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Aprendiendo a vivir de nuevo

Aprendiendo a vivir de nuevo

El brillo de sus ojos, el gozo de su sonrisa, la alegría con que mueve su cuerpo debilitado por la enfermedad. Todo en él envía un único y rotundo mensaje: ¡Agradecido de estar vivo!

“Como me dicen mis cuidadores y mi familia: ‘Has vuelto a nacer. Ahora tienes que aprender a vivir de nuevo’”, dijo Vicente Perez Castro. “Fue una experiencia muy dura”.

Algo así como ir al infierno… y volver.

Perez, un cocinero de 57 años de Long Beach, California, apenas podía respirar cuando ingresó, el 5 de junio, en el centro médico Harbor-UCLA del condado de Los Angeles. Dio positivo en la prueba de covid-19 y pasó tres meses en la unidad de cuidados intensivos (UCI), casi todo el tiempo conectado a un ventilador con un tubo en la garganta. Otro tubo llevaba los nutrientes a su estómago.

En un momento dado, los médicos le dijeron a su familia que no iba a sobrevivir y que debían considerar la posibilidad de desconectar el equipo que lo mantenía vivo. Pero su hija de 26 años, Janeth Honorato Perez, uno de sus tres hijos, dijo que no.

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Y así, una luminosa mañana de febrero, medio año después, se convirtió en el paciente externo que recorría lentamente, con un andador, una sala de techos altos del Centro Nacional de Rehabilitación Rancho Los Amigos, en Downey; uno de los cuatro hospitales públicos del condado de Los Angeles, y el único cuya misión principal es la rehabilitación de pacientes.

Perez, que mide 1,65 m, había perdido 72 libras desde que se enfermó. Sus piernas no estaban firmes y le costaba respirar, mientras avanzaba con dificultad. Pero se mantuvo en movimiento durante cinco o seis minutos, “una gran mejora” desde finales del año pasado, cuando sólo podía caminar durante 60 segundos, dijo Bradley Tirador, uno de sus fisioterapeutas.

Rancho Los Amigos cuenta con un equipo interdisciplinario de médicos, terapeutas y fonoaudiólogos que proporcionan atención médica y mental, así como terapia física, ocupacional y recreativa.

Atiende a una población que se ha visto desproporcionadamente afectada por la pandemia: el 70% de sus pacientes son latinos, al igual que el 90% de sus pacientes de covid. Casi todos carecen de seguro o están acogidos a Medi-Cal, el programa de seguros gestionado por el gobierno para personas con bajos ingresos.

Rancho es uno de los cada vez más numerosos centros médicos del país que cuentan con un programa específicamente diseñado para los pacientes que sufren los efectos que aparecen luego de haber tenido covid. El Centro de Atención Post-Covid del Sistema de Salud Mount Sinai de Nueva York, inaugurado el pasado mes de mayo, fue uno de los primeros.

La Universidad de Yale, la Universidad de Pennsylvania, UC Davis Health y, más recientemente, el Centro Médico Cedars-Sinai de Los Angeles son algunos de los sistemas de salud con servicios similares.

Rancho Los Amigos sólo trata a pacientes que se recuperan de enfermedades graves y de largas estancias en la UCI. Muchos de los otros centros post-covid también atienden a quienes tuvieron casos más leves de la enfermedad, no fueron hospitalizados y posteriormente experimentaron una multitud de síntomas difusos, difíciles de diagnosticar pero incapacitantes; a veces descritos como “covid de larga duración”.

Los síntomas más comunes son la fatiga, los dolores musculares, la falta de aire, el insomnio, los problemas de memoria, la ansiedad y las palpitaciones. Muchos profesionales de la salud afirman que estos síntomas son igual de frecuentes, o quizá más, entre los pacientes que sólo han sufrido covid moderado.

Una encuesta realizada por los miembros del Grupo de Apoyo Covid-19, de la organización Body Politic, demostró que entre los pacientes que habían sufrido covid de leve a moderado, el 91% seguía experimentando algunos de esos síntomas, una media de 40 días después de su recuperación inicial.

Otros estudios estiman que un 10% de los pacientes desarrollarán algunos de estos síntomas prolongados. Con más de 28 millones de casos confirmados en Estados Unidos, y en aumento, este síndrome post-covid es una preocupación creciente.

“Lo que podemos decir es que entre 2 millones y 3 millones de estadounidenses, como mínimo, van a necesitar rehabilitación a largo plazo como consecuencia de lo que ha sucedido hasta hoy, y sólo estamos al principio”, aseguró David Putrino, director de innovación en rehabilitación de Mount Sinai Health.

Los profesionales de la salud parecen ser cautelosamente optimistas en cuanto a que la mayoría de estos pacientes se recuperarán por completo. Señalan que muchos de los síntomas son comunes en quienes han padecido otras enfermedades virales, como la mononucleosis y la enfermedad por citomegalovirus, y que tienden a resolverse con el tiempo.

“Los pacientes se recuperarán y podrán volver a hacer su vida normal”, señaló la doctora Catherine Le, codirectora del programa de recuperación de covid en el Cedars-Sinai. Pero durante los próximos uno o dos años, “creo que veremos personas que no se sienten capaces de volver a los trabajos que hacían antes”, añadió.

Rancho Los Amigos se ha planteado empezar a aceptar pacientes que sufrieron un impacto leve de la enfermedad y que, luego, desarrollaron el síndrome post-covid, según Lilli Thompson, jefa de la división de terapia de rehabilitación. Por ahora, el principal esfuerzo consiste en atender todos los casos graves que les llegan directamente de los tres hospitales públicos de la red, explicó Thompson.

Los pacientes más graves pueden presentar graves daños neurológicos, cardiopulmonares y musculoesqueléticos. La mayoría, como Perez, han perdido una cantidad significativa de masa muscular. Suelen padecer el “síndrome post-UCI”, un conjunto de síntomas físicos, mentales y emocionales que pueden solaparse con los síntomas de covid de larga duración, lo que dificulta determinar qué parte de su estado es un impacto directo del coronavirus y qué parte es el impacto más general por meses en cuidados intensivos.

La gran sala de rehabilitación rectangular en la que Perez se reunió con sus terapeutas a principios de este mes es mitad gimnasio y mitad reproducción de una vivienda. Una parte del espacio está ocupada por pesas, máquinas conectadas por vídeo que ayudan a reforzar el control de las manos y cintas de correr de alta tecnología, incluida una que reduce la fuerza de la gravedad, lo que permite a los pacientes, que se sienten inseguros de pie, a caminar sin caerse. “Les decimos a los pacientes que es como caminar sobre la luna”, dijo Thompson.

En el otro extremo de la sala hay un televisor de pantalla grande y un sofá bajo, que ayuda a practicar cómo pararse y sentarse sin hacer un esfuerzo excesivo. En una zona de dormitorios, los pacientes vuelven a aprender cómo hacer y deshacer sus camas. A pocos metros, un pequeño espacio de oficina les ayuda a trabajar en las habilidades informáticas y telefónicas que pueden haber perdido.

Como Perez era cocinero en el restaurante de un hotel antes de caer enfermo, su terapia ocupacional incluye la preparación de comidas. Se puso junto al fregadero, enjuagando lechugas, zanahorias y pepinos para una ensalada, y luego los llevó a una mesa, donde se sentó y los cortó con un cuchillo afilado. La mano con el cuchillo le temblaba peligrosamente, así que la terapeuta ocupacional Brenda Covarrubias le puso una muñequera con peso para estabilizarla.

“Se prepara para recuperar las habilidades y la resistencia que necesita para su trabajo, así como para las actividades diarias de rutina, como pasear a los perros y subir escaleras”, explicó Covarrubias.

Perez, que emigró a Estados Unidos desde Guadalajara, México, hace casi dos décadas, se mostraba animado y optimista, a pesar de que su voz era débil y su cuerpo frágil.

Cuando su fonoaudióloga, Katherine Chan, le quitó la mascarilla para realizar ejercicios de respiración, señaló el bigote que le había crecido recientemente, exclamando alegremente que se lo había recortado él mismo. Y, dijo, “ya puedo cambiarme de ropa”.

Semanas antes, Perez había mencionado lo mucho que le gustaba bailar antes de enfermarse. Así que lo incorporaron a su terapia física.

“Vicente, ¿estás listo para bailar?” le preguntó Kevin Mui, un estudiante de fisioterapia, mientras otro miembro del personal ponía una melodía del grupo de cumbia colombiano La Sonora Dinamita.

Lentamente, temblando, Perez se paró. Se sujetó en una posición erguida y empezó a arrastrar los pies de delante a atrás y de lado a lado, moviendo las caderas al ritmo, con el rostro radiante por la pura alegría de estar vivo.

Esta historia fue producida por KHN, que publica California Healthline, un servicio editorialmente independiente de la California Health Care Foundation.

 

Covid-19: ¿Cuándo volveremos a la normalidad?

Covid-19

El 30 de abril se cumplirán los primeros 100 días de mandato del presidente Joe Biden. Este es un punto de referencia que los presidentes suelen establecer para cumplir con las promesas de campaña de alta prioridad.

A principios de diciembre, Biden anunció que una de sus promesas sería administrar 100 millones de vacunas a los estadounidenses. Eso se traduce en aproximadamente un millón de dosis al día.

Estados Unidos alcanzó ese ritmo alrededor del día de la toma de posesión, pero ahora tendrá que mantenerlo durante los próximos tres meses para que Biden alcance su objetivo.

Y si lo consigue, ¿qué significará para nuestra vida cotidiana? Esto dicen expertos.

¿Qué relación hay entre las 100 millones de dosis y conseguir la inmunidad colectiva? 

En primer lugar, ¿se traducen 100 millones de dosis en 100 millones de personas vacunadas para el 30 de abril?

La respuesta es no.

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Biden ha hecho hincapié en que su objetivo no implica que 100 millones de personas vayan a estar totalmente vacunadas, sino que se aplicarán 100 millones de vacunas. Después de todo, tanto la vacuna de Moderna como la de Pfizer requieren dos dosis.

A principios de diciembre, el equipo de Biden dijo que su objetivo era que 50 millones de personas recibieran las dos dosis. Luego, a principios de enero, el gobierno de Biden cambió su política y dijo que liberaría la mayoría de las vacunas a medida que fueran llegando, en lugar de retener las dosis para la segunda inyección.

Esto podría cambiar el número de personas que reciben las dos dosis de la vacuna en los primeros 100 días.

En una rueda de prensa el 26 de enero, Biden dijo que sus 100 millones de vacunas “significa que unas 60 —tal vez menos, tal vez más— millones de personas” recibirán la vacuna contra covid-19.

Algunos críticos han dicho que el número a alcanzar debería ser mayor. Y, la última semana de enero Biden sugirió que le gustaría, eventualmente, acelerar el ritmo a 1,5 millones al día.

Pero, ya sean 50 o 60 millones de personas las que reciban las dos dosis a finales de abril, esa cifra sigue estando muy por debajo del umbral de inmunidad colectiva recomendado por los expertos en salud pública.

Recordemos que la inmunidad colectiva se produce cuando un número suficiente de personas de una población es inmune a una enfermedad, de modo que resulta difícil que ésta siga propagándose.

Los epidemiólogos estiman que es necesario inocular al menos al 70% de la población para que se alcance esta inmunidad. El doctor Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, ha sugerido que la cifra podría ser mayor, incluso hasta el 90%, especialmente porque parece que algunas de las nuevas variantes del coronavirus pueden ser más transmisibles que la variante estándar de Estados Unidos.

Por ahora, dejemos la estimación de la inmunidad de rebaño en el 70% y calculemos cuánto tiempo se tardaría en llegar a este punto.

El doctor Bruce Y. Lee, profesor de política y gestión sanitaria de la City University of New York, le explicó a KHN los cálculos. En Estados Unidos viven unos 330 millones de personas y el 70% de esa cifra son 210 millones.

En la actualidad, el país sólo tiene acceso a las vacunas de dos dosis de Moderna y Pfizer. Mientras sólo estén disponibles las vacunas de dos dosis, el país necesitaría 420 millones de dosis para que los 210 millones de personas completaran su vacunación.

“A un ritmo de 1 millón administrado por día, eso llevaría más de 420 días”, dijo Lee. “Lo que alcanzaríamos en algún momento a principios de 2022”.

La Kaiser Family Foundation (KFF) calcula que Estados Unidos tendría que aumentar la administración de vacunas a 1,9 millones al día para alcanzar el 70% de inmunidad para el Día del Trabajo. Si se aumentaran las vacunas a 2,4 millones al día, se podría alcanzar el 70% de inmunidad para el 4 de julio. (KHN es la agencia de noticias de KFF, que elabora periodismo en profundidad sobre temas de salud).

Además, hay otras vacunas en preparación que, al requerir sólo una dosis, cambiarían estas proyecciones, como la de Johnson & Johnson.

En la segunda sesión informativa del equipo de respuesta a covid-19 de la Casa Blanca, el 29 de enero, Andy Slavitt, asesor principal del equipo, dijo que en la última semana se habían administrado alrededor de 1,2 millones de dosis de vacunas al día.

Los rastreadores de vacunas de Bloomberg News y el The Washington Post también informan de que alrededor de 1 millón de personas al día recibieron su primera dosis de la vacuna en la última semana. Y el gobierno de Biden espera que esta cifra aumente significativamente en las próximas semanas y meses.

Pero, podría haber obstáculos por delante, incluyendo el suministro de la vacuna.

Entre las administraciones de Trump y Biden, en total, Estados Unidos ha acordado comprar 600 millones de dosis a Moderna y Pfizer. Se supone que un tercio, o 200 millones, de esa cantidad llegará a finales de marzo. Las dosis restantes no llegarán hasta finales de la primavera y el verano.

“La verdad más brutal es que van a pasar meses antes de que la mayoría de los estadounidenses estén vacunados”, reconoció Biden durante una conferencia de prensa el 26 de enero en la que anunció la última adquisición de vacunas por parte de Estados Unidos.

Los esfuerzos de vacunación también podrían retrasarse si resulta difícil llegar a los grupos que pueden tener problemas para acceder a la vacuna, como los residentes rurales o las comunidades de color. También es probable que haya personas que duden o se nieguen a vacunarse.

¿Cuándo volverá la vida a la normalidad? 

¿Qué pasa si eres uno de los afortunados que se vacuna durante los primeros 100 días del despliegue de la vacuna de Biden?

No mucho, dicen expertos en salud pública. Nadie podrá volver a las actividades normales que hacía antes de la pandemia. Eso no podrá ocurrir hasta que consigamos vacunar a cerca del 70% o más de los estadounidenses.

“Aunque resulte duro aceptarlo, si recibes tu segunda dosis de la vacuna antes de que hayamos vacunado a la mayoría de la población, vas a tener que seguir tomando las mismas medidas de protección que tomabas antes de vacunarte”, escribió en un correo electrónico la doctora Rachel Vreeman, directora del Instituto Arnhold de Salud Global de la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai.

Eso significa que, aunque estés vacunado, debes seguir usando mascarilla, practicar el distanciamiento físico con las personas ajenas a tu hogar, quedarte en casa y lavarte las manos. Y esas mismas precauciones se recomiendan también para quienes no se vacunen antes del 30 de abril.

Vreeman añadió que una o dos semanas después de recibir la segunda dosis de la vacuna, es menos probable que uno se enferme gravemente de COVID-19. Pero todavía puedes enfermar. Y también es posible que transmitas el virus a otras personas que aún no estén vacunadas. En los ensayos clínicos de la vacuna COVID-19 no se evaluó si se detenía la transmisión asintomática, sólo si se reducían los síntomas.

“A finales de abril, para el estadounidense medio no habrá un cambio dramático en lo que se refiere al distanciamiento social y al enmascaramiento”, dijo L.J. Tan, jefe de estrategia de la Immunization Action Coalition.

Jeffrey Shaman, profesor de salud ambiental de la Universidad de Columbia, señaló que los estados deberían mantener las restricciones, como las relacionadas con cubrirse la cara, el trabajo a distancia y la limitación de los viajes, durante el despliegue de la vacuna.

En un reciente estudio, Shaman estimó que si esas restricciones se levantaran en febrero podría haber 29 millones de infecciones adicionales por covid para el verano. Recomienda mantenerlas hasta julio.

“La conclusión es que si levantamos las restricciones y volvemos a lo que era antes de la pandemia, el virus va a despegar de nuevo”, advirtió Shaman. “Entonces la carrera por conseguir vacunas se complicará porque habrá más gente enferma”.

Los expertos también dijeron que con las múltiples variantes de covid-19 que circulan ahora en los Estados Unidos, algunas de las cuales parecen ser altamente transmisibles, tomar estas precauciones en serio es aún más importante. Sobre todo, porque la vacuna puede no ser tan protectora contra algunas de ellas. Además, cuantas menos personas enfermen, menos probable será que el virus pueda replicarse, mutar de nuevo y crear más variantes.

¿Y cuándo se volverá a la normalidad? ¿Ocurrirá? Eso dependerá del ritmo de vacunación y de cuántos estadounidenses estén dispuestos a ponerse manos a la obra.

“Creo que volveremos a la vida en otoño, con suerte antes de Acción de Gracias”, dijo Tan.

Otros expertos a los que preguntamos dijeron que es posible que haya alguna apariencia de vuelta a la normalidad en el verano.

Pero todos coincidieron en que no será para el 30 de abril.

Daisy Bedoya, una empresaria que no se da por vencida en estos tiempos de pandemia

Daisy Bedoya

La empresaria Daisy Bedoya enfrenta momentos difíciles, como muchos otros pequeños propietarios de negocios hispanos en el país que han sido impactados por la crisis del Covid-19, pero asegura que, mientras tenga salud, se mantendrá luchando y no se dará por vencida.

Bedoya, de 66 años, dice, sin embargo, que apenas le alcanza para pagar sus recibos y mantener abierto Graphx Signs, el negocio que emprendió hace 16 años en la localidad de Largo, en la costa oeste de Florida.

“He sobrevivido hasta ahora, pero está bien difícil. No hay ventas, pero hay que pagar bills, de renta, y electricidad, y los materiales”, relató a Negocios Now la empresaria de origen panameño, quien mantiene ella sola el negocio, algunas veces con la ayuda de su hijo.

La situación por la que atraviesa Bedoya por el coronavirus es similar a la de muchos otros pequeños empresarios hispanos en todo el país que están sufriendo los estragos de la pandemia del coronavirus.

Y es que la crisis ha tenido un impacto mayor en los pequeños negocios latinos, que ya enfrentaban “barreras sistemáticas” para acceder a recursos y financiación, de acuerdo con un estudio de la organización Small Business Majority.

A pesar de los esfuerzos federales y estatales para proveer fondos de emergencia, las pequeñas empresas, continúan registrando grandes pérdidas y como resultado, muchos han sido forzadas a tomar decisiones difíciles para mantenerse a flote, según el informe de la organización.

“No quisiera cerrarlo”

“Son 16 años con este negocio, un pequeño negocio, pero de eso he vivido y no quisiera cerrarlo porque si lo hago, va a ser todavía más difícil la vida”, manifestó Bedoya, que fue una de las 300 empresarias que participaron en la encuesta que hizo la organización Small Business Majority.

La empresaria relató que en el verano pidió ayuda federal y fue aprobada para un préstamo de la Agencia Federal de Pequeños Negocios (SBA), pero no por la cantidad que esperaba para hacerle frente varios meses de crisis.

“Ojalá me hubiera durado más el dinero, pero no fue así”, expresó Bedoya.

Y ahora que el gobierno federal ha puesto ha disposición más recursos de emergencia también tiene previsto solicitar otro préstamo del Programa de Protección de Nóminas (PPP), pero afirma que se necesita ir más allá.

“Necesitamos un plan a largo plazo del Congreso que ayude a las empresas vulnerables. Otro préstamo de PPP es un vendaje para evitar hundirnos, pero ¿qué va a pasar cuando los fondos se agoten?”, se preguntó.

Pero a pesar de todos los retos que enfrenta, la emprendedora ve el futuro de manera positiva.

“Me siento bastante saludable, a pesar de tener 66 años, y soy una mujer que le gusta trabajar y sé que mientras tenga salud voy a seguir adelante”, puntualizó Bedoya.

Marcelo Wheelock/Negocios Now

Pequeños empresarios hispanos sufren más los impactos por la crisis del Covid-19

Pequeños empresarios hispanos sufren

Los dueños de pequeños negocios latinos están sufriendo más los impactos por la crisis del Covid-19 que los empresarios blancos, reveló un estudio de Small Business Majority.

El sondeo nacional incluyó las opiniones de empresarios latinos y muestra los desafíos que siguen enfrentando durante la pandemia.

“Es importante destacar que la encuesta subraya el impacto desproporcionado de la pandemia en las pequeñas empresas latinas que ya enfrentaban barreras sistemáticas para acceder recursos de negocios y financiación”, indicó la Small Business Majority al dar a conocer el informe.

El estudio reveló que, a pesar de los esfuerzos federales y estatales para proveer fondos de emergencia, las pequeñas empresas, continúan registrando grandes pérdidas y como resultado, muchos han sido forzados a tomar decisiones difíciles para mantenerse a flote.

De acuerdo con los resultados del sondeo, un 32% de todas las pequeñas empresas han cortado las horas laborales de sus empleados, mientras que un 24% han tenido que cerrar sus puertas temporalmente.

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De las compañías que redujeron personal en el pico de la crisis del año pasado, un extenso 60% de las pequeñas empresas del país no han restaurado su personal a niveles previos a la pandemia.

“A medida que los casos de coronavirus siguen aumentando en todo el país, los propietarios de pequeñas empresas latinas tienen más probabilidades de tener que tomar decisiones drásticas para mantener sus puertas abiertas: Casi 1 de cada 4 puede tener que despedir empleados de forma permanente en los próximos meses, en comparación con un 14% de empresarios blancos”,indica Small Business Majority.

La encuesta también revela que un 18% de empresarios latinos informan que es probable que cierren sus empresas de forma permanente, en comparación con un 14% de empresarios blancos.

La organización asegura que aunque algunas pequeñas empresas tuvieron acceso a ayuda federal, los resultados de la encuesta revelan cómo los propietarios de ellas tuvieron que luchar para navegar en los programas de financiación el año pasado.

“De aquellos que aplicaron al Programa de Protección de Sueldos (PPP), un 57% dijeron que el proceso de aplicación fue difícil, mientras sólo un 33% recibieron el monto completo que solicitaron. Los empresarios latinos fueron más propensos a recibir fondos insuficientes del PPP, con un 27% reportando que no recibieron el monto completo solicitado”, agrega.

“Recibí un préstamo pequeño del PPP en junio del año pasado, y todavía estoy luchando para estar al día con mis facturas y mantener mis puertas abiertas,” dijo Daisy Bedoya, propietaria de GRAPHX SIGNS en Largo, Florida. “Propietarios de pequeñas empresas como yo estamos en modo de supervivencia, y es por eso que necesitamos un plan a largo plazo del Congreso que ayude a las empresas vulnerables. Otro préstamo de PPP es un vendaje para evitar hundirnos—pero qué va a pasar cuando los fondos se agoten? Necesitamos ayuda robusta si es que vamos a superar esta crisis”, agregó Bedoya, según recoge el informe.

Según Small Business Majority, las próximas semanas resultarán ser aún más desafiantes ya que los propietarios de pequeñas empresas anticipan hacer más recortes. Uno de cada tres (32%) empresarios latinos podían verse obligados a cerrar sus empresas temporalmente en los próximos tres meses, comparado con un 21% de sus contrapartes blancas.

“Como lo deja en claro los resultados de la encuesta, las pequeñas empresas de nuestra nación, en particular las empresas propiedad de latinos, necesitan urgentemente que el Congreso trabaje con la administración Biden para aprobar un plan de ayuda federal robusta que ponga a las pequeñas empresas en un camino hacia la recuperación,” dijo Xiomara Peña, Vicepresidenta de Colaboraciones Estratégicas de Small Business Majority.

“Aunque las soluciones temporales de proporcionar fondos de emergencia han sido una importante contribución a las pequeñas empresas, se necesitan medidas audaces para superar los desafiantes meses que se avecinan. Otra ola de despidos y cierres comerciales están en el horizonte si el Congreso no actúa con rapidez.”

Esta encuesta representa las opiniones de 500 pequeñas empresas con una sobremuestra de 300 empresarios latinos y fue realizada por Lake Research Partners para Small Business Majority. Para ver una copia del informe completo, visite: https://smallbusinessmajority.org/our-research/small-businesses-continue-face-closures-2021

Small Business Majority se define como es una organización nacional de pequeñas empresas que empodera a los diversos empresarios estadounidenses para construir una economía próspera e inclusiva. Involucramos a nuestra red de más de 80,000 pequeñas empresas y 1,000 empresas y organizaciones comunitarias para abogar por soluciones de política pública y entregar recursos a empresarios que promuevan el crecimiento equitativo de las pequeñas empresas. Nuestras extensas conexiones con la comunidad de pequeñas empresas nos permiten educar al público sobre los problemas clave que afectan a los empresarios estadounidenses, con un enfoque especial en el avance de las empresas más pequeñas y las que enfrentan desigualdades sistémicas.

Redacción Negocios Now

Biden lanza esfuerzo “de todo su gobierno” para ayudar a familias y empresas

Biden lanza esfuerzo

El presidente Joe Biden firmó una orden ejecutiva para lanzar un esfuerzo combinado todo su gobierno” con el fin de proporcionar “ayuda económica de emergencia equitativa” a familias trabajadoras, comunidades y pequeñas empresas en todo el país que sufren los embates de la crisis del Covid-19, informó este viernes la Casa Blanca.

“Las acciones tomadas como parte de este esfuerzo brindarán alivio a millones de trabajadores estadounidenses que han perdido sus trabajos y se les han reducido las horas o los salarios por causas ajenas a su voluntad”, indica un comunicado oficial.

De acuerdo con la Casa Blanca, este esfuerzo del nuevo gobierno pretende ayudar a las familias trabajadoras a alimentar a sus hijos y a mantener un techo sobre su cabeza, así como a garantizar que los estadounidenses desempleados ya no tengan que elegir entre pagar sus facturas y mantenerse a salvo del Covid-19.

“Los trabajadores que rechazan condiciones de trabajo inseguras aún pueden recibir seguro de desempleo”, agrega el comunicado.

Este esfuerzo de todo el gobierno, según la Casa Blanca, consiste en lo siguiente:

  • Abordar la creciente crisis del hambre que enfrentan 29 millones de estadounidenses, y hasta 12 millones de niños, al solicitar al Departamento de Agricultura que considere expandir y ampliar los programas federales de asistencia nutricional.
  • Asegurar “la entrega equitativa y efectiva de los pagos directos, al solicitar al Departamento del Tesoro que considere cambiar su estructura de entrega y se concentre en brindar alivio a los 8 millones de estadounidenses que aún no han recibido la asistencia financiera a la que tienen derecho”.
  • Ayudar a aproximadamente dos millones de veteranos “a mantener su equilibrio financiero” al solicitar al Departamento de Asuntos de Veteranos que considere detener los cobros por deudas.
  • “Ayudar a garantizar que los estadounidenses desempleados ya no tengan que elegir entre pagar sus facturas y mantenerse ellos y a sus familias a salvo del COVID-19 al pedir al Departamento de Trabajo que considere aclarar que los trabajadores que rechazan las condiciones laborales inseguras aún pueden recibir seguro de desempleo”.
  • Permitir la distribución eficaz y equitativa de la asistencia gubernamental mediante el establecimiento de una estructura de coordinación de beneficios entre agencias.

“Debido al racismo sistémico generalizado y la desigualdad en nuestra economía, las cargas de esta crisis económica están golpeando más duramente a las comunidades de color y otras familias desatendidas. Uno de cada diez trabajadores afroamericanos y uno de cada once trabajadores latinos están desempleados. Navegar a través de la crisis actual y emerger con más fuerza requiere una acción inmediata para brindar un alivio económico equitativo a las familias trabajadoras en todas partes”, señala la Casa Blanca.

Redacción Negocios Now

Perseverancia y solidaridad, una receta exitosa para negocio de burritos

receta exitosa para negocio

El negocio familiar de tres hermanos hispanos estaba a punto de hundirse por la tormenta del coronavirus.

Como muchas otras pequeñas empresas en el país, Lake Burrito parecía zozobrar por culpa del Covid-19, pero de repente llegó la comunidad al rescate, gracias al llamado que hizo el propietario de otro restaurante, un estadounidense, para ayudar a los hermanos Retana a salvar su “barco”.

Hoy, ocho meses después, el negocio “van agarrando el viento”, navegando en medio del vendaval que azota el país y el mundo.

Con mucha dedicación y empeño, París, Alicia y Mildred Retana mantienen abierto el restaurante, aunque aseguran que los últimos meses han sido difíciles, tras el repunte de casos de coronavirus y “el negocio está más lento”

“Aquí seguimos echándole ganas”, manifestó París a Negocios Now.

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Los tres hermanos nunca olvidarán aquel día de principios de mayo cuando de repente comenzaron a llegar los clientes. Y llegaron y llegaron… hasta que se acabó la comida, “literalmente”.

“Fue increíble, las órdenes no paraban”, recordó París sobre ese momento. Perplejos por lo que sucedía, los Retana se enteraron por voz de los clientes que Steve Hartsock, propietario de Socks’ Love Barbecue, otro restaurante del área de Cumming, en el noreste de Georgia, había hecho un llamado a la comunidad para ayudarlos.

El mensaje que Hartsock compartió en las redes sociales tuvo un efecto inmediato y toda la comunidad acudió a su rescate. Hoy los hermanos mexicanos se sienten eternamente agradecidos, con quien ahora llaman “amigo”.

El estadounidense no solo convocó a la comunidad para salvar el negocio que los Retana habían abierto hace una década, también donó sus ganancias de un día entero, porque no merecía cerrar “por una situación desafortunada” y porque es “uno de sus restaurantes favoritos”.

Gabriel De Franco/Negocios Now

Aumentan solicitudes de ayuda por desempleo

ayuda por desempleo

El número semanal de nuevas solicitudes de beneficios por desempleo en el país aumentó a 965,000 la primera semana de enero, el nivel más alto desde agosto del año pasado, informó este jueves el Departamento del Trabajo (DOL, por sus siglas en inglés).

La cifra semanal subió en 181,000 en relación con el periodo anterior, cuando totalizaron 787,000.

Según DOL, en la semana que terminó el 2 de enero, el número de personas que recibía el beneficio era de 5,271,000 de personas, en comparación con las 5,072,000 de la semana anterior, un aumento de 199,000.

De acuerdo con analistas, las solicitudes de prestaciones por desempleo permanecen en niveles históricamente altos debido a la crisis del coronavirus que ha impactado la economía estadounidense.

Antes de que comenzará la pandemia del Covid-19, el número de reclamos semanales ascendía a solo 225.000.

Cómo solicitar el seguro por desempleo y otros beneficios

Si pierde su trabajo, el Gobierno ofrece diversos programas y beneficios que lo pueden ayudará.

En CareerOneStop.org puede comenzar el proceso para recibir ayuda con los beneficios del seguro de desempleo capacitación laboral y para encontrar un trabajo, de acuerdo con el sitio www.usa.gov que cuenta con una página en español que encontrar aquí.

Beneficios de desempleo y el coronavirus (COVID-19)

Según informa el sitio www.usa.gov,  el Gobierno federal está permitiendo que los estados cambien sus leyes para proporcionar beneficios de seguro por desempleo por razones relacionadas con el coronavirus (COVID-19).

La nueva Ley de Ayuda, Alivio y Seguridad Económica por Coronavirus, aprobada en diciembre de 2020, autoriza que:

  • Todas las personas que sean elegibles para beneficios por desempleo reciban un ingreso adicional automático de $300 por semana hasta el 14 de marzo de 2021.
  • Los empleados por cuenta propia y trabajadores de empleos temporales reciban un ingreso adicional de $100 por semana.
  • Trabajadores desempleados reciban 11 semanas adicionales de beneficios por desempleo independientemente del número de semanas que brinda actualmente un estado. Esto es adicional a las 13 semanas que fueron autorizadas por la ley CARES.
  • Comuníquese con la oficina que maneja el programa de seguro por desempleo de su estado para conocer las reglas y solicitar el seguro por desempleo.

Fuente: www.usa.gov

Redacción Negocios Now