Redacción Negocios Now
Un grupo de consultoría económica de Michigan dijo que los fabricantes de automóviles se enfrentarán a un impacto arancelario de entre $2,000 y $12,000 dólares por vehículo, a pesar de que la Casa Blanca está tratando de moderar los gravámenes comerciales a las autopartes importadas.
De acuerdo con Anderson Economic Group, los vehículos ensamblados en Estados Unidos, como el Civic y el Odyssey de Honda, el Chevy Malibu de General Motors, el Toyota Camry Hybrid y el Ford Explorer, sufrirán un impacto de entre $2,000 y $3,000 dólares, según reportes periodísticos.
La cifra podría aumentar entre $10,000 a $12,000 dólares para los vehículos importados, incluidos los SUV de lujo de tamaño completo, algunos eléctricos y otros ensamblados en Europa y Asia, como el Mercedes G-Wagon, los modelos Land Rover y Range Rover, ciertos modelos BMW y el Ford Mach-E.
El Ford Explorer ensamblado en Chicago se enfrentaba antes a un impacto arancelario de unos $4,300 dólares, que se reducirá a unos $2,400 dólares, estimó el grupo, mientras que algunos modelos Jeep, Ram y Chrysler de Stellantis podrían sufrir un golpe de entre $4,000 y $8,000 dólares.
La firma GM dijo por su parte que esperaba un golpe de los aranceles de hasta $5,000 millones de dólares, incluidos $2,000 millones en vehículos que importa de Corea del Sur.
Durante los últimos días de abril, Trump acordó dar a los fabricantes dos años para aumentar el porcentaje de componentes nacionales en vehículos ensamblados en el país. El cambio no afectará los aranceles del 25% impuestos el mes pasado a 8 millones de vehículos que se importan anualmente.
La prórroga permitirá a las armadoras compensar los aranceles para las piezas de automóviles importadas equivalentes al 3.75% del valor total del precio de venta sugerido por el fabricante de los vehículos que construyen en Estados Unidos hasta abril de 2026, y el 2.5% de la producción nacional hasta abril de 2027.