Más de seis de cada 10 estadounidenses afirman que la economía no está funcionando para ellos

A medida que se acerca 2026, una mayoría de ciudadanos percibe que las promesas de estabilidad económica están lejos de su realidad cotidiana.

Redacción Negocios Now

Más de seis de cada 10 estadounidenses aseguran que la economía no les resulta favorable en lo personal, una cifra que refleja el creciente malestar económico, según la encuesta más reciente de MaristPoll.

De acuerdo con la investigación, el principal foco de preocupación es claro: los precios. El aumento sostenido del costo de vida se ha convertido en el problema central para las familias, al punto de que siete de cada 10 personas consideran que vivir en su zona es poco o nada asequible. Esta percepción alcanza su nivel más alto desde que comenzaron a medirse estos indicadores en 2011, evidenciando un deterioro persistente del poder adquisitivo.

Las consecuencias ya se sienten en los hogares. Más de un tercio de los estadounidenses afirma que su situación financiera empeoró en el último año, y casi tres de cada 10 creen que sus finanzas seguirán deteriorándose en 2026.

Uno de cada cuatro reconoce que sus gastos mensuales superan sus ingresos, lo que limita la capacidad de ahorro y aumenta la vulnerabilidad económica.

El pesimismo no se limita al plano personal. El 63 % considera que el país avanza en la dirección equivocada, y una mayoría cree que Estados Unidos se encuentra en recesión.

Este clima contrasta con el optimismo que predominaba apenas un año atrás y refleja una pérdida de confianza generalizada en el rumbo económico.

Las divisiones políticas también atraviesan la percepción económica. Mientras demócratas e independientes manifiestan mayoritariamente una visión negativa del futuro, los republicanos se muestran más optimistas, aunque incluso dentro de ese grupo más de un tercio siente que la economía no los acompaña. Aun así, el aumento de los precios aparece como una preocupación transversal, independientemente de la afiliación partidaria.

En este contexto, la figura del presidente Donald Trump enfrenta un desgaste significativo. Su aprobación en materia económica se encuentra en el punto más bajo de sus mandatos, con un respaldo del 36 %, y su imagen general apenas alcanza el 38 %.

La desaprobación supera ampliamente a la aprobación, reflejando el descontento con la gestión económica actual, especialmente entre los votantes independientes.

Paradójicamente, cuando se consulta sobre qué partido está mejor preparado para manejar la economía, los demócratas superan levemente a los republicanos, una inversión de tendencias respecto de años anteriores.

Sin embargo, una porción relevante de la población considera que ninguno de los dos espacios políticos ofrece soluciones convincentes.

De cara a 2026, la economía se ha convertido en el principal factor de incertidumbre para los estadounidenses. Más allá de indicadores macroeconómicos, el malestar cotidiano, el temor al futuro y la dificultad para llegar a fin de mes configuran una realidad que explica el creciente pesimismo y la erosión de la confianza pública.