Redacción Negocios Now
La decisión de Kamala Harris de no competir por la gobernación de California ha sacudido el tablero político demócrata. Aunque algunos se apresuran a leerla como un movimiento estratégico rumbo a 2028, sus allegados insisten en que no debe sobredimensionarse: Harris mantiene abiertas todas las opciones, incluida la de volver a buscar la presidencia.
La exvicepresidenta, que tras su paso por la Casa Blanca conserva un alto reconocimiento alto dentro del Partido Demócrata y una vasta red de recaudación de fondos, sería sin duda una de las contendientes más visibles en unas primarias presidenciales. Sin embargo, también carga con el lastre de una campaña de 2024 que dejó poco entusiasmo entre los demócratas.
A sus 60 años, Harris es lo suficientemente joven para intentarlo de nuevo —dos décadas más joven que Joe Biden—, pero en un partido que intenta renovarse tras la segunda victoria de Donald Trump, ella no representaría precisamente “una cara nueva”, opinan analistas.
Mientras ella se mantiene en pausa, otros nombres ya calientan motores: gobernadores, senadores y exfuncionarios de la administración Biden están viajando por el país, grabando pódcasts y levantando infraestructura de campaña. En varias encuestas tempranas de las primarias demócratas, Harris aparece en los primeros lugares, aunque los expertos matizan que eso se debe más a su notoriedad pública que a un entusiasmo real por su liderazgo.
Un posible retorno de Harris a la contienda presidencial crearía un escenario inusual: podría enfrentarse a figuras a las que alguna vez consideró como compañeros de fórmula. Entre los potenciales rivales están el gobernador de Minnesota, Tim Walz; el de Pensilvania, Josh Shapiro; el de Kentucky, Andy Beshear; el de Maryland, Wes Moore; y el exsecretario de Transporte Pete Buttigieg.