Redacción Negocios Now
El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Jerome Powell, reveló que fiscales federales han abierto una investigación penal en su contra, una medida que calificó como “sin precedentes” y que, según sus palabras, pone en riesgo la independencia del banco central.
La investigación está vinculada a su testimonio ante el Comité Bancario del Senado sobre las obras de renovación de edificios históricos de la Reserva Federal, aunque Powell sostiene que el trasfondo real es político.
De acuerdo con el propio Powell, el Departamento de Justicia (DoJ, por sus siglas en inglés) emitió citaciones a un gran jurado y amenazó con presentar cargos criminales relacionados con declaraciones que hizo el año pasado ante el Congreso.
Se trata de un movimiento altamente inusual contra el máximo responsable de la política monetaria del país, que marca una escalada significativa en la ya tensa relación entre la Casa Blanca y la Reserva Federal.
Powell vinculó directamente la investigación con el descontento del presidente Donald Trump por la negativa del banco central a recortar las tasas de interés, pese a la presión pública reiterada desde la Casa Blanca.
Durante años, Trump ha criticado abiertamente a Powell por mantener una política monetaria restrictiva, llegando a insultarlo y acusarlo de frenar el crecimiento económico. Sin embargo, hasta ahora, ese enfrentamiento se había limitado a declaraciones políticas. La apertura de una investigación criminal supone un nuevo nivel de confrontación institucional.
El presidente Trump afirmó no tener conocimiento de la investigación, aunque volvió a cuestionar la gestión de Powell tanto en materia de política monetaria como en la administración del proyecto de renovación de los edificios de la Fed. El Departamento de Justicia, por su parte, no ha ofrecido comentarios públicos sobre el caso.
El núcleo del conflicto se centra en la remodelación de dos edificios emblemáticos de la Reserva Federal en Washington, construidos en la década de 1930. El proyecto incluye trabajos de modernización y de seguridad sanitaria, como la eliminación de asbesto y plomo.
La Fed ha defendido que estas obras reducirán costos operativos a largo plazo. No obstante, Trump ha criticado duramente el aumento del presupuesto, asegurando que el costo real ascenderá a 3.100 millones de dólares, frente a la estimación oficial de 2.500 millones.
Más allá del debate sobre los costos, economistas y exfuncionarios han advertido que la investigación podría tener consecuencias profundas para los mercados y para la credibilidad institucional del país.
Janet Yellen, expresidenta de la Reserva Federal y actual secretaria del Tesoro, describió la situación como “extremadamente inquietante” y señaló que los mercados deberían estar preocupados. A su juicio, no existe posibilidad alguna de que Powell haya mentido en su testimonio y considera que el objetivo real es desplazarlo de su cargo.
Para Yellen, el episodio refleja hasta dónde está dispuesto a llegar el presidente para imponer su voluntad sobre la política monetaria. Alertó que someter al banco central a presiones políticas directas acerca a Estados Unidos a prácticas propias de “repúblicas bananeras”, en las que la autonomía institucional queda subordinada al poder ejecutivo.
La Reserva Federal es una de las instituciones más independientes del sistema político estadounidense. Su capacidad para fijar tasas de interés basándose en datos económicos y no en intereses partidistas es considerada clave para la estabilidad financiera. Por ello, el caso Powell ha encendido alarmas sobre un posible precedente peligroso: que el uso del aparato judicial sirva para intimidar o condicionar decisiones técnicas.
Jerome Powell fue nominado por el propio Trump en 2017 y ha servido bajo administraciones republicanas y demócratas. En su trayectoria, ha defendido de forma consistente que la Fed debe cumplir su doble mandato —estabilidad de precios y máximo empleo— sin interferencias políticas.
Al final de su declaración, Powell señaló que respeta profundamente el Estado de derecho y que nadie está por encima de la ley, incluido él mismo. Sin embargo, sostuvo que esta acción debe entenderse dentro de un contexto más amplio de amenazas y presiones continuas por parte de la administración.
Powell indicó, asimismo, que la investigación no tiene que ver realmente con las renovaciones, ni con la supervisión del Congreso, sino con el hecho de que la Reserva Federal ha fijado las tasas de interés basándose en su mejor evaluación técnica y no en las preferencias del presidente Trump.
Powell subrayó que está en juego si la política monetaria seguirá guiándose por la evidencia económica o por la intimidación política, y aseguró que continuará desempeñando su cargo con integridad y compromiso.