Redacción Negocios Now
El Índice de Precios al Consumidor en Estados Unidos subió un 2,7 % en junio respecto al mismo mes del año anterior, según datos oficiales difundidos por la Oficina de Estadísticas Laborales.
Se trata del mayor incremento en cinco meses y marca el primer signo claro de que la política arancelaria impulsada por Donald Trump ya empieza a repercutir en los bolsillos de los consumidores. La inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, también subió con fuerza, hasta un 2,9 %.
Los economistas ya anticipaban que este dato sería clave para medir el verdadero efecto de la guerra comercial desatada por Trump. Después de meses de amenazas y cambios repentinos, las empresas comenzaron a trasladar a los precios finales el costo adicional de los aranceles. Hasta ahora, muchos negocios habían evitado hacerlo vendiendo inventario previo o asumiendo el costo temporalmente. Esa estrategia, según analistas, ha llegado a su límite.
La subida de precios se notó en artículos directamente afectados por las tarifas: los muebles subieron un 1 %; los juguetes, un 1,8 %, y la ropa, un 0,4 %. En contraste, los automóviles nuevos bajaron un 0,3 %. En cuanto a la energía, la gasolina y la electricidad se encarecieron un 1 %, mientras que el gas natural aumentó un 0,5 %. Esos productos directamente expuestos a estas tasas subieron casi un 1 % solo en junio, más del doble del aumento registrado en mayo.
La inflación del 2,7 % aleja aún más el objetivo del 2 % marcado por la Reserva Federal. Aunque se espera que el banco central mantenga sin cambios su tasa de interés en la próxima reunión del 30 de julio, las presiones sobre su presidente, Jerome Powell, se intensifican. Trump lo ha criticado abiertamente —a quien apoda “El Tardón”— por no bajar los tipos de interés y ha sugerido, sin respaldo técnico, que deberían reducirse tres puntos porcentuales.
A pesar de los ataques políticos, Powell tiene mandato hasta 2026. Sin embargo, ya circulan rumores sobre su posible reemplazo, mientras la controversia por el aumento de los costos en la renovación de la sede de la Fed (de 1.900 a 2.500 millones de dólares) alimenta la campaña para forzar su salida.
En medio de esta tormenta política y económica, los mercados anticipan estabilidad en la reunión de julio, pero dan un 60 % de probabilidad a una primera reducción de tasas de 0,25 puntos en septiembre, según datos de la herramienta FedWatch.