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“Para mis clientes yo soy Teresita”

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The Marsal Avila Law Group se ha forjado la reputación de ser una de las firmas de abogados en inmigración más prestigiosas en el área de Chicago.

La piedra angular de este despacho jurídico han sido los más de 25 años de experiencia en leyes de inmigración de su fundadora, la abogada Teresita Marsal-Ávila.

Desde sus oficinas en el 2500 S. Drake Ave. del barrio mexicano de La Villita, Marsal-Ávila ha ayudado a sus clientes  a sortear los obstáculos para que ellos cristalicen sus sueños en EEUU.

Con un personal de 10 miembros, el bufete atiende entre 100 y 150 personas al mes

“En La Villita todos se conocen. Yo podré tener un apellido, pero para mis clientes yo soy Teresita. Ellos me recomiendan porque me dicen que soy ‘clara”, afirma Marsal-Ávila en entrevista con Negocios Now.

“Para mí el trato es lo más importante. Tú podrás ser el mejor abogado de inmigración, pero si no sabes tratar bien a la gente, de nada sirve. Yo trato a los clientes como a mí me gustaría que me trataran. A mí me gusta la gente. Me gusta oír sus historias”, añade.

Desde que era niña en su natal Cuba, ella siempre tuvo claro que quería ser abogada, pero no de migración.

En 1986 al graduarse de la escuela de leyes de Valparaiso University, en Indiana, trabajó en las Naciones Unidas como reportera de la publicación del organismo, cubriendo las sesiones de la Asamblea General.

“Fue una buena experiencia. Era joven. Ahí aprendí cómo funcionan las Naciones Unidas. Pero me di cuenta que en realidad yo no quería ser periodista, sino abogada de derecho internacional”, dice Marsal-Ávila.

Un año después, se muda a Chicago y encuentra trabajo en un despacho jurídico.

“Ahí me asignan varios casos de migración. Y me enamoré  del tema; yo diría que migración me encontró a mí”, subraya. “Me identifiqué con los casos, porque yo también soy inmigrante. Decidí darle voz a los que no tienen”.

A los 10 años, Marsal-Ávila salió de Cuba con su familia hacia España donde vivió tres años antes de emigrar a Elizabeth, Nueva Jersey.

“Cuando llegué no sabía inglés. Además yo era tímida. En aquel tiempo no había programas de educación bilingüe”, recuerda. “Pero a mí siempre me gustó estudiar y aunque no hablaba inglés, sí podía leer a Shakespeare, para sorpresa de mis maestros”.

Después de un año de trabajar en aquella oficina de abogados, decide independizarse.

“Yo pensé, ‘Esto lo puedo hacer yo’. Y abrí una oficina en el Loop”, dice.

Pero ese espíritu emprendedor no se tradujo en clientes.

“Me di que cuenta de que soy abogada, no una mujer de negocios”, recuerda. “Sin dinero no es fácil anunciarte”.

Fue entonces que aceptó una oferta para trabajar de forma independiente en un bufete de abogados de migración en La Villita de 1989 a 2005.

“Yo no conocía La Villita; yo había vivido en los suburbios. Este es el puerto de entrada para los inmigrantes mexicanos”, dice.

Con la experiencia de los años, Marsal-Ávila no sólo abrió sus actuales oficinas en 2005 en La Villita, sino también se mudó al barrio.

También se ha involucrado en el vecindario donde, afirma, “hacen falta más profesionales” que sirvan de ejemplo para aquellos con ganas de salir adelante.

“Tenía una tropa de Girls Scouts desde que las niñas tenían 5 años. Ahora cinco de ellas están en la universidad y 10 en la secundaria”, explica. “Con educación todo se puede. Mi papá dicía que todo te lo pueden quitar, menos la educación”.

Aunque reconoce que a veces hay violencia en La Villita, Marsal-Ávila  prefiere enfocarse en el lado positivo.

“Aquí hay personas con ideas para cambiar positivamente su vida, desde cómo montar un puesto de mangos en la esquina hasta abrir una heladería”, explica. “Son estas personas e ideas lo que hacen de La Villita un lugar vibrante para vivir”.

En tanto, The Marsal Avila Law Group sigue creciendo. En octubre de 2013 abrió su oficina en Oak Brook, suburbio al oeste de Chicago .

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