Redacción Negocios Now
El Departamento del Interior de la administración Trump informó que cambió oficialmente el nombre del Golfo de México por “Golfo de América”, así como el de la montaña Denali de Alaska, el pico más alto de NorteAmérica, por su nombre anterior “Monte McKinley”.
En un comunicado de prensa, la agencia federal recordó que en su primer día como presidente de Estados Unidos, el lunes 20 de enero, Donald Trump firmó una orden para cambiar el nombre del Golfo de México, que tiene una superficie aproximada de 1.5 millones de kilómetros cuadrados.
“De acuerdo con la reciente orden ejecutiva del presidente Donald J. Trump, el Departamento del Interior se enorgullece de anunciar la implementación de la restauración de nombres que honran el legado de la grandeza estadounidense, con esfuerzos que ya están en marcha”, indicó en el comunicado.
La orden incluyó recuperar el nombre Monte McKinley, que tenía la montaña de 20,000 pies de altura en honor al 25º presidente de Estados Unidos, el cual en 2015 el gobierno de Obama lo cambió a Denali, como lo llamaban los pueblos originarios de Alaska.
Horas antes, en su discurso inaugural, Trump dijo: “Estados Unidos recuperará el lugar que le corresponde como la nación más grande, poderosa y respetada del planeta, inspirando la admiración de todo el mundo”. “Dentro de poco, cambiaremos el nombre del Golfo de México por el de Golfo de América”.
Al día siguiente de la inauguración presidencial, Florida fue el primer estado de la unión americana en utilizar el nombre de “Golfo de América” al emitir una declaratoria por clima. El gobierno de republicano Ron DeSantis utilizó el nuevo término en un aviso meteorológico de invierno.
En tanto, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, abordó por primera vez el tema en su conferencia mañanera del 8 de enero mostrando la imagen de un mapa de 1607. Comentó que si Estados Unidos quería cambiarle el nombre al Golfo de México, ese país debería llamarse “América Mexicana”, “Se oye bonito, ¿no?”, dijo mientras señalaba el mapa y sonreía.
El viernes 24, después de conocer el decreto del cambio de nombre, Sheinbaum insistió en que Golfo de México es el nombre internacional, luego explicó que el nuevo nombre es “solo para la plataforma continental de Estados Unidos”, y al final dijo que el vecino país “puede llamarlo como quiera, pero Mexico lo seguirá llamando Golfo de México”.
Este cuerpo de agua se llama así desde hace más de cuatro siglos, y no es la primera vez que se plantea cambiarle el nombre, según datos de agencias informativas. En 2012, un legislador de Misisipi promovió una ley, que fue rechazada, para llamar a la parte de la costa estatal “Golfo de Estados Unidos”.
Este tampoco es el único cuerpo de agua compartido por Estados Unidos y México que recibe distinto nombre. Los estadunidenses llaman Río Grande al caudal fronterizo entre Texas y los estados mexicanos de Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, mientras que los mexicanos Río Bravo.
En Estados Unidos el Golfo de México se denomina la “Costa del Golfo” debido a la línea costera de 800 mil km² que abarca cinco estados del sureste: Florida, Alabama, Misisipi, Luisiana y Texas. Para efectos prácticos sólo se le nombra “Golfo” añadiendo el sitio al que se refiere, ejemplo: Golfo de Florida.
México cuenta con 600 mil km² que incluyen los estados de Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, Campeche, Quintana Roo, y una porción del litoral de Yucatán. Mientras que Cuba tiene menos de 100 mil km², incluyendo aguas territoriales al norte del Golfo, y la región del estrecho de Yucatán, conectando con el Mar Caribe.
Trump puede cambiar el nombre, pero no es válida una decisión unilateral y no es obligación de otras naciones aceptarlo. La Organización Hidrográfica Internacional, que incluye a los dos países, es quien garantizar el registro, cartografía y nombres de todos los mares, océanos y aguas navegables del mundo.
El nuevo nombre no espera una aprobación de la Organización Hidrográfica Internacional ni de otros países, simplemente apuesta a su decreto, que incluye la impresión de nuevos mapas, y a su uso común que terminará por imponerse.