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Latino experto en tecnología de la información planea reducir demoras en aeropuertos

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Por David Steinkraus

Diego Ferrer se vale de  su experiencia conjunta en computadoras y aviación para trabajar en una nueva empresa que él y sus socios esperan que se destaque por ser tan efectiva, que ni se note. Su objetivo, dijo Ferrer, es agilizar el sistema de registro en las puertas de las aerolíneas.

A raíz de los ataques terroristas del 11 de septiembre, el Congreso quiso el seguimiento biométrico de los viajeros internacionales. La oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, (CBP, por las siglas en inglés de “U.S. Customs and Border Protection”), maneja la recopilación de información biométrica, como fotografías y huellas dactilares, de los viajeros internacionales que llegan al país. Quiere que las aerolíneas manejen el sistema para los pasajeros salientes, dijo Ferrer.

Ferrer y sus socios de Falco Systems (Rafael Romero y Francisco Gaivis) desarrollan un sistema de reconocimiento facial para venderlo a las aerolíneas, dijo. Su argumento se basa en la realidad de que el proyecto piloto del gobierno de hoy, a menudo se convierte en el mandato del mañana.

Una foto

La tecnología de Falco se integra con el sistema informático de protección fronteriza. El proceso comienza cuando un pasajero llega a la puerta de embarque de una aerolínea.

En la puerta, una cámara fotografía al pasajero y envía la imagen al sistema de protección fronteriza. “CPB tiene una foto de cada persona que viaja porque cada individuo tiene un pasaporte estadounidense, un pasaporte extranjero o una visa”.

El sistema informático de protección fronteriza compara la foto de la puerta con su galería de fotos de pasajeros y señala si la persona frente a la cámara tiene o no algún impedimento para volar. El sistema de protección fronteriza también genera un número de identificación del pasajero que se envía al sistema informático de la aerolínea. El sistema de Falco no guarda ese número de identificación, por lo que la identidad del pasajero es desconocida excepto para la protección fronteriza y la aerolínea, dijo Ferrer.

Con este tipo de procesamiento, todo el trabajo lo hacen la cámara y las computadoras. Consecuentemente esperan que los tiempos de abordaje sean los mismos que ahora o más cortos, dijo.

“Hay otras empresas que hacen esto. Son grandes empresas en comparación con nosotros”, dijo. “La ventaja competitiva que tenemos: una, usamos recursos fáciles de adquirir en el comercio, por lo que no tenemos ningún hardware patentado, y dos, estamos estableciendo alianzas con distribuidores”.

El proceso de compras es difícil para los aeropuertos sin un contrato de proveedor, dijo. Cualquier compra requiere un proceso de licitación largo y formal.

El sistema Falco también podría usarse para otorgar acceso a las salas VIP de los aeropuertos, dijo. “Queremos que sea un proceso de suscripción. Si el pasajero quiere hacer esto, lo haría a través de una aplicación. Se tomarían una foto a través de la aplicación y la registrarían en el salón de la aerolínea o en un salón de terceros”, explicó.

Veterano de aviación

Durante seis años Ferrer fue director de información del Departamento de Aviación de Chicago y estuvo a cargo de toda la tecnología y los sistemas de comunicaciones de los aeropuertos O’Hare y Midway. Ahora divide su tiempo entre Falco y su consultora Orinoco Systems LLC.

Dijo que ha estado interesado en las computadoras desde que era estudiante en la Universidad Simón Bolívar en Caracas, Venezuela, pero que ya no escribe código.

“Soy más un arquitecto de alto nivel. Podría codificar, pero es como cuando eres un jugador de béisbol: te haces mayor, ya no bateas, luego te conviertes en entrenador. Así que ese soy yo”, dijo.

Ferrer dice que su trabajo es tanto para él como para la comunidad hispana porque es inusual encontrar muchos latinos en el área de tecnologías de la información. Ferrer incursionó en el campo hace muchos años. Después de leer “The World is Flat”, el libro de 2005 de Thomas Friedman que exploró la globalización de los negocios y las cadenas de suministro, Ferrer comenzó Electronic Knowledge Interchange. 

Ferrer se valió de la práctica “nearshoring”, mediante la cual una empresa transfiere parte de su producción a terceros en países cercanos, trabajando con clientes en EE. UU. pero utilizando programadores de México y otros países de Centro América y Sudamérica. Los clientes se beneficiaron de los costos menores y de la conveniencia de trabajar con personas en las mismas zonas de hora. Los programadores obtuvieron trabajo y experiencia, dijo. Ahora él y sus socios en Falco están contratando informáticos de Venezuela, Panamá y México. “Un latino ve a otro latino ascendiendo, teniendo un buen puesto, eso lo puede inspirar”, dijo.