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¿Qué dirá Trump en su primer discurso sobre Estado de la Unión?

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Washington.-  Los movimientos, sus casi siempre controversiales o provocadores tweets y sus discursos tienen el efecto de poner literalmente en vilo al mundo. Y esta vez el atractivo es aún mayor porque se trata del primer discurso de Donald Trump sobre el Estado de la Unión ante el Congreso este 30 de enero.

    Muchos temas en el ambiente y sensaciones encontradas ante lo que dirá el presidente del país más poderoso del universo al auditorio, pero especialmente a los estadounidenses, los inmigrantes, hombres de negocios, adeptos y detractores. Muchos piensan que será un discurso enfocado en lo doméstico, aunque no escaparán seguramente asuntos neurálgicos como México, el TLCAN, el terrorismo, Corea del Norte y probablemente Israel tras su decisión de trasladar a Jerusalén la Embajada de los Estados Unidos.

   Según trascendidos de la propia Casa Blanca este martes Trump hablará de  la construcción de “un país seguro, fuerte y orgulloso”, listo para  impulsar cambios en seguridad, inmigración, comercio, economía e infraestructuras.

   De tal forma su intervención se intitula  ‘Construyendo un Estados Unidos seguro, fuerte y orgulloso”.

   Funcionarios de la sede presidencial que prefirieron el anonimato destacaron a la prensa que  el mandatario “hablará desde el corazón. Será un discurso que se hará eco de los valores estadounidenses y que nos unirá con patriotismo y también nos unirá en torno a las grandes oportunidades que están encontrando todos los estadounidenses”.

  Trump aprovechará la ocasión para subrayar los logros de su primer año en el poder y, de cara al futuro, se centrará en cinco áreas: economía, infraestructuras, inmigración, comercio y seguridad nacional, según las fuentes.

Corea del Norte y las tensiones con el régimen de Kim Jong-un estarán en el candelero de asuntos de Seguridad Nacional, basándose en las amenazas de Pyongyang que en 2017 llegó a advertir que posee un misil capaz de portar una cabeza atómica y alcanzar cualquier punto de Estados Unidos.

   “El presidente hablará sobre seguridad nacional, hablará sobre temas muy importantes y podemos esperar que mencione a Corea del Norte”, puntualizó un funcionario de la Casa Blanca.

   Su línea dura de buscar la paz a través de la fuerza, como señalara el pasado año ante la Asamblea Nacional de Corea del Sur, donde remarcó a Pyongyang a no subestimar a EE.UU. seguirá una tónica similar, aunque atemperada, de acuerdo con las fuentes.
Medios estadounidenses coinciden en señalar que  Trump dará otro paso en contravía a lo hecho por su antecesor, Barack Obama, en el sentido de anunciar en sus palabras al Congreso una orden ejecutiva para mantener abierta la cárcel de la base militar de Guantánamo, en el extremo este de Cuba, con lo cual anulará el decreto de  2009 que planteaba cerrar ese enclave.

  El magnate insistirá en su política proteccionista de America First con su visión de ofrecer condiciones de comercio justo   para los trabajadores estadounidenses, un momento en el que sin dudas tocará a China, el gigante asiático con el que Washington tiene un enorme déficit comercial; el TLCAN y tal vez en específico el papel de México (además de Canadá).

  Gravita en el ambiente la idea de Trump de que los mexicanos paguen por un muro fronterizo, con lo que entrará de lleno en el sensible asunto de la inmigración.

   De acuerdo con voceros de la Casa Blanca, reiterará su oferta de legalizar a 1,8 millones de jóvenes indocumentados que llegaron a EE.UU. de niños, conocidos como los Dreamers, a cambio de 25.000 millones de dólares para construir el muro y reforzar la seguridad limítrofe con México.
El tiempo del programa DACA que permite a los llamados Dreamers permanecer legalmente en EE.UU. toca a su fin en marzo. Un problema no menor, que incluso provocó el cierre temporal del Gobierno ante la resistencia de los demócratas, defensores de los jóvenes hasta ahora protegidos de la deportación.

   Analistas de los principales medios norteamericanos coincidieron que en torno al comercio, es muy probable que el principal inquilino de la Casa Blanca aborde entre sus prioridades legislativas su plan para reconstruir las infraestructuras del país, que requerirá una inversión de 1,7 billones de dólares durante 10 años.

  Para apuntalar su ambicioso programa, resaltará sus éxitos económicos: en especial un crecimiento acelerado al 3 % anual, récords históricos en la bolsa, una tasa de desempleo en el 4,1 % y la mayor reforma fiscal en  décadas con  recortes de impuestos para las empresas.

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