Prado & Rentería: 35 años, y contando

De un primer contrato de $10,000 a convertirse en la firma contable de mujeres latinas más importante de Illinois, esta reconocida empresa celebra así su trayectoria.

Por Migdalis Pérez

Cuando María Prado e Hilda Rentería fundaron su firma de contabilidad en Chicago, no imaginaban que 35 años después seguirían de pie, liderando con pasión una empresa que se ha convertido en referente en su sector. El camino, sin embargo, no estuvo libre de tropiezos.

“Ha habido retos de diferente tipo”, recuerda María. “En los 90, trabajábamos mucho con el Gobierno federal, pero cerraron la agencia con la que colaborábamos. Eso nos impactó muchísimo, pero también fue una oportunidad para trabajar con pequeños negocios, organizaciones sin fines de lucro y agencias de gobierno locales”.

Otra cosa que debieron ajustar fue la operación interna. “Al principio —subraya— las dos hacíamos lo mismo, así que era un reto enorme estar al día en todo. Entonces, Hilda se dedicó a supervisar auditorías, y yo me dediqué a expandir relaciones con clientes, y supervisar contabilidad e impuestos. Eso nos ayudó a enfocarnos y crecer en cada área”.

El orgullo de mantenerse firmes

Para Hilda, uno de los logros más significativos ha sido seguir vigentes, considerando que empezaron con un contrato de $10,000. “Realmente, mantenernos en el negocio ha sido algo grande, sobre todo, porque otras firmas que estaban cuando empezamos, hoy ya no existen. Nosotros, en cambio, seguimos aquí después de tres décadas”.

Este año, precisamente, ese esfuerzo cifrado en su 35 aniversario se coronará con una celebración especial: Prado & Rentería realizará una recepción y cena con empleados, clientes y amistades que han estado ahí a lo largo de su trayectoria.

La meta de seguir creciendo

María explica que este aniversario les servirá para mirar hacia adelante. “Hemos creado un plan estratégico con el objetivo de duplicar nuestro ingreso y personal en los próximos cinco años. Queremos crecer al mismo nivel que lo hemos hecho en estos 35”.

Actualmente, la empresa certificada como minority woman-owned business maneja contratos con Illinois Department of Healthcare and Family Services y con la ciudad para procesar aplicaciones de certificación de negocios minoritarios o de mujeres.

El liderazgo con responsabilidad

Convertirse en la firma de contabilidad propiedad de mujeres más importante de Illinois es, para ambas, un honor que también implica compromiso. “Es una gran responsabilidad”, afirma Hilda. “Nosotros, cumpliendo con los estándares de nuestra profesión, contribuimos a la transparencia en reportes financieros de nuestros clientes ante el público con respecto a su cumplimento de reglas y normas”.

María, por su parte, destaca su rol en la comunidad. “También representamos a nuestra gente en diferentes espacios. Hilda, por ejemplo, sirve en Illinois CPA Society, y yo soy miembro de Illinois Board of Examiners”.

La fundación para apoyar a otros

Como parte de su misión es apoyar a estudiantes inmigrantes que cursan la carrera de contabilidad, estas ejecutivas también crearon una fundación que refleja sus raíces y experiencias. “Actualmente, tenemos un fondo con la Universidad de Illinois que otorga becas a jóvenes que cumplen con ese criterio”, puntualiza Hilda.

Los consejos para emprendedoras

A las mujeres que sueñan con emprender, estas empresarias de origen humilde les recomiendan dos cosas: María les aconseja perseguir algo que realmente les apasione. “En los negocios hay altas y bajas, y lo que sostiene en los momentos difíciles es la pasión”. Hilda, entretanto, resalta que “también es importante tener apoyo, sea de la familia o alguien cercano, pues eso hace la diferencia”.

Las raíces de perseverancia

A los 12 años, María llegó de México con su familia numerosa: “Éramos ocho —relata— y lo primero fue aprender inglés. Mis padres querían que estudiáramos, que nuestra vida fuera diferente a la suya. Ese apoyo me sirvió para avanzar, hacer una carrera y llegar a la etapa donde estoy ahora”.

Hilda, por su lado, llegó a los 16 y era la mayor de siete hermanos. “Mis papás no querían depender del Gobierno, así que trabajé mientras estudiaba. Hoy, siento que fui un modelo para mis hermanos. La perseverancia me acompañó entonces y me sigue acompañando ahora en el negocio”, concluye, emocionada.