Protestan contra el desempeño político de Elon Musk

Los carteles de los manifestantes, que protestaron en Colorado, Massachusetts y Oregon, incluyen frases como “Deporten a Elon” y “Nadie votó por Musk”.

Redacción Negocios Now

Instalaciones de la empresa automotriz Tesla en todo Estados Unidos registran protestas y vandalismo en respuesta al papel político que está desempeñando en la administración Trump el propietario de la productora de automóviles eléctricos, Elon Musk.

Desde principios de marzo se registran estas protestas, la mayoría de ellas pacíficas, solo con carteles anti Tesla y anti Musk, aunque algunas han sido destructivas, con incendios provocados intencionalmente en las salas de exhibición y estaciones de carga de Tesla en Colorado y Massachusetts.

También hubo disparos contra un concesionario en Oregón, y seis manifestantes fueron arrestados en la ciudad de Nueva York por ocupar una sala de exhibición de Tesla. Mientras que en redes sociales se publican numerosos videos de rechazó a la empresa y a Elon Musk.

Además, se han reportado actos de vandalismo de Cybertruck en todo Estados Unidos, que recuerda el ocurrido frente al edificio Trump en Las Vegas a principio de año, así como algunos propietarios que están desfigurando sus propios Teslas en protesta contra Musk.

En las protestas, los manifestantes llaman al multimillonario “Presidente Musk” debido al poder que tiene en la Casa Blanca; también muestran carteles con frases como “Deporten a Elon”,  “Nadie votó por Elon Musk”, “Boicot a Swasticar”, intentando relacionar el coche con el fascismo, según reportes noticiosos.

Algunos otros inconformes con la nueva situación de Musk, propietarios de un modelo Tesla, han buscado cambiarlo de inmediato por un automóvil de otra marca, aunque eso signifique prescindir de su auto eléctrico.

El malestar se extiende en agresiones a quienes son propietarios de un Tesla, abucheándolos o haciendo señales obscenas a su paso, así como vandalizando los vehículos. Quienes buscan deshacerse de los autos tampoco corren con suerte, debido a que los vendedores no los aceptan por no poder colocarlos.

La cantante Sheryl Crow donó su Tesla a la Radio Pública Nacional el mes pasado, y publicó un video en Instagram en el que se despedía del auto mientras se lo llevaban. “Llega un momento en el que tienes que decidir con quién estás dispuesto a alinearte. Hasta luego Tesla”, escribió Crow.

Los manifestantes declararon a medios informativos que quieren reducir el valor de la empresa Tesla porque les preocupa que Musk esté dañando la economía y el país.

La creciente ira contra Musk es resultado de un malestar por su influencia en el gobierno de Estados Unidos desde que el presidente Donald Trump le permitió crear el grupo de trabajo de reducción de costos gubernamentales, llamado Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE).

A la fecha, DOGE, ha negociado indemnizaciones de retiro o despedido a casi 100,000 empleados federales, obteniendo  acceso a la información personal y financiera confidencial de millones de estadounidenses.

Las acciones de Tesla, que subieron después de que Trump asumiera su cargo, se han desplomado casi a la mitad en tres meses, tras la reacción negativa a la participación política de Musk, con el agravante de una creciente indignación pública que distingue en su participación un conflicto de intereses.

Además, la empresa se enfrenta a los aranceles, que amenazan las cadenas de suministro automotrices, la ralentización de las ventas de vehículos eléctricos y el temor de los inversores de que las gestiones políticas de Musk lo estén alejando de la empresa.

Musk expresó en su cuenta de X que “el vandalismo no es libertad de expresión”. Respondió a las protestas compartiendo un video de un cliente satisfecho con un Cybertruck. “Un sincero agradecimiento a los que apoyan a Tesla, a pesar de los muchos ataques contra nuestras tiendas y oficinas”, escribió.

En tanto, el presidente Trump expresó en sus redes sociales que Musk “está haciendo un trabajo fantástico”. Calificó el movimiento en su contra como un “boicot ilegal” de “lunáticos de la izquierda radical”.