Redacción Negocios Now
En Estados Unidos, los inmigrantes representan una parte vital de la fuerza laboral y son fundamentales para sectores clave como la construcción, la agricultura, la hospitalidad y el comercio. Sin embargo, las políticas migratorias restrictivas impulsadas por la Administración de Donald Trump —incluyendo redadas de inmigración y el despliegue de la Guardia Nacional— han generado miedo, ansiedad y una profunda desestabilización en comunidades enteras.
Estas medidas no sólo afectan a las familias inmigrantes; también debilitan industrias completas, interrumpen negocios y dañan la economía regional, tal como señaló a Los Angeles Times la presidenta y directora ejecutiva de la Cámara de Comercio del Área de Los Ángeles, María S. Salinas.
Según Salinas, “los inmigrantes no sólo son miembros valiosos de nuestras comunidades, sino que también son esenciales para la fortaleza de nuestra fuerza laboral y el éxito de nuestra economía. Ellos impulsan sectores críticos y contribuyen diariamente a la prosperidad de la región”.
Con respecto a las recientes redadas en LA, la directiva señaló que esas “acciones de control migratorio generaron miedo y ansiedad en nuestra comunidad inmigrante. Eso fue definitivamente perjudicial para Los Ángeles, no sólo desde una perspectiva económica, sino también en el bienestar de nuestra comunidad”.
Salinas puntualizó que, “cuando el miedo golpea a una comunidad inmigrante, como en Los Ángeles, se interrumpe nuestra economía. Esto sucede porque las personas no se presentan a trabajar, ni a la escuela, ni siquiera a sus citas médicas”.
Partiendo de su posición al frente de la Cámara de Comercio del Área de Los Ángeles, la directiva indicó que hasta “las iglesias han visto una disminución significativa de sus miembros. [Asimismo], el impacto en el transporte público definitivamente se ha sentido. Entonces, hay un efecto dominó, porque impacta el sustento de las poblaciones inmigrantes. Afecta su capacidad de ganarse la vida, lo que luego impacta su capacidad de gastar y de llevar una vida normal”.
Salinas igualmente explicó que la mayoría de los negocios afectados han sido los más pequeños negocios, tiendas minoristas y restaurantes. En este sentido, detalló que “los impactos se dieron de dos maneras: los trabajadores no se presentaban y los clientes tampoco, especialmente en zonas y partes de la ciudad con comunidades inmigrantes prósperas”.
La ejecutiva dijo que, “cuando las personas tienen miedo de salir, evitan las tiendas locales y no salen a comer a sus restaurantes del barrio. [Por tanto], se ve la desolación en los vecindarios locales”. Paralelamente, subrayó que muchos de los pequeños negocios “dependen de clientes inmigrantes”, así que, a raíz de las redadas, las “tiendas estaban vacías o tuvieron que cerrar al estar dentro de zonas afectadas por las interrupciones”.
En cuanto al impacto en el sector hotelero, Salinas indicó que “los hoteles en el área del toque de queda tuvieron que cancelar eventos. Así que eso fue una gran interrupción para la economía local durante esos días. [Porque] cuando se cancela un evento para mil personas en un hotel, se afecta a los empleados y a toda la industria de la hospitalidad”.
La ejecutiva recordó, además, que “Los Ángeles vive del turismo, y es una parte importante de nuestra economía”. Por eso “hemos pedido una desescalada” como parte de la “larga historia de pedir una reforma migratoria integral”.
“Visitamos Washington D.C. anualmente con una delegación amplia. Este año, fuimos en marzo y nos reunimos con varios departamentos de la Administración, incluidos los departamentos de Comercio, Transporte, la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias y la Administración de Pequeños Negocios. Nuestro mensaje, concluyó, fue destacar la importancia de la economía de Los Ángeles para el resto del país”.