Elon Musk cuelga la motosierra y deja su puesto en gobierno de Trump

El multimillonario deja su puesto en la oficina creada por orden ejecutiva, en medio de críticas por falta de transparencia y resultados limitados.

Redacción Negocios Now

El empresario y CEO de Tesla, Elon Musk, ha anunciado su salida de la Administración Trump y del organismo conocido como DOGE (Department of Government Efficiency), una entidad creada por orden ejecutiva para reducir el gasto del Gobierno federal y eliminar puestos de trabajo públicos.

DOGE, que no es un departamento oficial aprobado por el Congreso, fue establecido directamente por el presidente Donald Trump como una oficina asesora encargada de promover reformas administrativas, especialmente a través de modernización tecnológica y supresión de agencias. Su mandato debía culminar en julio de 2026.

Musk, quien desempeñaba el rol de empleado especial del Gobierno sin salario y por un tiempo limitado (hasta 130 días al año), confirmó su salida tras semanas de rumores. Su decisión se produjo días después de haber criticado públicamente el proyecto de ley presupuestaria que está siendo evaluado por el Congreso, cuestionando su tamaño y efectividad. “Una ley puede ser grande o puede ser hermosa, pero no sé si puede ser ambas cosas”, declaró a CBS News.

Aunque la Casa Blanca no ha dado detalles adicionales, un vocero del presidente Trump agradeció públicamente a Musk por su servicio. El empresario, por su parte, también expresó su gratitud hacia el mandatario por haberle dado la oportunidad de liderar esta iniciativa.

Durante su participación en DOGE, Musk y su equipo —compuesto en gran parte por jóvenes con perfiles tecnológicos y escasa experiencia gubernamental— se propusieron combatir lo que llamaban “la tiranía de la burocracia”, reducir la deuda nacional, que actualmente asciende a 36 billones de dólares, y devolver eficiencia al aparato estatal. Las medidas incluyeron el cierre de agencias, la eliminación de programas federales y despidos masivos.

Musk aseguró que su gestión permitió ahorrar más de 1.000 millones de dólares solo en contratos vinculados a políticas de diversidad, equidad e inclusión (DEI), a los que calificó de innecesarios. También apuntó que más de dos millones de empleados públicos fueron invitados a aceptar un “plan de retiro anticipado”, aunque varios de ellos fueron recontratados posteriormente. Las operaciones de USAID, la agencia estadounidense de cooperación internacional, también se vieron severamente recortadas.

A pesar de que en sus inicios Musk prometió lograr recortes de hasta dos billones de dólares anuales, esa estimación fue reducida a la mitad con el tiempo. Al momento de su salida, DOGE afirmaba haber generado un ahorro acumulado de 175.000 millones de dólares. Sin embargo, un análisis realizado por la BBC el 23 de abril reveló que solo 61.500 millones estaban claramente desglosados y que existía documentación de respaldo para apenas 32.500 millones.

En comparación, el nuevo proyecto de ley de gasto que está siendo considerado por el Congreso podría añadir 5,2 billones de dólares a la deuda nacional y aumentar el déficit fiscal en unos 600.000 millones para el próximo año.

DOGE y Musk enfrentaron múltiples críticas durante su gestión, especialmente por la falta de transparencia, la ausencia de resultados verificables y la politización de sus decisiones. La Administración Trump ha defendido el trabajo del organismo, asegurando que ayudó a identificar “fraude y abuso” dentro de varias agencias, aunque hasta el momento no se ha presentado evidencia concluyente, ni se han presentado cargos penales al respecto.

El paso de Musk por el Gobierno federal también generó controversia dentro y fuera del ámbito político. Mientras sus declaraciones sobre una reforma gubernamental “mandatada por el pueblo” provocaron protestas y llamados a boicots contra Tesla, sus detractores cuestionaron si su involucramiento político estaba afectando el desempeño empresarial. En abril, Tesla reportó sus ventas trimestrales más bajas en tres años.

Con su salida de DOGE, Musk pone fin —al menos por ahora— a su breve incursión formal en el Gobierno estadounidense, mientras persisten las dudas sobre el verdadero impacto de la oficina que dirigió y los costos de su ambicioso plan de recorte presupuestario.