El sueño de una mujer en la Casa Blanca pierde fuerza entre los estadounidenses

La posibilidad de que Estados Unidos elija por primera vez a una mujer como presidenta parece hoy más distante para muchos estadounidenses.

Redacción Negocios Now

Una proporción cada vez mayor de estadounidenses considera poco probable que una mujer llegue a la presidencia durante su vida. Aunque la mayoría todavía cree que podría suceder, la confianza en que ese momento está cerca ha disminuido de manera significativa desde 2023.

Dos años después de la derrota electoral de Kamala Harris en las elecciones presidenciales de 2024, una encuesta del Pew Research Center revela un aumento considerable del escepticismo sobre la posibilidad de que una mujer llegue a la Casa Blanca durante la vida de los actuales ciudadanos.

El 37% de los adultos estadounidenses afirma ahora que no es demasiado probable o que no es nada probable que el país elija a una mujer como presidenta durante su vida. En 2023, esa proporción era del 26%.

Al mismo tiempo, solo el 17% considera que es extremadamente o muy probable que una mujer llegue a la presidencia, frente al 25% que pensaba lo mismo en 2023. Otro 44% considera que es algo probable, frente al 49% registrado hace tres años.

La confianza en un cambio histórico disminuye

Los nuevos resultados muestran un cambio importante en la percepción pública. En 2023, tres de cada cuatro estadounidenses consideraban al menos algo probable que una mujer fuera elegida presidenta durante su vida. En 2026, esa proporción se redujo al 61%.

El cambio no significa necesariamente que los estadounidenses hayan descartado la posibilidad de una presidenta. Más bien refleja una menor confianza en que ese acontecimiento ocurra próximamente.

La experiencia de Harris puede haber influido en la percepción pública. Su candidatura convirtió nuevamente la posibilidad de una primera presidenta en uno de los principales temas de la política estadounidense, pero su derrota frente a Donald Trump dejó a los votantes ante la realidad de que el país todavía no ha elegido a una mujer para ocupar la Oficina Oval.

Demócratas y republicanos coinciden en la incertidumbre

La percepción sobre las posibilidades de una mujer presidenta no presenta grandes diferencias entre demócratas y republicanos.

En ambos partidos son relativamente pocos los ciudadanos que consideran extremadamente o muy probable que una mujer sea elegida presidenta durante su vida.

Sin embargo, las diferencias aparecen con claridad cuando la pregunta cambia de probabilidad a importancia. El 30% de los demócratas y de los independientes que se inclinan por el Partido Demócrata afirma que es extremadamente o muy importante para ellos que Estados Unidos elija a una mujer presidenta durante su vida.

Entre los republicanos y quienes se inclinan por el Partido Republicano, esa proporción cae al 5%. En el otro extremo, el 87% de los republicanos afirma que la elección de una mujer no es demasiado importante, no es nada importante o que el género del presidente simplemente no importa. Entre los demócratas, esa proporción es del 46%.

Las mujeres muestran mayor interés, pero no son mayoría

Las mujeres son más propensas que los hombres a considerar importante que el país elija a una presidenta. El 22% de las mujeres afirma que es extremadamente o muy importante para ellas, frente al 12% de los hombres.

Sin embargo, incluso entre las mujeres, la mayoría no considera que el género del próximo presidente sea un asunto de gran importancia. El 60% dice que no es demasiado o nada importante o que el género del presidente no importa.

La división política también se hace evidente entre las mujeres. El 37% de las mujeres demócratas considera extremadamente o muy importante que una mujer llegue a la presidencia durante su vida. Entre las mujeres republicanas, esa cifra es de apenas 6%.

Entre los hombres demócratas, el porcentaje es del 22%, mientras que entre los republicanos alcanza solo el 3%.

La derrota de Harris no cerró la puerta

Aunque Kamala Harris no consiguió convertirse en la primera mujer presidenta de Estados Unidos, su candidatura demostró que una mujer puede llegar a competir por la Casa Blanca como candidata de uno de los dos grandes partidos.

Sin embargo, los datos actuales muestran que ese avance no necesariamente se ha traducido en una mayor confianza pública en que el país esté cerca de elegir a una mujer.

De hecho, el porcentaje de estadounidenses que considera altamente probable que una mujer llegue a la presidencia cayó ocho puntos desde 2023.

El descenso resulta particularmente relevante porque Estados Unidos ya ha elegido a mujeres para ocupar algunos de los cargos políticos más importantes del país, pero la presidencia continúa siendo una excepción histórica.

Para la mayoría, el género del presidente no es determinante

Uno de los datos más llamativos del estudio es que, pese al debate sobre la representación femenina en la política, para la mayoría de los estadounidenses el género del presidente no constituye un factor especialmente importante.

En total, el 66% afirma que no es demasiado o nada importante para ellos que una mujer sea elegida presidenta o que el género del presidente simplemente no importa.

Otro 16% considera que sí es algo importante, mientras que el 18% lo califica como extremadamente o muy importante. La cifra del 18% prácticamente no ha cambiado desde 2023, cuando también alcanzó el 18%.

Esto sugiere que el aumento del pesimismo sobre la posibilidad de una presidenta no está acompañado necesariamente por un incremento del rechazo a una mujer en la Casa Blanca. Para muchos estadounidenses, el asunto parece haber perdido relevancia frente a otros criterios políticos.

La posibilidad depende también de cuánto importa

La encuesta encuentra una relación entre la importancia que las personas atribuyen a tener una presidenta y sus expectativas de que esto ocurra.

Entre quienes consideran extremadamente o muy importante que una mujer sea elegida presidenta durante su vida, el 30% cree que es extremadamente o muy probable que suceda. Otro 40% considera que es algo probable, mientras que un 30% piensa que no es demasiado o nada probable.

En cambio, quienes conceden menos importancia al hecho de que el presidente sea mujer muestran un mayor escepticismo sobre que esto ocurra.

La relación revela una diferencia de percepción: quienes desean más ese cambio también tienden a mantener mayores expectativas de que pueda producirse.

Una barrera histórica que todavía no desaparece

Estados Unidos continúa siendo una excepción entre varias democracias que ya han elegido mujeres como jefas de gobierno o de Estado.

La ausencia de una mujer en la presidencia estadounidense ha convertido el tema en un símbolo de la evolución de la representación política y de las barreras que todavía enfrentan las mujeres en los niveles más altos del poder.

Los resultados de Pew no indican que los estadounidenses consideren imposible una futura presidenta. Pero sí muestran que la confianza en que ese momento llegue durante su vida se ha debilitado.

El dato plantea una pregunta que seguirá presente en los próximos ciclos electorales: ¿se trata simplemente de una pausa después de una campaña presidencial que no tuvo éxito o de una señal de que el país está más lejos de lo que muchos pensaban de romper esa barrera histórica?

Por ahora, la respuesta de los estadounidenses parece estar entre ambas posibilidades. La puerta continúa abierta, pero cada vez son menos quienes creen que el momento está cerca.