Encuesta: centros de datos pierden apoyo entre estadounidenses
Actualmente, 54% de los estadounidenses considera que estos centros tienen un impacto mayormente negativo sobre el medioambiente.

Redacción Negocios Now
La expansión de los centros de datos que sostienen servicios digitales, computación en la nube y sistemas de inteligencia artificial comienza a generar mayores reservas entre los estadounidenses.
Una nueva encuesta del Pew Research Center muestra que la percepción sobre estas instalaciones se ha vuelto más negativa desde comienzos de 2026, especialmente cuando se trata de sus posibles efectos ambientales y económicos.
El estudio fue realizado entre el 20 de julio y el 9 de agosto entre 10,548 adultos estadounidenses.
Más de la mitad los considera perjudiciales para el medioambiente
El cambio más notable aparece en la percepción ambiental.
Actualmente, 54% de los estadounidenses considera que los centros de datos tienen un impacto mayormente negativo sobre el medioambiente. En enero, esa proporción era de 39%, lo que representa un aumento de 15 puntos porcentuales en apenas unos meses.
Solo 4% considera que estas instalaciones tienen un impacto mayormente positivo sobre el medioambiente.
El cambio se produce en un momento en que la expansión de la inteligencia artificial está impulsando una fuerte demanda de infraestructura informática. Los centros de datos requieren grandes cantidades de electricidad y, dependiendo de su diseño y ubicación, también pueden utilizar importantes volúmenes de agua para sus sistemas de refrigeración.
El costo de la electricidad preocupa cada vez más
Los estadounidenses también han cambiado su percepción sobre el efecto de los centros de datos en los costos de energía de los hogares.
La mitad de los adultos encuestados, 50%, considera que estas instalaciones tienen un impacto mayormente negativo sobre los costos de energía residencial. En enero, esa proporción era de 38%.
Nuevamente, solo 4% considera que el impacto es principalmente positivo.
El resultado refleja una de las principales preocupaciones que acompañan la expansión de esta infraestructura: quién termina pagando los costos asociados al aumento de la demanda eléctrica.
Para las empresas tecnológicas, los centros de datos son fundamentales para ampliar servicios de inteligencia artificial y computación en la nube. Para las comunidades donde se construyen, sin embargo, el debate incluye también la capacidad de las redes eléctricas y el posible efecto sobre las facturas de los consumidores.
También crece la preocupación por la calidad de vida
La percepción negativa tampoco se limita a cuestiones económicas y ambientales.
El 49% de los estadounidenses considera que los centros de datos tienen un efecto mayormente negativo sobre la calidad de vida de las personas que viven cerca de estas instalaciones. En enero, el porcentaje era de 30%.
Entre los posibles factores que generan preocupación se encuentran el consumo de recursos, el impacto sobre los servicios públicos y las transformaciones que pueden producir grandes instalaciones industriales en las comunidades donde se construyen.
Solo 4% considera positivo el impacto de los centros de datos sobre la calidad de vida de los residentes cercanos.
El impacto sobre empleos e impuestos genera opiniones divididas
Cuando se trata de los posibles beneficios económicos, las opiniones son mucho más equilibradas.
Entre 21% y 24% de los estadounidenses consideran que los centros de datos tienen un impacto positivo sobre los empleos locales y los ingresos fiscales, mientras que proporciones similares consideran que el impacto es negativo.
Sin embargo, también ha aumentado la percepción negativa.
La proporción de estadounidenses que considera que los centros de datos son perjudiciales para los empleos locales pasó de 15% en enero a 24%. En el caso de los ingresos fiscales locales, aumentó de 12% a 21%.
Esto significa que, aunque las comunidades pueden recibir nuevas inversiones, empleos e ingresos tributarios, una parte creciente de la población también cuestiona el balance económico de estos proyectos.
Muchos estadounidenses todavía no saben qué pensar
A pesar del cambio de percepción, existe un elemento importante: una parte considerable de la población todavía no tiene una opinión definida sobre los centros de datos.
Entre 18% y 32% de los encuestados respondió que no sabe cuál es el impacto de estas instalaciones en los distintos aspectos analizados.
Además, 12% de los adultos estadounidenses dijo que nunca había oído hablar de los centros de datos.
Esto indica que el debate público está creciendo al mismo tiempo que aumenta el conocimiento sobre una infraestructura que durante años permaneció relativamente invisible para la mayoría de los consumidores.
La preocupación aumenta entre diferentes grupos
El Pew Research Center encontró que la percepción se ha vuelto más negativa entre distintos grupos demográficos y políticos.
Aunque los demócratas y los independientes con tendencia demócrata siguen siendo más propensos que los republicanos y sus simpatizantes a considerar negativos los efectos de los centros de datos, las opiniones de los republicanos también se han vuelto más críticas.
Por ejemplo, 42% de los republicanos considera actualmente que estas instalaciones son perjudiciales para la calidad de vida de las personas que viven cerca, frente a 24% en enero.
El resultado muestra que la preocupación por el impacto de la infraestructura necesaria para la inteligencia artificial no está limitada a un solo sector de la población.
La expansión de la IA abre un nuevo frente para las comunidades
Los resultados de la encuesta llegan en un momento de rápida expansión de la infraestructura relacionada con la inteligencia artificial.
Los centros de datos son esenciales para procesar y almacenar las enormes cantidades de información necesarias para los sistemas de IA, pero su crecimiento plantea interrogantes sobre electricidad, agua, infraestructura local, impuestos y calidad de vida.
El debate sobre la inteligencia artificial ya no se limita a sus aplicaciones, sus beneficios económicos o sus posibles efectos sobre el empleo. Ahora también incluye la infraestructura física necesaria para hacer funcionar esta tecnología.
Para las compañías tecnológicas, el desafío consiste en ampliar la capacidad necesaria para satisfacer la demanda de servicios digitales. Para las comunidades, la discusión gira cada vez más en torno a cómo distribuir los costos y beneficios de esa expansión.
Los datos de Pew muestran que esa conversación ya está cambiando la percepción de los estadounidenses. La expansión de los centros de datos ya no se percibe únicamente como una señal de progreso tecnológico, sino también como un fenómeno con consecuencias económicas y ambientales que las comunidades están comenzando a evaluar con mayor atención.



