El petróleo vuelve a amenazar la economía de los estadounidenses
Aunque el precio del crudo ha comenzado a moderarse, el barril continúa cerca de los $100 y mantiene la presión sobre los costos de la gasolina.

Redacción Negocios Now
El precio del petróleo comenzó a retroceder, pero todavía está lo suficientemente alto como para representar una amenaza para la inflación y para el bolsillo de los estadounidenses.
El lunes 21 de septiembre, el crudo Brent llegó a situarse por debajo de los $100 por barril, después de que Arabia Saudita aumentara nuevamente sus exportaciones y mejoraran las expectativas sobre el suministro internacional. El domingo, el Brent había cerrado en $100.34, después de registrar una caída de 3.4%. El West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos, terminó en $95.78.
El descenso supone cierto alivio frente a los niveles alcanzados durante las últimas semanas, pero no elimina el problema. El petróleo continúa muy por encima de los niveles registrados antes de la reciente escalada en Oriente Medio.
El combustible es solo el comienzo
Cuando aumenta el precio del petróleo, el impacto no termina en la gasolinera.
El combustible es un componente esencial del transporte de mercancías. Camiones, barcos, aviones y otros medios utilizados para mover productos dependen de la energía, por lo que un incremento prolongado de los costos puede terminar trasladándose a empresas y consumidores.
El impacto es particularmente importante en el caso del diésel, utilizado ampliamente por el sector de transporte de carga.
Según un análisis de Reuters, el precio del diésel en Estados Unidos ha aumentado 76% durante el último año, mucho más que la gasolina. La situación está relacionada no solo con el precio del crudo, sino también con limitaciones en la capacidad de refinación estadounidense.
Para las empresas de transporte, el problema es especialmente delicado porque muchas operan con márgenes reducidos. Cuando el combustible se encarece, aumentan los costos de transportar alimentos, productos manufacturados y mercancías que terminan en tiendas y hogares.
El petróleo vuelve a complicar la lucha contra la inflación
El aumento de los costos energéticos llega en un momento incómodo para la economía estadounidense.
La inflación todavía permanece por encima del objetivo de 2% de la Reserva Federal y las autoridades monetarias están observando con atención cualquier factor que pueda mantener los precios elevados.
Un petróleo más caro puede ejercer presión sobre una amplia variedad de bienes y servicios. Primero afecta directamente la energía y el transporte, pero después puede transmitirse a otros sectores a través de los costos de producción y distribución.
Reuters ha señalado que el aumento de los precios de la energía y de los costos de financiamiento está acercando a las economías mundiales a un escenario complicado de inflación elevada y crecimiento más lento.
Una reserva estratégica más reducida
Estados Unidos también enfrenta otro elemento que merece atención: sus reservas estratégicas de petróleo se encuentran en niveles históricamente bajos.
Los inventarios de crudo de la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR) cayeron a 284.6 millones de barriles la semana pasada, el nivel más bajo desde octubre de 1982. La reducción forma parte de un acuerdo para liberar un total de 172 millones de barriles.
Esto no significa que Estados Unidos se esté quedando sin petróleo. El país continúa siendo uno de los principales productores mundiales. Pero una reserva estratégica más pequeña significa que existe menos inventario de emergencia disponible para responder a futuras interrupciones importantes del suministro.
Arabia Saudita ofrece una señal de alivio
El mercado recibió una noticia positiva este lunes.
Datos obtenidos mediante seguimiento satelital muestran que Arabia Saudita cargó aproximadamente 14 millones de barriles de petróleo en siete grandes buques en el puerto de Ras Tanura el domingo 20 de septiembre.
Además, las exportaciones sauditas a través del estrecho de Ormuz aumentaron hasta unos 2.9 millones de barriles diarios durante la última semana, frente a aproximadamente 700,000 barriles diarios en agosto.
El aumento de los envíos ayudó a aliviar parte de los temores sobre una escasez inmediata de petróleo y contribuyó al descenso de los precios.
Sin embargo, mientras persistan las interrupciones y la incertidumbre sobre el suministro internacional, el mercado seguirá siendo particularmente sensible a cualquier nuevo ataque o problema en las rutas de transporte.
El riesgo para el consumidor
Por ahora, la caída del petróleo ofrece un pequeño respiro. Pero mientras el barril permanezca cerca de los $100, los consumidores estadounidenses seguirán expuestos a sus efectos.
El precio de la gasolina puede ser el indicador más visible para las familias, pero el impacto real es mucho más amplio: transporte, alimentos, comercio, agricultura, manufactura y distribución dependen en mayor o menor medida de los costos energéticos.
Y para una economía que todavía enfrenta inflación elevada, el petróleo puede convertirse nuevamente en uno de los factores que más compliquen la recuperación del poder adquisitivo de los consumidores.



