Esteban Montero
Ciudad México.- 2 de Julio- La decisión del gobierno de Estados Unidos de no extender de forma anticipada la vigencia del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) marca el inicio del proceso de revisión establecido en el propio acuerdo y abre un escenario de incertidumbre para el futuro del principal pacto comercial de América del Norte.
Aunque la determinación no implica la salida inmediata de ninguno de los tres países ni la cancelación del tratado, sí activa la denominada “cláusula de revisión”, que contempla evaluaciones periódicas y un horizonte de hasta diez años para alcanzar un consenso sobre su continuidad. Si durante ese período no se logra un acuerdo, el T-MEC podría dejar de estar vigente en 2036.
La postura de Washington refleja la intención de la administración de Donald Trump de renegociar aspectos clave del convenio. Entre sus principales demandas figuran un mayor contenido de origen estadounidense en la fabricación de vehículos, reglas de origen más estrictas para la industria automotriz y nuevas medidas para impedir que productos chinos aprovechen los beneficios comerciales del tratado.
Mientras México y Canadá ya expresaron su disposición a extender el acuerdo por otros 16 años, Estados Unidos optó por no respaldar esa prórroga en esta etapa. Pese a ello, las negociaciones continuarán durante los próximos meses y ya se prevén nuevas rondas de diálogo entre funcionarios estadounidenses y mexicanos.
En paralelo, las conversaciones entre Washington y Ottawa avanzan con mayor lentitud debido a diferencias comerciales en distintos sectores, lo que ha dejado a Canadá parcialmente al margen de las negociaciones formales más recientes.
Especialistas en comercio internacional consideran que el proceso recién iniciado prolongará la incertidumbre para empresas e inversionistas, ya que el futuro del tratado dependerá de la capacidad de los tres gobiernos para acordar modificaciones que satisfagan las prioridades de cada uno sin afectar la integración económica de la región.