EE. UU. refuerza su escudo tecnológico para proteger el mundial de fútbol

El Gobierno federal destina una inversión histórica en sistemas antidrones para garantizar la seguridad aérea durante el evento deportivo.

Redacción Negocios Now

Estados Unidos ha puesto en marcha un ambicioso plan de seguridad tecnológica de cara a la Copa Mundial de la FIFA 2026, con una inversión de 115 millones de dólares destinada específicamente al desarrollo y despliegue de tecnología antidrones.

La medida responde a la creciente preocupación por el uso no autorizado de aeronaves no tripuladas en eventos masivos y busca proteger a millones de asistentes, atletas y personal durante el torneo.

El Mundial 2026, que será organizado conjuntamente por Estados Unidos, México y Canadá, tendrá en territorio estadounidense la mayor parte de los partidos, incluidos encuentros clave y la final. Ciudades como Nueva York, Los Ángeles, Dallas, Miami y Atlanta se preparan para recibir multitudes sin precedentes, lo que ha llevado a las autoridades federales a elevar los estándares de seguridad, especialmente en el espacio aéreo de baja altitud.

La inversión será coordinada principalmente por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), en conjunto con el Departamento de Defensa (DoD), el Departamento de Justicia y la Administración Federal de Aviación (FAA).

Según información oficial, los fondos se utilizarán para adquirir sistemas capaces de detectar, rastrear, identificar y, en casos extremos, neutralizar drones que representen una amenaza.

El uso de drones comerciales y recreativos ha crecido de forma exponencial en los últimos años. Aunque la mayoría se emplea con fines legítimos, las autoridades reconocen que también pueden ser utilizados para espionaje, interrupciones deliberadas, contrabando o incluso ataques.

Eventos deportivos de alto perfil se consideran objetivos de riesgo elevado debido a su visibilidad global y a la concentración de personas.

Las tecnologías antidrones que se desplegarán incluyen radares especializados, sensores de radiofrecuencia, sistemas ópticos avanzados y herramientas de interferencia electrónica.

En algunos casos, se contempla el uso de tecnologías de toma de control o neutralización segura del dron, siempre bajo protocolos estrictos para evitar daños colaterales o interferencias con aviación comercial.

Desde el Gobierno federal se ha subrayado que esta inversión no solo responde a las necesidades del Mundial 2026, sino que forma parte de una estrategia más amplia para modernizar la defensa aérea doméstica.

Funcionarios del DHS han señalado que la experiencia adquirida durante el torneo servirá como modelo para futuros eventos de gran escala, como Juegos Olímpicos, Super Bowls y convenciones políticas nacionales.

La FAA, por su parte, reforzará las zonas de restricción aérea temporal alrededor de los estadios y sedes oficiales, recordando que volar drones sin autorización en estos espacios constituye un delito federal.

Además, se intensificarán las campañas de información pública para educar a los operadores recreativos sobre las normas vigentes durante el torneo.

Expertos en seguridad consideran que esta inversión refleja un cambio de paradigma. Mientras que tradicionalmente la protección de eventos se centraba en amenazas terrestres, hoy el foco se amplía al espacio aéreo urbano, un entorno cada vez más accesible gracias a la tecnología comercial.