Marina de EE. UU. apuesta por submarinos autónomos con drones

Con aproximadamente ocho metros de eslora, el Dive‑XL puede sumergirse hasta 6 000 metros y mantenerse operativo durante varios días.
Foto: captura de pantalla

Redacción Negocios Now

La Armada de Estados Unidos continúa avanzando hacia una nueva era tecnológica con la integración de submarinos autónomos capaces de operar sin tripulación y coordinar enjambres de drones submarinos. Según reportó HuffPost, este desarrollo marca un hito en la robótica militar y en la capacidad de proyección naval en entornos complejos y profundos.

Dive‑XL: un submarino autónomo

El submarino seleccionado por la Marina, denominado Dive‑XL, forma parte del programa Combat Autonomous Maritime Platform (CAMP), cuya finalidad es explorar y probar plataformas marítimas autónomas que puedan llevar a cabo misiones prolongadas sin intervención humana directa.

Con aproximadamente ocho metros de eslora, el Dive‑XL puede sumergirse hasta 6 000 metros y mantenerse operativo durante varios días. Su diseño modular, que prescinde del casco a presión tradicional, reduce costes y permite adaptarlo rápidamente a distintas misiones, desde exploración y vigilancia hasta apoyo logístico en entornos hostiles.

Plataforma nodriza 

Una de las características más destacadas del Dive‑XL es su capacidad de actuar como “nave nodriza” para enjambres de drones submarinos más pequeños, como el Copperhead y el Seabed Sentry.

Estos vehículos autónomos pueden ser desplegados para ejecutar misiones de vigilancia, reconocimiento o intervención en zonas de interés estratégico, ampliando el alcance operativo del submarino y permitiendo acciones coordinadas en áreas donde los buques tripulados tendrían limitaciones.

La combinación de un submarino autónomo con drones subordinados representa un cambio significativo en las tácticas navales modernas, acercando a la Marina estadounidense hacia operaciones más seguras, precisas y escalables.

Alcance, autonomía y operatividad

El Dive‑XL puede recorrer hasta 3.700 kilómetros de forma autónoma y permanecer sumergido durante aproximadamente 100 horas a lo largo de un periodo de diez días, lo que lo convierte en uno de los submarinos no tripulados con mayor autonomía jamás desarrollados.

Su capacidad para ser transportado en contenedores estándar de avión de carga facilita un despliegue rápido y flexible desde distintos escenarios operativos, un factor estratégico clave para misiones en regiones remotas o de difícil acceso.

Además, la plataforma puede integrarse con sistemas de comunicación avanzada para transmitir datos en tiempo real a unidades de superficie o centros de comando, permitiendo una coordinación eficiente de las operaciones de vigilancia y patrulla.

Esta interoperabilidad entre vehículos autónomos y tripulados es fundamental para la visión de la Marina de EE.UU. sobre la guerra multidominio, en la que drones aéreos, marítimos y terrestres trabajan de manera conjunta.

Innovación tecnológica y militar

El Dive‑XL representa un avance tecnológico notable no solo por su autonomía y capacidad de operar en grandes profundidades, sino también por la modularidad de su diseño, que permite instalar diferentes tipos de sensores, sistemas de comunicación y armamento no letal para misiones específicas.

Esto ofrece a la Marina la posibilidad de experimentar con nuevas tácticas de guerra submarina, explorando la combinación de inteligencia artificial, robótica y autonomía para maximizar eficacia y minimizar riesgos humanos.

El uso de enjambres de drones submarinos abre también nuevas posibilidades estratégicas, desde la vigilancia de rutas marítimas críticas hasta la detección de minas submarinas y la recopilación de información en áreas de conflicto sin exponer personal a peligros innecesarios.

La capacidad de operar en entornos profundos y hostiles coloca al Dive‑XL como una herramienta de vanguardia en el arsenal tecnológico de la Marina estadounidense.

Perspectivas futuras

La Marina estadounidense planea llevar a cabo próximamente demostraciones operativas de larga duración del Dive‑XL, evaluando su desempeño en escenarios realistas y ajustando su integración con otras plataformas autónomas y tripuladas.

Se espera que este submarino marque un antes y un después en la estrategia naval, convirtiéndose en un modelo para futuras generaciones de vehículos submarinos autónomos.

Con esta iniciativa, la Marina de EE.UU. no solo fortalece su presencia en aguas profundas y estratégicamente sensibles, sino que también reafirma su apuesta por la innovación tecnológica, el desarrollo de sistemas autónomos avanzados y la guerra multidominio como eje de su estrategia militar.