Manufactura de EE. UU. encadena 10 meses en contracción

El sector cerró diciembre en su punto más débil, reflejando el impacto de los aranceles, una menor demanda y un entorno económico desafiante.

Redacción Negocios Now

En diciembre, el índice de actividad manufacturera del Instituto de Gestión de Suministros (ISM, por sus siglas en inglés) volvió a situarse por debajo del umbral de los 50 puntos, lo que indica contracción, y alcanzó su nivel más bajo en 14 meses. Con ello, la industria acumula 10 meses consecutivos de retroceso, una señal clara de que los problemas no son coyunturales, sino estructurales.

La manufactura ha sido históricamente uno de los pilares de la economía estadounidense, tanto por su capacidad de generar empleo bien remunerado como por su peso en las cadenas de suministro nacionales e internacionales.

Sin embargo, el actual ciclo de contracción revela tensiones profundas. Los altos aranceles impuestos en los últimos años han incrementado de forma significativa los costos de insumos clave, desde acero y aluminio hasta componentes electrónicos, afectando la competitividad de las empresas y reduciendo sus márgenes de ganancia.

Este encarecimiento de costos se ha trasladado, en muchos casos, a los precios finales, lo que ha debilitado la demanda tanto interna como externa.

Sectores como maquinaria industrial, bienes duraderos, automotriz y productos metálicos han reportado menores pedidos y cancelaciones de contratos. Para muchas compañías, la incertidumbre sobre el comercio internacional ha dificultado la planificación de inversiones a mediano y largo plazo.

El impacto ya se siente en el mercado laboral. Aunque los despidos masivos aún no se generalizan, las encuestas del ISM muestran una desaceleración sostenida en la contratación y, en algunos casos, reducciones de personal mediante jubilaciones no reemplazadas o congelamientos de nuevas plazas.

Las pequeñas y medianas empresas manufactureras, con menor capacidad para absorber shocks de costos, son las más vulnerables.

A este panorama se suma un contexto financiero restrictivo. Las tasas de interés elevadas han encarecido el crédito para capital de trabajo e inversión en maquinaria, tecnología y expansión de plantas.

Muchas empresas han optado por postergar proyectos o reducir su producción para preservar liquidez, lo que refuerza el círculo de contracción.

La desaceleración manufacturera también tiene efectos indirectos sobre otros sectores de la economía. Menor actividad industrial implica menos demanda de transporte, logística, energía y servicios empresariales.

En regiones altamente dependientes de la manufactura, especialmente en el Medio Oeste y el Sur, el enfriamiento del sector comienza a reflejarse en menores ingresos locales y mayor cautela por parte de los consumidores.

No obstante, los analistas advierten que el panorama no es completamente uniforme. Algunas áreas vinculadas a la defensa, la transición energética y ciertos segmentos tecnológicos muestran mayor resiliencia. Aun así, estos focos de fortaleza no han sido suficientes para compensar la debilidad generalizada del sector.

De cara a los próximos meses, el rumbo de la manufactura dependerá de varios factores clave. Entre ellos destacan la evolución de la política comercial, posibles ajustes en los aranceles, la trayectoria de las tasas de interés y la capacidad de las empresas para diversificar proveedores y mercados.

Un eventual alivio en los costos y una mayor claridad regulatoria podrían sentar las bases para una estabilización, aunque los expertos coinciden en que una recuperación sólida tomará tiempo.