Fiestas de fin de año generan más estrés que alegría para muchos estadounidenses

Los datos muestran que las fiestas siguen siendo un momento importante del calendario, pero cada vez más atravesado por el estrés y las obligaciones.

Redacción Negocios Now

La temporada de fiestas de fin de año ya no se vive con el mismo entusiasmo que antes para una parte creciente de los estadounidenses.

Según la más reciente encuesta de MaristPoll, el nivel de estrés asociado a estas celebraciones ha aumentado de forma notable en comparación con años anteriores, al punto de que hoy la población se encuentra dividida entre quienes las perciben como un momento de diversión y quienes las consideran una fuente de ansiedad.

El cambio es significativo si se observa la evolución en el tiempo. Hace apenas unos años, una clara mayoría asociaba las fiestas con disfrute y despreocupación.

Hoy, en cambio, la mitad de los estadounidenses afirma que esta época del año resulta más estresante, un fenómeno que refleja tensiones económicas, sociales y personales acumuladas.

El impacto del estrés no es homogéneo. Las personas con ingresos más bajos son quienes sienten con mayor intensidad la presión de las fiestas, probablemente debido al costo de los regalos, las reuniones y las expectativas sociales.

Sin embargo, incluso entre los hogares con mayores ingresos, el estrés ha aumentado, lo que sugiere que el malestar no responde solo a factores económicos.

Las diferencias también se observan entre hombres y mujeres. Mientras ellos tienden a ver las fiestas como una etapa más agradable, muchas mujeres reportan mayores niveles de estrés, una brecha que podría estar relacionada con la carga organizativa y emocional que suelen asumir durante estas celebraciones.

En el plano político, las percepciones varían, aunque ninguna fuerza escapa al cambio de clima general. Tanto demócratas como republicanos y votantes independientes coinciden en que las fiestas eran más relajadas en el pasado reciente.

Este cansancio se refleja en las preferencias para pasar las celebraciones. Una abrumadora mayoría prefiere quedarse en casa en lugar de viajar, priorizando la tranquilidad y evitando los costos y las complicaciones asociadas a los desplazamientos. Incluso en la tradición de los regalos se percibe una división: algunos optan por un solo obsequio significativo, mientras otros prefieren varios más pequeños.