Restaurantes mexicanos, ante la tormenta económica

Para Manny Favela, el aumento de costos, la presión laboral y un consumidor más selectivo redefinen el panorama de los restaurantes de comida mexicana.

“La inflación y la incertidumbre económica han reducido la frecuencia con la que muchas personas salen a comer" - Manny Favela

Por Esteban Montero

La comida mexicana sigue siendo protagonista en el mercado gastronómico de Estados Unidos: es popular, versátil y tiene una demanda sostenida. Sin embargo, detrás de esa fortaleza aparente, la industria enfrenta un escenario complejo que obliga a repensar cada decisión operativa y financiera.

Así lo explica Manny Favela, cofundador de la cadena de restaurantes Burrito Parrilla Mexicana, quien describe el momento actual como uno de los más exigentes de los últimos años.

“Aunque la comida mexicana sigue siendo una de las más populares y con mayor demanda, el entorno combina presiones que obligan a los operadores a ser más estratégicos, disciplinados y creativos que nunca”, señala el también director de finanzas de la empresa, fundada en 2010.

Una de las presiones que cita Favela es el incremento sostenido de los costos. “Ingredientes básicos como carne, pollo, queso, aguacate, arroz, frijoles y tortillas han subido de precio de forma significativa, impactando directamente en los platillos de mayor venta”, puntualiza.

En su opinión, el problema no se limita a los insumos; el componente laboral igualmente presiona los márgenes. “Los costos laborales continúan creciendo debido a la escasez de personal, mayores salarios y una alta rotación, lo que obliga a invertir más en contratación, capacitación y retención de equipos. A esto se suman renta, servicios y otros gastos fijos que reducen el margen de ganancias”.

Favela subraya que el consumidor también ha cambiado. “La inflación y la incertidumbre económica han reducido la frecuencia con la que muchas personas salen a comer. Hoy, el cliente es más selectivo, compara opciones y busca una propuesta clara de valor”.

El empresario asegura que “no se trata solo del precio, sino de la experiencia completa: calidad, porciones, consistencia y servicio. Además, crece el interés por opciones más saludables, ingredientes frescos y alternativas vegetarianas, lo que requiere innovación sin perder la autenticidad de la cocina mexicana”.

Para Favela, la competencia es otro factor fundamental. “El mercado está saturado, y los restaurantes mexicanos compiten no solo entre sí, sino también con cadenas fast-casual, food trucks, supermercados y plataformas de entrega. En este entorno —remarca— los conceptos genéricos tienen más dificultades para destacar”.

En el plano operativo, el empresario resalta la irregularidad del tráfico, que complica la planificación. “El tráfico suele ser irregular, con picos fuertes los fines de semana y menor afluencia entre semana, lo que complica la planeación de personal y la eficiencia. La capacitación constante también es crítica, ya que una mala experiencia puede impactar rápidamente la reputación del negocio a través de reseñas y redes sociales”, puntualiza.

“Además —añade— aunque el delivery representa una oportunidad, las comisiones de las plataformas pueden afectar la rentabilidad, si no se gestionan cuidadosamente”.

Pese a este panorama, Favela sostiene que su empresa continúa desempeñándose bien. “Hemos logrado adaptarnos gracias a un enfoque disciplinado en el control de costos, procesos operativos sólidos y una propuesta de valor clara para nuestros clientes. Estos fundamentos nos han permitido mantener resultados positivos incluso en un entorno complejo”.

“Lejos de frenar nuestros planes —agrega— seguimos confiando en nuestro modelo de negocio y en el equipo que lo ejecuta día a día. Mirando hacia adelante, planeamos continuar creciendo de manera estratégica y responsable, con la apertura de tres a cuatro nuevas ubicaciones en los próximos dos años”.

Según Favela, “este crecimiento estará enfocado en mercados cuidadosamente seleccionados, priorizando ubicaciones con alto potencial y estructuras de costos sostenibles”. Básicamente, él cree que “los operadores que se adapten y diferencien no solo podrán resistir este momento, sino salir fortalecidos”.

Innegablemente, el mensaje de este empresario combina realismo y confianza. El entorno es exigente; la presión, constante. Pero para quienes entienden sus números, cuidan su identidad y ejecutan con visión, la cocina mexicana seguirá encontrando un lugar en la mesa del consumidor.