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En guerra contra los mitos

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La venezolana Raiza Mendoza tiene en la donación de órganos y tejidos su principal blanco en su lucha por salvar vidas.

Más de 112.000 hombres, mujeres y niños en todo el país esperan por un donante de órgano. Solo en Illinois la cifra es de 5.000 personas. Miles más aguardan por un trasplante de córnea o tejidos para reanudar su vida normal.

Raiza Mendoza no se cansa de repetir estas cifras para ilustrar el drama que viven miles de personas cuyo único sueño es encontrar un donante y salvar sus vidas.

Como Coordinadora de Relaciones Públicas Latinas y Comunitarias de Gift of Hope, organización que coordina la donación de órganos y tejidos, Mendoza recorre Illinois y noroeste de Indiana haciendo consciencia entre la población latina para que se registre como donante de órgano.

Muchos han respondido al llamado. En la actualidad el Registro de Donantes de la Secretaría de Estado de Illinois tiene inscritos cerca de 6 millones de donantes de órganos y tejidos –casi el 57 por ciento de la gente elegible para poder registrarse en el estado. Pero aún no es suficiente para salvar vidas. Más de 18 personas mueren cada día en el país por falta de un órgano de un ser vivo o muerto.

“Cada persona que se inscribe como donante, ofrece esperanza a miles de hombres, mujeres y niños que necesitan un trasplante que los regrese a sus vidas productivas y al lado de sus seres queridos”, afirma Mendoza.

Su afán de salvar vidas, la ha llevado a iglesias, templos y congregaciones religiosas. Habla del tema en foros y conferencias, en reuniones comunitarias, no pierde una oportunidad para hacer el llamado salvador.

Lo hace con la pasión por su trabajo, pero también con el dolor de la persona que ha visto decenas testimonios de rompecorazones: de jóvenes que imploran por un órgano, de personas que agonizan por no tener un donante de riñón que pudo haber sido alguien que falleció en un accidente y no estaba registrado como donante. De niños que mueren porque el órgano nunca llegó.

Un donación de tejidos puede hacer la diferencia, según datos oficiales un donante de órgano o tejidos puede salvar o mejorar la vida de 25 personas, restaurando la vista a una persona ciega, reemplazando una válvula del corazón a pacientes con defectos cardiacos, haciendo un injerto de piel a personas con quemadoras severas o permitiendo que una persona camine nuevamente con la donación de huesos.

Todo lo anterior no se entiende cabalmente. Su misión es cambiar la forma de pensar de los hispanos respecto al tema, pero para ello debe luchar contra una lista de mitos que impiden un mayor número de donantes en esta comunidad.

Uno de ellos es que el cuerpo de un donante fallecido quedaría desfigurado, otro es que los familiares del donante ya fallecido tendría que correr con los gastos de la cirugía, incluso que le sacarían los órganos antes de morir y que los médicos no harían lo posible por salvarlo.

“No es así. El objetivo de estos asistentes es salvar vidas y ellos no ganan ningún beneficio si hacen lo contrario”, reitera.

Una y otra vez explica con sólidos argumento la falsedad de esas apreciaciones, pero sabe que no va cambiar la mente de la noche a la mañana y que en su misión necesitan unir voluntades para llevar el regalo de esperanza tan lejos como fuera posible. Así es. Se necesitan muchas Raizas Mendoza en nuestra comunidad.

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