Redacción Negocios Now
La administración de Joe Biden impulsó un mayor número de acciones ejecutivas relacionadas con la inmigración que su antecesor, sin embargo, el demócrata pasó la mayor parte de su mandato desafiado por niveles récord de llegadas no autorizadas de solicitantes de asilo y otros migrantes a la frontera sur.
Un análisis del Migration Policy Institute (MPI) destaca que en el periodo presidencial que termina se emitieron 605 acciones ejecutivas relacionadas con la inmigración, frente a 472 acciones emprendidas durante la primera administración Trump, considerada la más activista hasta ahora en esa materia.
El equipo de Biden, dice, asumió el cargo con planes de legalizar a la mayoría de los cerca de 11,3 millones de inmigrantes no autorizados, así como reconstruir los sistemas de inmigración legal y reasentamiento de refugiados que se habían atrofiado durante la pandemia de COVID-19 y los recortes de Trump,
No obstante, la crisis fronteriza se convirtió en un pararrayos político, y la inmigración fue un factor clave en las campañas electorales de 2024. Pese al freno y obstrucción del objetivo mayor, agrega, la administración Biden dió respuesta al tema de inmigración a través de varios caminos.
El gobierno del demócrata fue duramente criticada por todos los bandos por sus acciones en la frontera, asegura. “La administración trató de apaciguar a los escrutadores, pero en última instancia no logró satisfacer a ninguno de ellos”, reconoce.
“Para los defensores de los inmigrantes, lo que hizo Biden representó un nuevo mínimo de sus límites en materia de protección humanitaria; para los intransigentes en materia de inmigración, estaba dando luz verde a una frontera abierta”, expone.
MPI destaca en su análisis, con datos del del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que el gobierno federal demócrata permitió el paso a 5,8 millones de solicitantes de asilo y otros migrantes que no tenían autorización para ingresar a los Estados Unidos, con el fin de solicitar asilo u otro caso de inmigración.
Otorgó la ciudadanía estadounidense a casi 3,5 millones de inmigrantes, la mayor cantidad de naturalizaciones en cualquier mandato presidencial. Extendió o renovó estatus legales temporales, como el TPS, que brinda protección contra la deportación y acceso a un permiso de trabajo, pero no a su legalización.
Benefició con otro tipo de status temporal a casi 3,4 millones de migrantes, algunos de los cuales eran recién llegados a la frontera y otros residentes estadounidenses de largo plazo, como los beneficiarios de la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA).
En el año fiscal 2024, agrega el reporte del MPI, el gobierno de Biden recibió la mayor cantidad de refugiados en solo 12 meses, desde mediados de la década de 1990. Más de 100,000 personas de la frontera con México, incluidas cifras récord en 2022 y 2023.
“En parte debido a la continua inacción del Congreso en materia de inmigración, el mandatario tenía pocas herramientas nuevas para responder a presiones fronterizas récord y a desafíos cada vez más complejos a medida que la inmigración se volvía más hemisférica y cambiaba el perfil de los migrantes que llegaban”, dice.
Biden también enfrentó una creciente oposición a nivel estatal, incluidas nuevas políticas locales, por el transporte en autobús de los migrantes a ciudades del interior como Nueva York, Washington, Chicago y Denver, donde los servicios rápidamente se vieron afectados.