Redacción Negocios Now
Los consumidores en Estados Unidos enfrentaron mayores costos durante marzo, en medio del impacto económico generado por la guerra con Irán y el fuerte aumento del petróleo. Nuevos datos oficiales muestran una combinación complicada: inflación persistente, crecimiento económico moderado y un mercado laboral todavía sólido.
Básicamente, el índice de gasto en consumo personal subyacente, una de las métricas favoritas de la Federal Reserve para medir inflación, subió un 0.3% en marzo y llevó la tasa anual a un 3.2%. Este indicador excluye alimentos y energía para medir mejor la tendencia general de precios, y alcanzó su nivel más alto desde noviembre de 2023.
Si se incluyen gasolina y alimentos, la inflación total fue todavía mayor:
- 0.7 % mensual
- 3.5 % anual
La energía fue el gran golpe al bolsillo
Gran parte de la presión inflacionaria vino del aumento en bienes, especialmente energía. Los precios vinculados a energía y combustibles se dispararon un 11.6 %, reflejando el impacto del conflicto geopolítico y las tensiones en rutas petroleras internacionales. Eso ya se siente directamente en estaciones de servicio, donde la gasolina supera los $4 por galón en muchas zonas del país.
El Gross Domestic Product de Estados Unidos avanzó a una tasa anualizada de un 2 % durante el primer trimestre de 2026. Aunque representa una mejora frente al 0.5 % del trimestre anterior, quedó por debajo del 2.2 % esperado por analistas. Esto significa que la economía sigue creciendo, pero a un ritmo más lento del deseado.
Consumidores empiezan a frenar gastos
El gasto personal aumentó solo un 1.6 %, mostrando señales de moderación. Las compras de bienes incluso cayeron un 0.1 %, lo que sugiere que muchas familias están ajustando presupuestos frente al aumento de combustible, alimentos y costos básicos.
A pesar de la inflación y la desaceleración, el mercado laboral continúa resistiendo. Las nuevas solicitudes de desempleo bajaron a 189,000 en la última semana reportada, el nivel más bajo desde 1969. Esto muestra un mercado donde las empresas siguen evitando despidos masivos, aunque también contratan con más cautela.
Nuevo dilema para la Reserva Federal
La Federal Reserve decidió mantener sin cambios las tasas de interés esta semana, pero hubo divisiones internas entre funcionarios.
El problema es claro: la inflación sigue por encima de la meta del 2 %, el empleo continúa fuerte, pero la economía pierde velocidad. Bajar tasas podría reactivar más inflación. Mantenerlas altas podría enfriar demasiado la economía.
Qué significa para la gente común
- La gasolina y energía siguen presionando el presupuesto familiar.
- Bajar la inflación será más difícil de lo previsto.
- Hipotecas, tarjetas y préstamos podrían seguir caros.
- El empleo aún da soporte a la economía.
- Si sube más el petróleo, la presión inflacionaria podría empeorar.
Estados Unidos entra en una etapa incómoda: crecimiento moderado, precios altos y tasas elevadas. La economía no está en crisis, pero tampoco está cómoda. Y gran parte de lo que pase ahora dependerá de la energía y de la evolución del conflicto en Medio Oriente.