numerosos centros médicos del país que cuentan con un programa específicamente diseñado para los pacientes que sufren los efectos que aparecen luego de haber tenido covid. El Centro de Atención Post-Covid del Sistema de Salud Mount Sinai de Nueva York, inaugurado el pasado mes de mayo, fue uno de los primeros.

La Universidad de Yale, la Universidad de Pennsylvania, UC Davis Health y, más recientemente, el Centro Médico Cedars-Sinai de Los Angeles son algunos de los sistemas de salud con servicios similares.

Rancho Los Amigos sólo trata a pacientes que se recuperan de enfermedades graves y de largas estancias en la UCI. Muchos de los otros centros post-covid también atienden a quienes tuvieron casos más leves de la enfermedad, no fueron hospitalizados y posteriormente experimentaron una multitud de síntomas difusos, difíciles de diagnosticar pero incapacitantes; a veces descritos como “covid de larga duración”.

Los síntomas más comunes son la fatiga, los dolores musculares, la falta de aire, el insomnio, los problemas de memoria, la ansiedad y las palpitaciones. Muchos profesionales de la salud afirman que estos síntomas son igual de frecuentes, o quizá más, entre los pacientes que sólo han sufrido covid moderado.

Una encuesta realizada por los miembros del Grupo de Apoyo Covid-19, de la organización Body Politic, demostró que entre los pacientes que habían sufrido covid de leve a moderado, el 91% seguía experimentando algunos de esos síntomas, una media de 40 días después de su recuperación inicial.

Otros estudios estiman que un 10% de los pacientes desarrollarán algunos de estos síntomas prolongados. Con más de 28 millones de casos confirmados en Estados Unidos, y en aumento, este síndrome post-covid es una preocupación creciente.

“Lo que podemos decir es que entre 2 millones y 3 millones de estadounidenses, como mínimo, van a necesitar rehabilitación a largo plazo como consecuencia de lo que ha sucedido hasta hoy, y sólo estamos al principio”, aseguró David Putrino, director de innovación en rehabilitación de Mount Sinai Health.

Los profesionales de la salud parecen ser cautelosamente optimistas en cuanto a que la mayoría de estos pacientes se recuperarán por completo. Señalan que muchos de los síntomas son comunes en quienes han padecido otras enfermedades virales, como la mononucleosis y la enfermedad por citomegalovirus, y que tienden a resolverse con el tiempo.

“Los pacientes se recuperarán y podrán volver a hacer su vida normal”, señaló la doctora Catherine Le, codirectora del programa de recuperación de covid en el Cedars-Sinai. Pero durante los próximos uno o dos años, “creo que veremos personas que no se sienten capaces de volver a los trabajos que hacían antes”, añadió.

Rancho Los Amigos se ha planteado empezar a aceptar pacientes que sufrieron un impacto leve de la enfermedad y que, luego, desarrollaron el síndrome post-covid, según Lilli Thompson, jefa de la división de terapia de rehabilitación. Por ahora, el principal esfuerzo consiste en atender todos los casos graves que les llegan directamente de los tres hospitales públicos de la red, explicó Thompson.

Los pacientes más graves pueden presentar graves daños neurológicos, cardiopulmonares y musculoesqueléticos. La mayoría, como Perez, han perdido una cantidad significativa de masa muscular. Suelen padecer el “síndrome post-UCI”, un conjunto de síntomas físicos, mentales y emocionales que pueden solaparse con los síntomas de covid de larga duración, lo que dificulta determinar qué parte de su estado es un impacto directo del coronavirus y qué parte es el impacto más general por meses en cuidados intensivos.

La gran sala de rehabilitación rectangular en la que Perez se reunió con sus terapeutas a principios de este mes es mitad gimnasio y mitad reproducción de una vivienda. Una parte del espacio está ocupada por pesas, máquinas conectadas por vídeo que ayudan a reforzar el control de las manos y cintas de correr de alta tecnología, incluida una que reduce la fuerza de la gravedad, lo que permite a los pacientes, que se sienten inseguros de pie, a caminar sin caerse. “Les decimos a los pacientes que es como caminar sobre la luna”, dijo Thompson.

En el otro extremo de la sala hay un televisor de pantalla grande y un sofá bajo, que ayuda a practicar cómo pararse y sentarse sin hacer un esfuerzo excesivo. En una zona de dormitorios, los pacientes vuelven a aprender cómo hacer y deshacer sus camas. A pocos metros, un pequeño espacio de oficina les ayuda a trabajar en las habilidades informáticas y telefónicas que pueden haber perdido.

Como Perez era cocinero en el restaurante de un hotel antes de caer enfermo, su terapia ocupacional incluye la preparación de comidas. Se puso junto al fregadero, enjuagando lechugas, zanahorias y pepinos para una ensalada, y luego los llevó a una mesa, donde se sentó y los cortó con un cuchillo afilado. La mano con el cuchillo le temblaba peligrosamente, así que la terapeuta ocupacional Brenda Covarrubias le puso una muñequera con peso para estabilizarla.

“Se prepara para recuperar las habilidades y la resistencia que necesita para su trabajo, así como para las actividades diarias de rutina, como pasear a los perros y subir escaleras”, explicó Covarrubias.

Perez, que emigró a Estados Unidos desde Guadalajara, México, hace casi dos décadas, se mostraba animado y optimista, a pesar de que su voz era débil y su cuerpo frágil.

Cuando su fonoaudióloga, Katherine Chan, le quitó la mascarilla para realizar ejercicios de respiración, señaló el bigote que le había crecido recientemente, exclamando alegremente que se lo había recortado él mismo. Y, dijo, “ya puedo cambiarme de ropa”.

Semanas antes, Perez había mencionado lo mucho que le gustaba bailar antes de enfermarse. Así que lo incorporaron a su terapia física.

“Vicente, ¿estás listo para bailar?” le preguntó Kevin Mui, un estudiante de fisioterapia, mientras otro miembro del personal ponía una melodía del grupo de cumbia colombiano La Sonora Dinamita.

Lentamente, temblando, Perez se paró. Se sujetó en una posición erguida y empezó a arrastrar los pies de delante a atrás y de lado a lado, moviendo las caderas al ritmo, con el rostro radiante por la pura alegría de estar vivo.

Esta historia fue producida por KHN, que publica California Healthline, un servicio editorialmente independiente de la California Health Care Foundation.

 

Covid-19: ¿Cuándo volveremos a la normalidad?

Covid-19

El 30 de abril se cumplirán los primeros 100 días de mandato del presidente Joe Biden. Este es un punto de referencia que los presidentes suelen establecer para cumplir con las promesas de campaña de alta prioridad.

A principios de diciembre, Biden anunció que una de sus promesas sería administrar 100 millones de vacunas a los estadounidenses. Eso se traduce en aproximadamente un millón de dosis al día.

Estados Unidos alcanzó ese ritmo alrededor del día de la toma de posesión, pero ahora tendrá que mantenerlo durante los próximos tres meses para que Biden alcance su objetivo.

Y si lo consigue, ¿qué significará para nuestra vida cotidiana? Esto dicen expertos.

¿Qué relación hay entre las 100 millones de dosis y conseguir la inmunidad colectiva? 

En primer lugar, ¿se traducen 100 millones de dosis en 100 millones de personas vacunadas para el 30 de abril?

La respuesta es no.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Nuevo plan daría $3,000 a familias por hijo

Biden ha hecho hincapié en que su objetivo no implica que 100 millones de personas vayan a estar totalmente vacunadas, sino que se aplicarán 100 millones de vacunas. Después de todo, tanto la vacuna de Moderna como la de Pfizer requieren dos dosis.

A principios de diciembre, el equipo de Biden dijo que su objetivo era que 50 millones de personas recibieran las dos dosis. Luego, a principios de enero, el gobierno de Biden cambió su política y dijo que liberaría la mayoría de las vacunas a medida que fueran llegando, en lugar de retener las dosis para la segunda inyección.

Esto podría cambiar el número de personas que reciben las dos dosis de la vacuna en los primeros 100 días.

En una rueda de prensa el 26 de enero, Biden dijo que sus 100 millones de vacunas “significa que unas 60 —tal vez menos, tal vez más— millones de personas” recibirán la vacuna contra covid-19.

Algunos críticos han dicho que el número a alcanzar debería ser mayor. Y, la última semana de enero Biden sugirió que le gustaría, eventualmente, acelerar el ritmo a 1,5 millones al día.

Pero, ya sean 50 o 60 millones de personas las que reciban las dos dosis a finales de abril, esa cifra sigue estando muy por debajo del umbral de inmunidad colectiva recomendado por los expertos en salud pública.

Recordemos que la inmunidad colectiva se produce cuando un número suficiente de personas de una población es inmune a una enfermedad, de modo que resulta difícil que ésta siga propagándose.

Los epidemiólogos estiman que es necesario inocular al menos al 70% de la población para que se alcance esta inmunidad. El doctor Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, ha sugerido que la cifra podría ser mayor, incluso hasta el 90%, especialmente porque parece que algunas de las nuevas variantes del coronavirus pueden ser más transmisibles que la variante estándar de Estados Unidos.

Por ahora, dejemos la estimación de la inmunidad de rebaño en el 70% y calculemos cuánto tiempo se tardaría en llegar a este punto.

El doctor Bruce Y. Lee, profesor de política y gestión sanitaria de la City University of New York, le explicó a KHN los cálculos. En Estados Unidos viven unos 330 millones de personas y el 70% de esa cifra son 210 millones.

En la actualidad, el país sólo tiene acceso a las vacunas de dos dosis de Moderna y Pfizer. Mientras sólo estén disponibles las vacunas de dos dosis, el país necesitaría 420 millones de dosis para que los 210 millones de personas completaran su vacunación.

“A un ritmo de 1 millón administrado por día, eso llevaría más de 420 días”, dijo Lee. “Lo que alcanzaríamos en algún momento a principios de 2022”.

La Kaiser Family Foundation (KFF) calcula que Estados Unidos tendría que aumentar la administración de vacunas a 1,9 millones al día para alcanzar el 70% de inmunidad para el Día del Trabajo. Si se aumentaran las vacunas a 2,4 millones al día, se podría alcanzar el 70% de inmunidad para el 4 de julio. (KHN es la agencia de noticias de KFF, que elabora periodismo en profundidad sobre temas de salud).

Además, hay otras vacunas en preparación que, al requerir sólo una dosis, cambiarían estas proyecciones, como la de Johnson & Johnson.

En la segunda sesión informativa del equipo de respuesta a covid-19 de la Casa Blanca, el 29 de enero, Andy Slavitt, asesor principal del equipo, dijo que en la última semana se habían administrado alrededor de 1,2 millones de dosis de vacunas al día.

Los rastreadores de vacunas de Bloomberg News y el The Washington Post también informan de que alrededor de 1 millón de personas al día recibieron su primera dosis de la vacuna en la última semana. Y el gobierno de Biden espera que esta cifra aumente significativamente en las próximas semanas y meses.

Pero, podría haber obstáculos por delante, incluyendo el suministro de la vacuna.

Entre las administraciones de Trump y Biden, en total, Estados Unidos ha acordado comprar 600 millones de dosis a Moderna y Pfizer. Se supone que un tercio, o 200 millones, de esa cantidad llegará a finales de marzo. Las dosis restantes no llegarán hasta finales de la primavera y el verano.

“La verdad más brutal es que van a pasar meses antes de que la mayoría de los estadounidenses estén vacunados”, reconoció Biden durante una conferencia de prensa el 26 de enero en la que anunció la última adquisición de vacunas por parte de Estados Unidos.

Los esfuerzos de vacunación también podrían retrasarse si resulta difícil llegar a los grupos que pueden tener problemas para acceder a la vacuna, como los residentes rurales o las comunidades de color. También es probable que haya personas que duden o se nieguen a vacunarse.

¿Cuándo volverá la vida a la normalidad? 

¿Qué pasa si eres uno de los afortunados que se vacuna durante los primeros 100 días del despliegue de la vacuna de Biden?

No mucho, dicen expertos en salud pública. Nadie podrá volver a las actividades normales que hacía antes de la pandemia. Eso no podrá ocurrir hasta que consigamos vacunar a cerca del 70% o más de los estadounidenses.

“Aunque resulte duro aceptarlo, si recibes tu segunda dosis de la vacuna antes de que hayamos vacunado a la mayoría de la población, vas a tener que seguir tomando las mismas medidas de protección que tomabas antes de vacunarte”, escribió en un correo electrónico la doctora Rachel Vreeman, directora del Instituto Arnhold de Salud Global de la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai.

Eso significa que, aunque estés vacunado, debes seguir usando mascarilla, practicar el distanciamiento físico con las personas ajenas a tu hogar, quedarte en casa y lavarte las manos. Y esas mismas precauciones se recomiendan también para quienes no se vacunen antes del 30 de abril.

Vreeman añadió que una o dos semanas después de recibir la segunda dosis de la vacuna, es menos probable que uno se enferme gravemente de COVID-19. Pero todavía puedes enfermar. Y también es posible que transmitas el virus a otras personas que aún no estén vacunadas. En los ensayos clínicos de la vacuna COVID-19 no se evaluó si se detenía la transmisión asintomática, sólo si se reducían los síntomas.

“A finales de abril, para el estadounidense medio no habrá un cambio dramático en lo que se refiere al distanciamiento social y al enmascaramiento”, dijo L.J. Tan, jefe de estrategia de la Immunization Action Coalition.

Jeffrey Shaman, profesor de salud ambiental de la Universidad de Columbia, señaló que los estados deberían mantener las restricciones, como las relacionadas con cubrirse la cara, el trabajo a distancia y la limitación de los viajes, durante el despliegue de la vacuna.

En un reciente estudio, Shaman estimó que si esas restricciones se levantaran en febrero podría haber 29 millones de infecciones adicionales por covid para el verano. Recomienda mantenerlas hasta julio.

“La conclusión es que si levantamos las restricciones y volvemos a lo que era antes de la pandemia, el virus va a despegar de nuevo”, advirtió Shaman. “Entonces la carrera por conseguir vacunas se complicará porque habrá más gente enferma”.

Los expertos también dijeron que con las múltiples variantes de covid-19 que circulan ahora en los Estados Unidos, algunas de las cuales parecen ser altamente transmisibles, tomar estas precauciones en serio es aún más importante. Sobre todo, porque la vacuna puede no ser tan protectora contra algunas de ellas. Además, cuantas menos personas enfermen, menos probable será que el virus pueda replicarse, mutar de nuevo y crear más variantes.

¿Y cuándo se volverá a la normalidad? ¿Ocurrirá? Eso dependerá del ritmo de vacunación y de cuántos estadounidenses estén dispuestos a ponerse manos a la obra.

“Creo que volveremos a la vida en otoño, con suerte antes de Acción de Gracias”, dijo Tan.

Otros expertos a los que preguntamos dijeron que es posible que haya alguna apariencia de vuelta a la normalidad en el verano.

Pero todos coincidieron en que no será para el 30 de abril.

Daisy Bedoya, una empresaria que no se da por vencida en estos tiempos de pandemia

Daisy Bedoya

La empresaria Daisy Bedoya enfrenta momentos difíciles, como muchos otros pequeños propietarios de negocios hispanos en el país que han sido impactados por la crisis del Covid-19, pero asegura que, mientras tenga salud, se mantendrá luchando y no se dará por vencida.

Bedoya, de 66 años, dice, sin embargo, que apenas le alcanza para pagar sus recibos y mantener abierto Graphx Signs, el negocio que emprendió hace 16 años en la localidad de Largo, en la costa oeste de Florida.

“He sobrevivido hasta ahora, pero está bien difícil. No hay ventas, pero hay que pagar bills, de renta, y electricidad, y los materiales”, relató a Negocios Now la empresaria de origen panameño, quien mantiene ella sola el negocio, algunas veces con la ayuda de su hijo.

La situación por la que atraviesa Bedoya por el coronavirus es similar a la de muchos otros pequeños empresarios hispanos en todo el país que están sufriendo los estragos de la pandemia del coronavirus.

Y es que la crisis ha tenido un impacto mayor en los pequeños negocios latinos, que ya enfrentaban “barreras sistemáticas” para acceder a recursos y financiación, de acuerdo con un estudio de la organización Small Business Majority.

A pesar de los esfuerzos federales y estatales para proveer fondos de emergencia, las pequeñas empresas, continúan registrando grandes pérdidas y como resultado, muchos han sido forzadas a tomar decisiones difíciles para mantenerse a flote, según el informe de la organización.

“No quisiera cerrarlo”

“Son 16 años con este negocio, un pequeño negocio, pero de eso he vivido y no quisiera cerrarlo porque si lo hago, va a ser todavía más difícil la vida”, manifestó Bedoya, que fue una de las 300 empresarias que participaron en la encuesta que hizo la organización Small Business Majority.

La empresaria relató que en el verano pidió ayuda federal y fue aprobada para un préstamo de la Agencia Federal de Pequeños Negocios (SBA), pero no por la cantidad que esperaba para hacerle frente varios meses de crisis.

“Ojalá me hubiera durado más el dinero, pero no fue así”, expresó Bedoya.

Y ahora que el gobierno federal ha puesto ha disposición más recursos de emergencia también tiene previsto solicitar otro préstamo del Programa de Protección de Nóminas (PPP), pero afirma que se necesita ir más allá.

“Necesitamos un plan a largo plazo del Congreso que ayude a las empresas vulnerables. Otro préstamo de PPP es un vendaje para evitar hundirnos, pero ¿qué va a pasar cuando los fondos se agoten?”, se preguntó.

Pero a pesar de todos los retos que enfrenta, la emprendedora ve el futuro de manera positiva.

“Me siento bastante saludable, a pesar de tener 66 años, y soy una mujer que le gusta trabajar y sé que mientras tenga salud voy a seguir adelante”, puntualizó Bedoya.

Marcelo Wheelock/Negocios Now

Pequeños empresarios hispanos sufren más los impactos por la crisis del Covid-19

Pequeños empresarios hispanos sufren

Los dueños de pequeños negocios latinos están sufriendo más los impactos por la crisis del Covid-19 que los empresarios blancos, reveló un estudio de Small Business Majority.

El sondeo nacional incluyó las opiniones de empresarios latinos y muestra los desafíos que siguen enfrentando durante la pandemia.

“Es importante destacar que la encuesta subraya el impacto desproporcionado de la pandemia en las pequeñas empresas latinas que ya enfrentaban barreras sistemáticas para acceder recursos de negocios y financiación”, indicó la Small Business Majority al dar a conocer el informe.

El estudio reveló que, a pesar de los esfuerzos federales y estatales para proveer fondos de emergencia, las pequeñas empresas, continúan registrando grandes pérdidas y como resultado, muchos han sido forzados a tomar decisiones difíciles para mantenerse a flote.

De acuerdo con los resultados del sondeo, un 32% de todas las pequeñas empresas han cortado las horas laborales de sus empleados, mientras que un 24% han tenido que cerrar sus puertas temporalmente.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: IRS hace “recordatorios importantes” antes de declarar

De las compañías que redujeron personal en el pico de la crisis del año pasado, un extenso 60% de las pequeñas empresas del país no han restaurado su personal a niveles previos a la pandemia.

“A medida que los casos de coronavirus siguen aumentando en todo el país, los propietarios de pequeñas empresas latinas tienen más probabilidades de tener que tomar decisiones drásticas para mantener sus puertas abiertas: Casi 1 de cada 4 puede tener que despedir empleados de forma permanente en los próximos meses, en comparación con un 14% de empresarios blancos”,indica Small Business Majority.

La encuesta también revela que un 18% de empresarios latinos informan que es probable que cierren sus empresas de forma permanente, en comparación con un 14% de empresarios blancos.

La organización asegura que aunque algunas pequeñas empresas tuvieron acceso a ayuda federal, los resultados de la encuesta revelan cómo los propietarios de ellas tuvieron que luchar para navegar en los programas de financiación el año pasado.

“De aquellos que aplicaron al Programa de Protección de Sueldos (PPP), un 57% dijeron que el proceso de aplicación fue difícil, mientras sólo un 33% recibieron el monto completo que solicitaron. Los empresarios latinos fueron más propensos a recibir fondos insuficientes del PPP, con un 27% reportando que no recibieron el monto completo solicitado”, agrega.

“Recibí un préstamo pequeño del PPP en junio del año pasado, y todavía estoy luchando para estar al día con mis facturas y mantener mis puertas abiertas,” dijo Daisy Bedoya, propietaria de GRAPHX SIGNS en Largo, Florida. “Propietarios de pequeñas empresas como yo estamos en modo de supervivencia, y es por eso que necesitamos un plan a largo plazo del Congreso que ayude a las empresas vulnerables. Otro préstamo de PPP es un vendaje para evitar hundirnos—pero qué va a pasar cuando los fondos se agoten? Necesitamos ayuda robusta si es que vamos a superar esta crisis”, agregó Bedoya, según recoge el informe.

Según Small Business Majority, las próximas semanas resultarán ser aún más desafiantes ya que los propietarios de pequeñas empresas anticipan hacer más recortes. Uno de cada tres (32%) empresarios latinos podían verse obligados a cerrar sus empresas temporalmente en los próximos tres meses, comparado con un 21% de sus contrapartes blancas.

“Como lo deja en claro los resultados de la encuesta, las pequeñas empresas de nuestra nación, en particular las empresas propiedad de latinos, necesitan urgentemente que el Congreso trabaje con la administración Biden para aprobar un plan de ayuda federal robusta que ponga a las pequeñas empresas en un camino hacia la recuperación,” dijo Xiomara Peña, Vicepresidenta de Colaboraciones Estratégicas de Small Business Majority.

“Aunque las soluciones temporales de proporcionar fondos de emergencia han sido una importante contribución a las pequeñas empresas, se necesitan medidas audaces para superar los desafiantes meses que se avecinan. Otra ola de despidos y cierres comerciales están en el horizonte si el Congreso no actúa con rapidez.”

Esta encuesta representa las opiniones de 500 pequeñas empresas con una sobremuestra de 300 empresarios latinos y fue realizada por Lake Research Partners para Small Business Majority. Para ver una copia del informe completo, visite: https://smallbusinessmajority.org/our-research/small-businesses-continue-face-closures-2021

Small Business Majority se define como es una organización nacional de pequeñas empresas que empodera a los diversos empresarios estadounidenses para construir una economía próspera e inclusiva. Involucramos a nuestra red de más de 80,000 pequeñas empresas y 1,000 empresas y organizaciones comunitarias para abogar por soluciones de política pública y entregar recursos a empresarios que promuevan el crecimiento equitativo de las pequeñas empresas. Nuestras extensas conexiones con la comunidad de pequeñas empresas nos permiten educar al público sobre los problemas clave que afectan a los empresarios estadounidenses, con un enfoque especial en el avance de las empresas más pequeñas y las que enfrentan desigualdades sistémicas.

Redacción Negocios Now

Biden lanza esfuerzo “de todo su gobierno” para ayudar a familias y empresas

Biden lanza esfuerzo

El presidente Joe Biden firmó una orden ejecutiva para lanzar un esfuerzo combinado todo su gobierno” con el fin de proporcionar “ayuda económica de emergencia equitativa” a familias trabajadoras, comunidades y pequeñas empresas en todo el país que sufren los embates de la crisis del Covid-19, informó este viernes la Casa Blanca.

“Las acciones tomadas como parte de este esfuerzo brindarán alivio a millones de trabajadores estadounidenses que han perdido sus trabajos y se les han reducido las horas o los salarios por causas ajenas a su voluntad”, indica un comunicado oficial.

De acuerdo con la Casa Blanca, este esfuerzo del nuevo gobierno pretende ayudar a las familias trabajadoras a alimentar a sus hijos y a mantener un techo sobre su cabeza, así como a garantizar que los estadounidenses desempleados ya no tengan que elegir entre pagar sus facturas y mantenerse a salvo del Covid-19.

“Los trabajadores que rechazan condiciones de trabajo inseguras aún pueden recibir seguro de desempleo”, agrega el comunicado.

Este esfuerzo de todo el gobierno, según la Casa Blanca, consiste en lo siguiente:

  • Abordar la creciente crisis del hambre que enfrentan 29 millones de estadounidenses, y hasta 12 millones de niños, al solicitar al Departamento de Agricultura que considere expandir y ampliar los programas federales de asistencia nutricional.
  • Asegurar “la entrega equitativa y efectiva de los pagos directos, al solicitar al Departamento del Tesoro que considere cambiar su estructura de entrega y se concentre en brindar alivio a los 8 millones de estadounidenses que aún no han recibido la asistencia financiera a la que tienen derecho”.
  • Ayudar a aproximadamente dos millones de veteranos “a mantener su equilibrio financiero” al solicitar al Departamento de Asuntos de Veteranos que considere detener los cobros por deudas.
  • “Ayudar a garantizar que los estadounidenses desempleados ya no tengan que elegir entre pagar sus facturas y mantenerse ellos y a sus familias a salvo del COVID-19 al pedir al Departamento de Trabajo que considere aclarar que los trabajadores que rechazan las condiciones laborales inseguras aún pueden recibir seguro de desempleo”.
  • Permitir la distribución eficaz y equitativa de la asistencia gubernamental mediante el establecimiento de una estructura de coordinación de beneficios entre agencias.

“Debido al racismo sistémico generalizado y la desigualdad en nuestra economía, las cargas de esta crisis económica están golpeando más duramente a las comunidades de color y otras familias desatendidas. Uno de cada diez trabajadores afroamericanos y uno de cada once trabajadores latinos están desempleados. Navegar a través de la crisis actual y emerger con más fuerza requiere una acción inmediata para brindar un alivio económico equitativo a las familias trabajadoras en todas partes”, señala la Casa Blanca.

Redacción Negocios Now

Perseverancia y solidaridad, una receta exitosa para negocio de burritos

receta exitosa para negocio

El negocio familiar de tres hermanos hispanos estaba a punto de hundirse por la tormenta del coronavirus.

Como muchas otras pequeñas empresas en el país, Lake Burrito parecía zozobrar por culpa del Covid-19, pero de repente llegó la comunidad al rescate, gracias al llamado que hizo el propietario de otro restaurante, un estadounidense, para ayudar a los hermanos Retana a salvar su “barco”.

Hoy, ocho meses después, el negocio “van agarrando el viento”, navegando en medio del vendaval que azota el país y el mundo.

Con mucha dedicación y empeño, París, Alicia y Mildred Retana mantienen abierto el restaurante, aunque aseguran que los últimos meses han sido difíciles, tras el repunte de casos de coronavirus y “el negocio está más lento”

“Aquí seguimos echándole ganas”, manifestó París a Negocios Now.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: 10 pasos para iniciar su negocio

Los tres hermanos nunca olvidarán aquel día de principios de mayo cuando de repente comenzaron a llegar los clientes. Y llegaron y llegaron… hasta que se acabó la comida, “literalmente”.

“Fue increíble, las órdenes no paraban”, recordó París sobre ese momento. Perplejos por lo que sucedía, los Retana se enteraron por voz de los clientes que Steve Hartsock, propietario de Socks’ Love Barbecue, otro restaurante del área de Cumming, en el noreste de Georgia, había hecho un llamado a la comunidad para ayudarlos.

El mensaje que Hartsock compartió en las redes sociales tuvo un efecto inmediato y toda la comunidad acudió a su rescate. Hoy los hermanos mexicanos se sienten eternamente agradecidos, con quien ahora llaman “amigo”.

El estadounidense no solo convocó a la comunidad para salvar el negocio que los Retana habían abierto hace una década, también donó sus ganancias de un día entero, porque no merecía cerrar “por una situación desafortunada” y porque es “uno de sus restaurantes favoritos”.

Gabriel De Franco/Negocios Now

Aumentan solicitudes de ayuda por desempleo

ayuda por desempleo

El número semanal de nuevas solicitudes de beneficios por desempleo en el país aumentó a 965,000 la primera semana de enero, el nivel más alto desde agosto del año pasado, informó este jueves el Departamento del Trabajo (DOL, por sus siglas en inglés).

La cifra semanal subió en 181,000 en relación con el periodo anterior, cuando totalizaron 787,000.

Según DOL, en la semana que terminó el 2 de enero, el número de personas que recibía el beneficio era de 5,271,000 de personas, en comparación con las 5,072,000 de la semana anterior, un aumento de 199,000.

De acuerdo con analistas, las solicitudes de prestaciones por desempleo permanecen en niveles históricamente altos debido a la crisis del coronavirus que ha impactado la economía estadounidense.

Antes de que comenzará la pandemia del Covid-19, el número de reclamos semanales ascendía a solo 225.000.

Cómo solicitar el seguro por desempleo y otros beneficios

Si pierde su trabajo, el Gobierno ofrece diversos programas y beneficios que lo pueden ayudará.

En CareerOneStop.org puede comenzar el proceso para recibir ayuda con los beneficios del seguro de desempleo capacitación laboral y para encontrar un trabajo, de acuerdo con el sitio www.usa.gov que cuenta con una página en español que encontrar aquí.

Beneficios de desempleo y el coronavirus (COVID-19)

Según informa el sitio www.usa.gov,  el Gobierno federal está permitiendo que los estados cambien sus leyes para proporcionar beneficios de seguro por desempleo por razones relacionadas con el coronavirus (COVID-19).

La nueva Ley de Ayuda, Alivio y Seguridad Económica por Coronavirus, aprobada en diciembre de 2020, autoriza que:

  • Todas las personas que sean elegibles para beneficios por desempleo reciban un ingreso adicional automático de $300 por semana hasta el 14 de marzo de 2021.
  • Los empleados por cuenta propia y trabajadores de empleos temporales reciban un ingreso adicional de $100 por semana.
  • Trabajadores desempleados reciban 11 semanas adicionales de beneficios por desempleo independientemente del número de semanas que brinda actualmente un estado. Esto es adicional a las 13 semanas que fueron autorizadas por la ley CARES.
  • Comuníquese con la oficina que maneja el programa de seguro por desempleo de su estado para conocer las reglas y solicitar el seguro por desempleo.

Fuente: www.usa.gov

Redacción Negocios Now