Redacción Negocios Now
Estados Unidos e Irán acordaron un alto el fuego condicional de dos semanas, una tregua temporal anunciada por el presidente Donald Trump el martes por la noche, horas antes de que venciera su ultimátum para intensificar ataques militares contra Teherán.
El pacto fue posible gracias a la mediación de Pakistán y se basa en la condición de que Irán permita el paso completo, inmediato y seguro por el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más críticas para el comercio petrolero mundial.
Trump publicó el acuerdo en su plataforma de redes sociales y aseguró que se trataba de un “alto el fuego recíproco” y que Estados Unidos ya había “cumplido y superado todos nuestros objetivos militares”, lo que permitiría avanzar en negociaciones más amplias. Según el mandatario, Irán presentó una propuesta de diez puntos que serviría como base para continuar las conversaciones de paz en Islamabad, Pakistán.
La República Islámica confirmó la aceptación del alto el fuego, aunque subrayó que esto no significa el fin de la guerra. El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán señaló que seguirá preparado para responder si considera que el enemigo comete agresiones, y que las negociaciones comenzarán oficialmente en Islamabad a partir del viernes.
La apertura temporal del estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de una quinta parte del crudo mundial, fue clave para cerrar el acuerdo. Si bien la tregua ha generado alivio en los mercados energéticos —con caídas en los precios del petróleo tras el anuncio—, los expertos advierten que sigue siendo una solución parcial en medio de un conflicto que se ha extendido semanas y ha tenido consecuencias económicas y geopolíticas de gran alcance.
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, expresó su apoyo a la decisión de Trump, aunque precisó que el alto el fuego no se aplicaría al frente de batalla en el sur del Líbano, donde persisten enfrentamientos.
Aunque el acuerdo de dos semanas fue celebrado por algunos como un paso hacia la reducción de tensiones, analistas y diplomáticos internacionales han señalado que la durabilidad de la tregua y la posibilidad de un acuerdo de paz más amplio aún enfrentan incertidumbres considerables, dado que muchas de las cuestiones subyacentes del conflicto —incluidos el programa nuclear de Irán y su influencia regional— permanecen sin resolver.