Redacción Negocios Now
La pena de muerte vuelve a contar con el respaldo de una amplia mayoría de estadounidenses, pues el 66% de los adultos en Estados Unidos afirma estar a favor de aplicarla a personas condenadas por asesinato, mientras que el 32% se opone, de acuerdo con una encuesta realizada por Pew Research Center.
Dentro del grupo que la respalda, el 30% dice estar “muy a favor” y el 36% “algo a favor”. Entre quienes se oponen, el 20% está “algo en contra” y el 13% “muy en contra”.
El respaldo registrado en 2026 representa un aumento de seis puntos porcentuales respecto a abril de 2021, cuando el 60% de los estadounidenses apoyaba la pena capital. Sin embargo, el nivel actual es similar al observado en 2019 y 2020, cuando el apoyo se situó entre el 62% y el 65%.
La mayoría no cree que sirva para prevenir delitos
El respaldo a la pena de muerte no significa necesariamente que los estadounidenses consideren que sea una herramienta efectiva para combatir el crimen.
De hecho, el 59% sostiene que la pena capital no disuade a las personas de cometer delitos graves. Solo el 39% considera que sí tiene un efecto disuasorio.
Esta diferencia revela una de las principales contradicciones de la opinión pública estadounidense sobre el tema: muchas personas consideran que la pena de muerte está justificada como castigo por un asesinato, aunque no crean que contribuya significativamente a evitar nuevos delitos.
La dimensión moral tiene un respaldo todavía mayor. El 68% de los encuestados considera que la pena de muerte está moralmente justificada cuando alguien comete un asesinato, mientras que el 28% la considera moralmente incorrecta incluso en esos casos.
Republicanos y demócratas están profundamente divididos
La diferencia partidista es uno de los aspectos más marcados de la encuesta. El 84% de los republicanos y de quienes se inclinan por el Partido Republicano apoya la pena de muerte, frente al 51% de los demócratas y simpatizantes demócratas.
La brecha también aparece cuando se pregunta si la pena capital está moralmente justificada. El 85% de los republicanos considera que sí, mientras que entre los demócratas la cifra baja al 55%. Dentro de este último grupo, un 42% considera que la pena de muerte es moralmente incorrecta incluso en casos de asesinato.
También existen diferencias respecto a su capacidad para prevenir delitos. El 55% de los republicanos considera que la pena de muerte sí disuade los delitos graves, frente al 25% de los demócratas. Entre estos últimos, el 73% sostiene que no tiene ese efecto.
El riesgo de ejecutar a un inocente preocupa a la mayoría
Aunque la mayoría respalda la pena capital, existe un amplio reconocimiento de los riesgos asociados con su aplicación. El 73% de los estadounidenses considera que existe algún riesgo de que una persona inocente sea ejecutada. Solo el 25% cree que existen suficientes mecanismos de protección para garantizar que eso no ocurra.
La preocupación atraviesa las divisiones políticas. El 84% de los demócratas considera que existe algún riesgo de ejecutar a un inocente, frente al 60% de los republicanos.
La diferencia aparece, sin embargo, al evaluar si existen suficientes salvaguardas. El 38% de los republicanos considera que sí existen, mientras que entre los demócratas la cifra cae al 14%.
La cuestión racial también divide a los estadounidenses
Otro de los principales puntos de controversia es la posibilidad de que la pena de muerte se aplique de manera desigual según la raza.
La encuesta muestra que el país está prácticamente dividido: el 49% considera que las personas negras tienen más probabilidades que las personas blancas de recibir una condena a muerte por delitos similares, mientras que el 48% considera que ambos grupos tienen las mismas probabilidades.
Las diferencias son mucho más pronunciadas entre grupos raciales. El 85% de los adultos negros considera que las personas negras tienen mayores probabilidades de recibir una condena a muerte por delitos similares, mientras que solo el 13% considera que ambos grupos tienen las mismas probabilidades. Entre los hispanos, el 56% percibe una mayor probabilidad para las personas negras y el 40% considera que las probabilidades son iguales.
La división política vuelve a ser especialmente marcada: el 77% de los republicanos considera que las personas blancas y negras tienen las mismas probabilidades de recibir la pena de muerte por delitos similares, mientras que solo el 23% de los demócratas comparte esa opinión.
Los jóvenes y las personas con mayor nivel educativo muestran menos apoyo
La encuesta también revela diferencias relacionadas con la edad y la educación. El apoyo a la pena de muerte alcanza el 71% entre quienes tienen educación secundaria o menos y el 69% entre quienes cuentan con alguna experiencia universitaria, pero desciende al 62% entre quienes tienen un título universitario y al 52% entre quienes poseen estudios de posgrado.
Por edad, las diferencias son menores. El 63% de los adultos entre 18 y 29 años apoya la pena de muerte, frente al 68% entre quienes tienen de 30 a 49 años, el 71% entre los de 50 a 64 y el 70% entre los mayores de 65 años.
También existen diferencias raciales. El 70% de los adultos blancos apoya la pena de muerte, frente al 62% de los hispanos y el 49% de los adultos negros. Entre los adultos asiáticos, el respaldo alcanza el 65%.
Un debate que sigue lejos de estar resuelto
Los resultados de Pew muestran que el respaldo mayoritario a la pena de muerte no representa una posición simple o uniforme.
Una mayoría de estadounidenses considera que el castigo está moralmente justificado para quienes cometen asesinatos, pero al mismo tiempo seis de cada diez no creen que sirva para disuadir delitos graves. Además, casi tres cuartas partes reconocen que existe el riesgo de ejecutar a una persona inocente y casi la mitad percibe posibles desigualdades raciales en su aplicación.
La encuesta fue realizada a 3.554 adultos estadounidenses como parte del American Trends Panel de Pew Research Center, con entrevistas realizadas en inglés y español.
Los datos sugieren así que, aunque la pena de muerte mantiene un respaldo sólido en Estados Unidos y ha recuperado terreno desde 2021, las dudas sobre su efectividad, justicia y seguridad siguen formando parte central del debate nacional.