Redacción Negocios Now
A pesar de un entorno económico desafiante marcado por la inflación, el aumento de costos y las dificultades para contratar personal, la mayoría de los pequeños empresarios en Estados Unidos mantiene una visión moderadamente positiva de cara a 2026. Así lo revela una nueva encuesta que muestra que el espíritu emprendedor sigue firme, aunque con mayor prudencia.
De acuerdo con el Small Business Pulse Index de Comerica Bank, cerca del 80 % de los dueños de pequeños negocios afirma sentirse confiado respecto a su desempeño futuro, y un 79 % espera que sus ingresos crezcan durante el próximo año. Entre quienes anticipan crecimiento, el aumento promedio proyectado de ingresos es del 7,9 %.
Larry Franco, vicepresidente ejecutivo y director nacional de banca minorista y de pequeñas empresas de Comerica Bank, explicó a FOX Businness que, aunque los desafíos siguen siendo significativos, los empresarios no han perdido el optimismo. “Es evidente que las dificultades continúan pesando, pero los dueños de pequeños negocios se muestran cautelosamente optimistas sobre lo que traerá 2026”, señaló.
Para hacer frente al aumento de costos, muchas pequeñas empresas están recurriendo cada vez más a la tecnología, incluida la inteligencia artificial, con el objetivo de mejorar la eficiencia y controlar gastos. Según Franco, los negocios que adoptan herramientas de productividad tienen mayores probabilidades de obtener mejores resultados que aquellos que no lo hacen.
Sin embargo, el panorama en materia de empleo es más incierto. La escasez de trabajadores y los mayores costos laborales están llevando a algunos empresarios a mostrarse reticentes a ampliar sus plantillas. En este contexto, Franco anticipa que el crecimiento del empleo en el segmento de las pequeñas empresas será moderado en 2026.
La inflación continúa siendo la principal preocupación para los empresarios, pero no es la única. A ella se suman la dificultad para encontrar personal calificado, la incertidumbre económica general y una creciente “fatiga en la toma de decisiones”, factores que están afectando la confianza y el ánimo de los dueños de negocios.
Según Franco, muchos empresarios sienten que operan en un modo defensivo, concentrados en resistir el contexto adverso más que en expandir sus operaciones. “Existe la sensación de estar atrapados, sin margen suficiente para enfocarse plenamente en el crecimiento”, explicó.
En este escenario, el manejo del flujo de caja se ha convertido en una prioridad absoluta. Franco subrayó que la liquidez sigue siendo esencial para la supervivencia de los pequeños negocios y recomendó priorizarla incluso por encima del crecimiento acelerado. Entre sus consejos figuran acelerar los cobros, optimizar inventarios, renegociar contratos con proveedores y mantener un colchón de efectivo equivalente a entre tres y seis meses de gastos.
La encuesta, realizada entre el 4 y el 16 de noviembre a 1.013 propietarios de pequeñas empresas, muestra además que la confianza es más alta en los sectores de tecnología y salud, mientras que los negocios vinculados a la vivienda y al mercado inmobiliario presentan un nivel de optimismo menor.
En conjunto, los resultados reflejan un sector resiliente que, aunque presionado por múltiples frentes, sigue apostando por el crecimiento con cautela y planificación.