La Internet que conocíamos está cambiando gracias a la inteligencia artificial

Una de cada 10 páginas web analizadas muestra señales significativas de haber sido escrita o editada con inteligencia artificial, según un reciente estudio.

Redacción Negocios Now

La inteligencia artificial (IA) ya no solo responde preguntas, genera imágenes o ayuda a programar. También está escribiendo, reescribiendo y editando una parte cada vez mayor de aquello que encontramos cuando navegamos por internet.

Un nuevo análisis del Pew Research Center ofrece una de las fotografías más amplias hasta ahora sobre este fenómeno: el 10% de las páginas web incluidas en una muestra aleatoria de 10,000 sitios recopilados en julio de 2026 presentan señales significativas de autoría o edición mediante inteligencia artificial.

Pero el dato adquiere una dimensión mucho mayor cuando se eliminan de la muestra las páginas antiguas. Entre los contenidos publicados después del lanzamiento público de ChatGPT, el 30 de noviembre de 2022, aproximadamente 35% presenta señales de haber sido generado o sustancialmente editado mediante IA.

El resultado apunta a una transformación silenciosa del ecosistema digital: cada vez más de lo que leemos en internet puede haber sido producido, al menos parcialmente, por una máquina.

La llegada de ChatGPT marcó un punto de inflexión

Pew analizó casi 490,000 páginas web en inglés recopiladas entre enero de 2021 y julio de 2026 a través de Common Crawl, una organización sin fines de lucro que conserva grandes volúmenes de contenido público de internet.

Los investigadores tomaron muestras aleatorias de 10,000 páginas de cada uno de 49 rastreos realizados durante ese período y analizaron el texto mediante un modelo de detección de IA desarrollado por Pangram.

La evolución es clara. Antes de finales de 2022, las señales de autoría mediante IA eran poco frecuentes. Después del lanzamiento de ChatGPT comenzaron a aumentar y la tendencia continuó a medida que aparecieron otros sistemas como Claude y Gemini.

En la muestra de julio de 2026, una de cada 10 páginas presentaba señales significativas de contenido generado o editado con IA. Cuando se consideran únicamente las páginas posteriores a ChatGPT, la proporción asciende a más de una de cada tres.

El fenómeno se concentra en el dominio comercial

La inteligencia artificial tampoco está penetrando de la misma manera en todos los rincones de internet. Los dominios .com son los que muestran una mayor presencia de señales de contenido generado o editado mediante IA. En los datos correspondientes a 2026, alrededor de 10% de las páginas .com presentan estas características.

La proporción es aproximadamente la mitad en los sitios .org, con 4.6%, mientras que en los dominios .edu y .gov ronda apenas el 1%.

La diferencia puede estar relacionada con el tipo de contenido que predomina en cada dominio. El universo comercial incluye millones de páginas destinadas a marketing, comercio electrónico, publicaciones empresariales, blogs y producción constante de contenido, áreas donde las herramientas generativas pueden reducir considerablemente el tiempo y el costo de producción.

En cambio, los sitios gubernamentales y educativos pueden estar sujetos a procesos editoriales, institucionales o regulatorios diferentes.

La huella de la IA también está cambiando el lenguaje

El estudio encontró otro fenómeno llamativo: la IA no solo está aumentando la cantidad de contenido producido en internet; también parece estar modificando la forma en que escribimos.

Pew identificó determinadas palabras, estructuras y signos de puntuación que aparecen con mayor frecuencia en textos generados por modelos de IA.

Entre ellos están el guion largo o em dash (—), la coma de Oxford y determinadas palabras y expresiones que los modelos utilizan con especial frecuencia.

Desde 2023, el uso del guion largo en las páginas analizadas prácticamente se ha duplicado. La utilización de la coma de Oxford aumentó 63%, mientras que ciertas palabras asociadas con el lenguaje típico de la IA, como delve, interplay y testament, más que duplicaron su presencia.

También aumentó una estructura conocida como “paralelismo negativo”, utilizada para establecer contrastes mediante fórmulas similares a “no es solamente X, sino Y”. Su utilización casi se triplicó desde 2023.

Esto no significa que cada texto que utiliza un guion largo o una palabra como delve haya sido escrito por una máquina. Los investigadores advierten que esas características también forman parte de la escritura humana.

El fenómeno adquiere importancia cuando se analiza a escala masiva.

¿Podremos distinguir al autor humano de la máquina?

Aquí aparece uno de los mayores desafíos de la nueva internet. Los sistemas de detección de IA no son infalibles. Pueden clasificar erróneamente textos escritos por personas como contenido generado por máquinas y también pueden pasar por alto textos producidos con IA.

Por eso, Pew no presenta sus resultados como una sentencia definitiva sobre la autoría de una página individual. El objetivo es identificar patrones colectivos y observar cómo cambia el ecosistema de internet a lo largo del tiempo.

Para comprobar la consistencia de sus resultados, los investigadores compararon dos modelos de detección de Pangram utilizando más de 62,000 páginas. Ambos modelos coincidieron en 96% de los casos.

Aun así, Pew advierte que una clasificación individual debe interpretarse con cautela. La conclusión más sólida, por tanto, no es que determinada página haya sido escrita por una IA, sino que la proporción de contenido que presenta características asociadas con la producción mediante IA está aumentando de manera considerable.

Una nueva economía del contenido

El crecimiento de la escritura automatizada también tiene consecuencias económicas. Durante años, empresas, medios de comunicación, agencias de marketing y pequeños negocios han competido por producir grandes cantidades de contenido para atraer tráfico y posicionarse en buscadores.

La inteligencia artificial ha reducido drásticamente el tiempo necesario para generar artículos, descripciones de productos, publicaciones para redes sociales, newsletters y otros materiales digitales.

Para una pequeña empresa, esto puede significar producir en horas lo que anteriormente requería días de trabajo. Pero la misma tecnología que disminuye los costos de producción también puede generar una sobreabundancia de contenido.

Si cada vez más organizaciones pueden producir miles de textos con unas pocas instrucciones, el problema deja de ser simplemente cómo crear contenido y pasa a ser cómo distinguir el contenido valioso del contenido creado únicamente para llenar espacio digital.

El riesgo de un internet cada vez más homogéneo

Existe además una preocupación más profunda. Los modelos de IA aprenden a partir de enormes cantidades de contenido producido por seres humanos. Después utilizan esos patrones para generar nuevos textos.

Si esos nuevos textos vuelven a incorporarse a internet y posteriormente son utilizados como material de entrenamiento, podría producirse un ciclo en el que los sistemas aprenden cada vez más de contenido generado por otros sistemas.

El resultado podría ser una web más uniforme, con expresiones, estructuras y estilos repetidos.

Los datos de Pew ya muestran algunas señales de esa homogeneización lingüística: palabras y construcciones favorecidas por los modelos aparecen cada vez con mayor frecuencia en el contenido publicado en internet.

Para los lectores, esto puede hacer que textos de diferentes empresas, medios o sitios web comiencen a sonar sorprendentemente parecidos.

El nuevo valor puede estar en lo que la IA no puede replicar fácilmente

La expansión de la inteligencia artificial podría terminar modificando también el valor económico de la escritura humana. Si generar un texto básico se convierte en una tarea prácticamente gratuita, la ventaja competitiva puede desplazarse hacia otros elementos: experiencia, investigación original, fuentes propias, conocimiento especializado, opinión, creatividad y capacidad para contar historias que aporten algo que no pueda encontrarse en cientos de páginas similares.

En ese escenario, el contenido humano no necesariamente desaparece. Puede volverse más valioso precisamente porque es menos abundante.

La investigación de Pew ofrece, en definitiva, una fotografía de un internet en transición. Cuatro años después de la llegada de ChatGPT, la inteligencia artificial todavía no ha escrito la mayoría de las páginas web. Pero entre los contenidos nuevos, ya está presente en una proporción considerable.

Y la pregunta para los próximos años quizá no sea cuánto contenido de internet será creado por inteligencia artificial, sino cuánto del internet que consumimos seguirá siendo producido exclusivamente por seres humanos.