Robert Gómez: “Todo cambió de un día para otro”

El efecto de las redadas migratorias y los costos de productos importados golpean a negocios latinos en Chicago, como los de este empresario.

"En Chicago, teníamos a los de la migra con sus pistolas, camiones y helicópteros. Era un show para intimidar a la gente" - Robert Gómez

Por Migdalis Pérez

En Navy Pier, una tarde soleada puede atraer a mucha gente y llenar terrazas. Pero en este otoño —cuando la presencia de agentes migratorios se volvió cotidiana— el ambiente cambió de forma abrupta. A muchos negocios les pasó lo mismo: la ciudad seguía viva, pero la clientela latina desapareció progresivamente.

Ahí es donde arranca esta conversación con Robert Gómez, oriundo de Chicago, emprendedor con certificación de MBE, y con una trayectoria de 30 años en la industria de alimentos y bebidas. Su historia se mezcla con los cambios de la ciudad y, sobre todo, con los impactos directos que las políticas migratorias han tenido en sus restaurantes.

Gómez comenzó con Subterranean en Wicker Park. Luego, adquirió Beat Kitchen en Roscoe Village y, con los años, expandió el concepto a tres ubicaciones adicionales, incluidas dos en Navy Pier: un nuevo Beat Kitchen de comida mexicana (menú de tacos, quesadillas y comida de ese estilo), y el Bar Sol, especializado en mariscos.

Aparte de la pandemia de COVID-19, ninguna otra experiencia previa lo había preparado para el clima actual. «Este año se nos hizo muy difícil. Aquí, en Chicago, teníamos a los de la migra con sus pistolas, camiones y helicópteros. Era un show para intimidar a la gente», puntualiza.

Esto ha mermado la afluencia de turistas a sus locales. «La gente de Latinoamérica que venía a mis restaurantes, que fue mucha el año pasado, no vino en este año. Además, pensé que íbamos a crecer un 20 % porque mejoramos el menú y remodelamos el primer piso del Bar Sol, pero las tarifas que metió el presidente al pescado también nos afectaron».

El restaurantero especifica que «el pescado para el ceviche viene de Brasil a México y, de ahí, para acá. Entonces, ahora estamos pagando mucho más por el producto. Esto es algo que no planeamos». A lo que añade: «Viendo 2026, pues no sé… Si se sigue intimidando a la gente de México y otros países, encima de las tarifas, no sabemos si creceremos el año que viene».

Gómez abrió Beat Kitchen Cantina en Navy Pier, en 2021, y Bar Sol, en 2022. La idea surgió casi de forma accidental, impulsada por locales vacíos y una necesidad de diversificar. El espacio de Bar Sol, por ejemplo, es enorme: tiene 14 mil pies cuadrados, dos niveles y un modelo dual —arriba eventos, abajo restaurante especializado en mariscos latinoamericanos.

El plan para este 2025 era consolidar el crecimiento de esos restaurantes y sus otros tres locales con una expansión, pero, tal como asegura, las cosas no han salido como esperaba.

La presencia policial en zonas turísticas provocó una caída en la clientela extranjera y también local. «Al subir los precios, subraya, hay más y más gente que dice: “No, mejor me quedo en la casa”».

A ello se suma la incertidumbre laboral entre empleados, muchos de origen latino, y el ambiente general de desconfianza. «Yo soy mexicano. Me pueden agarrar y mandar [a otro sitio], aunque nací aquí», comenta.

A pesar de todo, Gómez mantiene su visión de hospitalidad y de pertenencia. «Lo bonito de Navy Pier, dice, es que hay muchas cosas que hacer. La gente puede visitar muchos sitios y, luego, venir a almorzar o cenar al Bar Sol», recomienda.

Con varias décadas en la industria y unos 150 empleados a su cargo, su voz resume la experiencia de muchos dueños de restaurantes latinos en Chicago: crecer es posible, pero sostenerse se ha vuelto una verdadera hazaña.