Redacción Negocios Now
Una nueva encuesta del Pew Research Center revela que el 34% de los adultos estadounidenses ha utilizado alguna vez un chatbot de inteligencia artificial (IA) por al menos una razón relacionada con su salud. Y aunque estas herramientas generan dudas sobre la precisión de sus respuestas y la privacidad de los datos, la mayoría de quienes las utilizan considera que la información obtenida les resulta útil.
El estudio, realizado entre 3,488 adultos en Estados Unidos, muestra cómo los chatbots están comenzando a ocupar un espacio intermedio entre una búsqueda en internet, una consulta médica y una segunda opinión digital.
Rapidez y bajo costo impulsan el uso
La principal razón para acudir a un chatbot no es necesariamente buscar un diagnóstico, sino obtener información rápidamente. El 28% de los adultos encuestados señala que utiliza estas herramientas para conseguir información de salud con rapidez. Le sigue un 25% que las consulta para intentar determinar qué puede estar causando determinados síntomas.
El factor económico también pesa. Un 22% afirma recurrir a los chatbots porque puede obtener información de salud de manera gratuita o a muy bajo costo.
Otros usos están directamente relacionados con la interacción con el sistema sanitario. Un 22% utiliza estas herramientas para conocer más sobre tratamientos y otro 22% para comprender mejor un diagnóstico recibido de un médico. Además, el 20% las utiliza para interpretar o entender mejor los resultados de análisis de laboratorio.
La tecnología también parece llenar espacios que algunas personas consideran difíciles de abordar frente a un profesional. El 18% dice utilizar chatbots para obtener información sobre temas de salud que le resulta incómodo discutir, mientras que el 15% los consulta para decidir si debería acudir o no a un médico.
Los hispanos están por encima del promedio nacional
Uno de los datos más relevantes de la encuesta para la comunidad hispana es que el 39% de los adultos hispanos ha utilizado chatbots por razones relacionadas con la salud, cinco puntos porcentuales por encima del promedio nacional de 34%.
El porcentaje es todavía mayor entre los adultos asiáticos, con 56%, mientras que alcanza 35% entre los adultos negros y 29% entre los blancos.
La diferencia también es marcada por edad. Entre los adultos de 18 a 29 años, el 44% utiliza chatbots para asuntos de salud, frente al 40% de quienes tienen entre 30 y 49 años. El porcentaje cae al 32% entre los adultos de 50 a 64 años y al 17% entre quienes tienen 65 años o más.
La educación y los ingresos también parecen influir. El 44% de quienes tienen un título universitario utiliza chatbots para temas de salud, frente al 23% de quienes cuentan con educación secundaria o menos. Entre los hogares de ingresos altos, el porcentaje llega al 48%, comparado con 28% entre los de ingresos bajos.
La mayoría considera útil la información
Aunque existe un debate creciente sobre la capacidad de la inteligencia artificial para proporcionar información médica confiable, quienes ya utilizan estas herramientas tienen una percepción mayoritariamente positiva de su utilidad.
El 47% de los usuarios de chatbots para temas de salud considera que la información recibida es extremadamente o muy útil, mientras que otro 48% la califica como algo útil. En otras palabras, el 95% la considera al menos algo útil. Solo un 5% afirma que la información es poco o nada útil.
Este dato ayuda a explicar por qué los chatbots están ganando espacio como herramienta complementaria para comprender información médica. Para muchos usuarios, no necesariamente sustituyen una consulta profesional, sino que permiten llegar a ella con preguntas más específicas o entender mejor lo que un médico ya explicó.
El gran dilema: ¿qué ocurre con los datos personales?
La utilidad, sin embargo, no elimina las preocupaciones sobre privacidad. Los usuarios están divididos cuando se les pregunta qué tan cómodos se sentirían compartiendo información personal de salud con un chatbot. Un 29% afirma sentirse extremadamente o muy cómodo, mientras que 42% se siente algo cómodo.
En el extremo contrario, 26% dice sentirse poco o nada cómodo compartiendo este tipo de información. La cautela adquiere especial importancia porque una conversación aparentemente sencilla puede contener información altamente sensible: síntomas, medicamentos, diagnósticos, resultados de laboratorio, antecedentes familiares o información relacionada con la salud mental.
Así, mientras la IA ofrece una conversación privada, inmediata y disponible las 24 horas, el usuario todavía debe preguntarse qué ocurre con la información que introduce en la plataforma y cómo puede ser almacenada o utilizada.
Una herramienta conveniente, pero no necesariamente confiable
Los resultados de esta nueva encuesta adquieren mayor relevancia cuando se comparan con otra investigación de Pew publicada en abril de 2026.
En ese estudio, quienes utilizaban chatbots para obtener información de salud destacaban especialmente su conveniencia y facilidad para comprender la información, pero mostraban más reservas respecto a su precisión y personalización.
Solo el 18% consideraba altamente precisa la información obtenida de los chatbots, mientras que 23% la calificaba como poco o nada precisa. En comparación, 65% de quienes obtenían información de proveedores de salud consideraba que esta era altamente precisa.
La diferencia plantea una paradoja: los usuarios pueden encontrar una herramienta rápida, accesible y fácil de entender sin necesariamente considerarla tan confiable como un profesional de la salud.
La IA gana terreno, pero no reemplaza al médico
Los resultados de Pew muestran que el fenómeno ya dejó de ser marginal. Millones de estadounidenses están incorporando la inteligencia artificial a decisiones relacionadas con su salud, desde comprender un resultado de laboratorio hasta decidir si un síntoma merece una visita al médico.
El desafío ahora no consiste únicamente en determinar si las personas utilizarán estas herramientas, sino en establecer cómo las utilizarán y qué lugar ocuparán dentro de la relación entre pacientes y profesionales de la salud.
La encuesta también muestra que el entusiasmo por la inteligencia artificial influye en su utilización. El 60% de quienes dicen sentirse más entusiasmados con el aumento del uso de la IA son usuarios de chatbots para cuestiones de salud, frente al 21% de quienes se sienten más preocupados por el avance de esta tecnología.
La tendencia parece clara: la IA ya forma parte del ecosistema de información sanitaria de Estados Unidos. Pero cuanto más se acerque a decisiones que pueden afectar directamente la salud de una persona, mayor será la necesidad de combinar su rapidez y accesibilidad con criterio profesional, privacidad y verificación de la información.
Para los consumidores, el chatbot puede ser un punto de partida. El consultorio médico, por ahora, sigue siendo el lugar donde una sospecha debe convertirse en un diagnóstico.