Posible cierre del Departamento de Seguridad Nacional amenaza al Gobierno de EE. UU.

Si no se alcanza un acuerdo antes de la fecha límite, el financiamiento de este departamento expirará al final del día de hoy, activando un cierre parcial.

Redacción Negocios Now

El Congreso de Estados Unidos se encamina hacia un cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) tras finalizar sus sesiones esta semana sin alcanzar un acuerdo para financiar esa agencia clave, lo que podría entrar en vigor a partir de la medianoche del sábado.

La falta de consenso entre legisladores republicanos y demócratas ha dejado sin respaldo presupuestario al DHS, luego de que el Senado no lograra reunir la mayoría necesaria para aprobar un proyecto de ley que garantizara su funcionamiento durante el resto del año fiscal 2026.

La votación en la Cámara alta terminó con 52 votos a favor y 47 en contra, por debajo de los 60 necesarios para superar el filibusterismo y avanzar con el proyecto de financiamiento. La mayoría demócrata rechazó el texto al considerar que no incorporaba reformas sustantivas a las políticas de inmigración, especialmente en lo relativo a las agencias encargadas de control fronterizo y detenciones migratorias.

El desacuerdo se produce en un contexto de creciente confrontación política en torno al programa de deportaciones masivas impulsado por la administración del presidente Donald Trump. Los demócratas han utilizado la negociación presupuestaria como una de las pocas herramientas institucionales disponibles para presionar cambios en la política migratoria y exigir mayores mecanismos de supervisión y rendición de cuentas para las fuerzas federales.

Entre las demandas planteadas se incluyen mayores controles sobre el uso de la fuerza, la implementación obligatoria de cámaras corporales y reglas más estrictas para operativos en determinadas comunidades. Aunque la Casa Blanca habría mostrado disposición a discutir algunos ajustes, los líderes demócratas consideran que las propuestas presentadas hasta ahora no garantizan reformas estructurales.

Si no se alcanza un acuerdo antes de la fecha límite, el financiamiento del DHS expirará al final del viernes, activando un cierre parcial. No todas las operaciones se detendrían de inmediato. Algunas dependencias cuentan con fondos previamente asignados y continuarían operando, pero otras agencias podrían verse obligadas a suspender actividades no esenciales.

Como ocurre en este tipo de cierres, miles de empleados federales podrían ser enviados temporalmente a sus hogares sin salario, mientras que el personal considerado esencial seguiría trabajando sin garantía de pago inmediato hasta que el Congreso apruebe un nuevo presupuesto.

El posible cierre representaría el tercer episodio de paralización presupuestaria en el segundo mandato de Trump, reflejando la profunda polarización que atraviesa Washington. Más allá del impacto administrativo, el enfrentamiento evidencia cómo la financiación del gobierno se ha convertido en un campo de batalla político en torno a la inmigración, la seguridad nacional y el equilibrio de poderes entre el Congreso y la Casa Blanca.