Redacción Negocios Now
El precio promedio de un auto nuevo en Estados Unidos está rozando por primera vez la barrera de los 50.000 dólares, mientras las cuotas mensuales y los intereses mantienen la presión sobre los consumidores. Aunque los concesionarios han vuelto a ofrecer descuentos, el alivio es mínimo frente a unos costos que no dejan de subir.
Nuevos datos de la firma Edmunds muestran que, en octubre, el precio de transacción promedio de un vehículo nuevo fue de 49.105 dólares, un 3,1 % más que hace un año. Es la cifra más alta registrada hasta ahora y confirma una tendencia que muchos analistas daban por segura: nadie esperaba que los precios bajaran, solo que siguieran escalando.
Parte de este aumento está relacionada con la creciente participación de los autos eléctricos (EV) en las ventas. Al ser, en general, más caros que los vehículos a combustión, su mayor presencia en el mercado empuja al alza el precio promedio.
Sin embargo, incluso si se deja de lado el efecto de los EV, el panorama no mejora demasiado: prácticamente no hay hoy un modelo nuevo que sea más barato que hace uno, dos o cinco años.
Esta realidad está generando un fuerte “shock” entre quienes buscan cambiar de vehículo. La edad promedio de los autos que se entregan como parte de pago está entre cinco años y medio y seis años.
Es decir, muchos compradores están regresando al concesionario después de haber comprado su coche en 2019 o 2020. Esos clientes se encuentran ahora con que el precio promedio de un vehículo nuevo es casi 10.000 dólares más alto que la última vez que estuvieron en una sala de ventas.
Las cuotas mensuales reflejan la misma presión. El pago promedio por un auto nuevo vendido en octubre ascendió a 766 dólares al mes, un incremento del 3,2 % frente al año anterior.
Las tasas de interés han bajado levemente: la tasa anual promedio (APR) pasó del 7 % al 6,9 % en octubre, lo que marca la primera vez desde diciembre pasado que se sitúa por debajo del 7 %.
Sin embargo, ese leve descenso no es un verdadero consuelo para muchos compradores. Quienes financiaron un auto hace seis años probablemente consiguieron tasas del 4 % o 5 %, por lo que un préstamo nuevo, incluso al 6,9 %, se siente claramente más caro.
Con un monto promedio financiado de 43.000 dólares y un plazo típico de 72 meses, los compradores terminan pagando alrededor de 9.500 dólares solo en intereses. Es decir, una porción importante del dinero no va al valor real del auto, sino al costo de endeudarse.
Los concesionarios han empezado a recurrir de nuevo a los descuentos para intentar estimular las ventas. El descuento promedio fue de 1.985 dólares en enero, subió a 2.262 dólares en junio (el nivel más alto del año) y se ubicó en 2.240 dólares en octubre. Aunque estas rebajas ayudan ligeramente, no compensan el fuerte aumento general de los precios.
En términos de inventario, los vehículos están pasando en promedio unos 60 días en los lotes de los concesionarios. Esa cifra se considera aceptable para el sector, pero no ideal: cuanto más tiempo pasa un auto sin venderse, más se encarecen los costos para el distribuidor. Por eso muchos están dispuestos a ofrecer incentivos, siempre que no comprometan demasiado sus márgenes.
El resultado de todo este contexto es un mercado donde comprar un auto nuevo se ha convertido en una decisión mucho más pesada para el bolsillo. Entre precios récord, cuotas cercanas a los 800 dólares y miles de dólares en intereses a lo largo de la vida del préstamo, cada vez más consumidores se ven obligados a pensarlo dos veces antes de salir del concesionario con un vehículo cero kilómetros.