Redacción Negocios Now
Estados Unidos atraviesa un momento delicado en materia de finanzas personales: los puntajes de crédito promedio han registrado una caída histórica, la más acelerada desde la crisis financiera de 2008, según un reporte de Business Insider.
Este retroceso preocupa a economistas, instituciones financieras y consumidores, ya que el puntaje de crédito es clave para acceder a préstamos, hipotecas y hasta para alquilar una vivienda.
Generación más afectada: los jóvenes
Aunque la baja es general, los descensos más pronunciados se concentran en la Generación Z, jóvenes de entre 18 y 29 años que apenas comienzan a construir su historial financiero. Varios factores explican esta tendencia:
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El regreso de los pagos de préstamos estudiantiles, que habían estado suspendidos durante la pandemia y ahora vuelven a presionar los presupuestos mensuales.
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La inflación persistente, que encarece desde la canasta básica hasta la renta de vivienda, dejando menos margen para cubrir deudas a tiempo.
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Las altas tasas de interés, que elevan el costo de las tarjetas de crédito y los préstamos personales.
Consecuencias para la economía personal
Un puntaje de crédito más bajo significa mayores obstáculos para la vida cotidiana. Los consumidores con calificaciones deterioradas enfrentan:
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Intereses más altos al solicitar préstamos o hipotecas
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Dificultades para acceder a créditos de consumo o financiar bienes duraderos
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Problemas para alquilar vivienda, ya que muchos propietarios revisan el puntaje de crédito de los inquilinos
Además, la caída generalizada refleja un problema estructural: millones de hogares están recurriendo a las tarjetas de crédito para cubrir gastos básicos, acumulando deudas que luego resultan más costosas de pagar.
¿Qué se puede hacer?
Expertos en finanzas personales recomiendan a los consumidores priorizar el pago de deudas de alto interés, como las tarjetas de crédito, y evitar acumular saldos que superen el 30 % del límite disponible. También sugieren crear un fondo de emergencia, aunque sea modesto, para reducir la dependencia del crédito en momentos de dificultad.
A nivel macroeconómico, la situación plantea un desafío para las autoridades financieras: el equilibrio entre contener la inflación con tasas de interés altas y al mismo tiempo no ahogar la capacidad de pago de millones de estadounidenses.