Redacción Negocios Now
La industria hotelera de Estados Unidos mira con optimismo la llegada de la Copa Mundial de Fútbol de 2026, con la expectativa de que el torneo impulse la recuperación del turismo y dinamice un sector que enfrentó desafíos en los últimos años.
Tras un período de desempeño irregular en 2025, marcado por una disminución del ingreso por habitación disponible (RevPAR) en mercados hoteleros clave, las perspectivas para 2026 muestran signos de estabilización y crecimiento moderado, en parte, gracias al efecto anticipado de la Copa Mundial, que por primera vez se celebrará en tres países (Estados Unidos, México y Canadá) durante el verano boreal.
La empresa InterContinental Hotels Group (IHG), operadora de marcas como Holiday Inn y Crowne Plaza, señaló que espera que la Copa Mundial ayude a revertir el descenso reciente del turismo en Estados Unidos. IHG atribuyó la caída de RevPAR en el cuarto trimestre de 2025 a factores transitorios, como menor viajes de ocio y la incertidumbre económica general, y confía en que el Mundial pueda actuar como un catalizador positivo para la demanda de viajes y alojamiento.
El impacto esperado del torneo es considerable. Proyecciones de Oxford Economics estiman que la Copa Mundial atraerá alrededor de 1,24 millones de visitantes internacionales adicionales a los 16 mercados sede dentro de Estados Unidos. De esos, unos 742.000 serían visitantes netos, es decir, personas que no habrían viajado de otra forma, con un notable efecto sobre la ocupación hotelera, consumo local y demás actividades vinculadas al turismo.
Las cifras de ocupación y demanda ya muestran señales de anticipación en algunas ciudades sede. Por ejemplo, datos de alquileres a corto plazo en Kansas City revelan un incremento marcado en la demanda de hospedaje en la proximidad del sorteo de grupos, con ocupaciones y nuevos listados en plataformas de alojamiento alternativo creciendo a tasas muy superiores al año anterior.
Aunque se proyecta un crecimiento modesto del RevPAR para 2026 en términos generales, el Mundial está previsto como un factor clave de estímulo. Según el pronóstico de STR y Tourism Economics, el torneo podría contribuir a un aumento de hasta 0,4 % en el RevPAR anual, especialmente durante junio y julio, meses en que se celebrarán la mayor parte de los partidos en suelo estadounidense.
Además de la Copa, otros eventos globales y locales como el 250º aniversario de Estados Unidos también se perfilan como respaldo a la reactivación de la demanda turística, consolidando la idea de que 2026 podría ser un año de recuperación para la hotelería después de años de vaivenes.
No obstante, la recuperación no es uniforme para todos los segmentos. Mientras los hoteles de gama alta y ubicados en ciudades grandes ven un repunte en las reservas y anticipan precios más robustos, algunas propiedades de menor escala y en segmentos económicos aún enfrentan presión en tarifas promedio por habitación, reflejo de cambios en los patrones de gasto de los viajeros y una demanda más selectiva en ciertos mercados.
El impacto económico del torneo también se extiende más allá de los hoteles. Las proyecciones señalan que las celebraciones y el flujo de visitantes contribuirán significativamente a sectores como restaurantes, transporte, comercio y servicios locales, generando una derrama que fortalece la economía local y estatal de las ciudades anfitrionas.
Tras un periodo de retos, la confluencia de un evento de talla global, una mayor demanda internacional y estrategias de recuperación posiciona al sector para captar una parte significativa del interés turístico mundial, estimulando no solo las cifras de ocupación hotelera, sino también la economía en general de las comunidades anfitrionas.