EE. UU. endurece el control sobre las apuestas políticas electorales

Al menos 29 estados prohíben o limitan las apuestas electorales y otros analizan nuevas regulaciones como parte de acciones regulatorias al respecto.

Redacción Negocios Now

El rápido crecimiento de las llamadas “plataformas de predicción” —sitios que permiten apostar sobre acontecimientos políticos, económicos o deportivos— llevó a que más de la mitad de los estados del país adopten restricciones o prohibiciones específicas para este tipo de operaciones.

Según un análisis publicado por el Pew Research Center, al menos 29 estados cuentan actualmente con leyes o regulaciones que limitan las apuestas sobre elecciones, mientras que otros estados avanzan en proyectos para establecer nuevas reglas sobre esta actividad.

El estudio revela además que, en lo que va de 2026, legisladores de al menos 16 estados presentaron iniciativas para regular de alguna manera los mercados de predicción, reflejando la creciente preocupación por el impacto de estas plataformas y la falta de un marco legal uniforme.

Un vacío legal entre las apuestas y las finanzas

El auge de empresas como Kalshi y Polymarket abrió un debate jurídico inédito en Estados Unidos. Estas compañías sostienen que no operan como sitios de apuestas tradicionales, sino como mercados financieros en los que los usuarios compran y venden contratos vinculados a la probabilidad de que ocurra un determinado evento.

Bajo esa interpretación, las plataformas argumentan que deben ser supervisadas a nivel federal por la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC, por sus siglas en inglés) y no por las autoridades estatales encargadas de regular el juego.

Sin embargo, numerosos estados sostienen que las apuestas sobre elecciones equivalen, en la práctica, a una actividad de juego y, por lo tanto, deben quedar sujetas a las mismas restricciones que los casinos y las apuestas deportivas.

La disputa ya derivó en múltiples demandas judiciales y podría terminar definiéndose en los tribunales federales. Actualmente, más de una docena de litigios cuestionan la legalidad de estos mercados de predicción.

Un mapa regulatorio fragmentado

El informe de Pew muestra un escenario profundamente dividido.

De los 50 estados estadounidenses:

  • Más de la mitad ya restringe las apuestas electorales de alguna manera.
  • Un grupo de estados prohíbe expresamente cualquier apuesta vinculada a procesos electorales.
  • Otros permiten determinados mercados de predicción, pero bajo condiciones específicas.
  • Algunos estados todavía carecen de legislación concreta, lo que genera un escenario de incertidumbre jurídica.

La situación contrasta con la rápida expansión de las apuestas deportivas desde que la Corte Suprema de Estados Unidos eliminó, en 2018, la prohibición federal que impedía a los estados legalizar esa actividad.

Actualmente, las apuestas deportivas son legales en 39 estados y en Washington D.C., un crecimiento que impulsó también el interés por los mercados de predicción relacionados con la política y otros acontecimientos de actualidad.

Preocupación por la integridad electoral

Detrás del avance regulatorio aparece una preocupación compartida por numerosos legisladores y especialistas: la posibilidad de que las apuestas sobre elecciones afecten la confianza pública en el sistema democrático o incentiven intentos de manipulación.

El hecho de que se pueda obtener un beneficio económico apostando por determinados resultados electorales abrió interrogantes sobre la posibilidad de uso de información privilegiada o intentos de influir en los procesos políticos.

El fenómeno coincide, además, con un creciente debate sobre las consecuencias sociales de la expansión del juego online en Estados Unidos. Diversos estudios muestran un aumento de la preocupación pública por el impacto de las apuestas y los riesgos de adicción, especialmente entre los adultos jóvenes.

Un negocio multimillonario

Pese a las controversias, el mercado continúa creciendo. El volumen de operaciones en las principales plataformas de predicción se disparó desde mediados de 2025 y algunos analistas estiman que el sector podría mover cientos de miles de millones de dólares en los próximos años.

Las elecciones presidenciales de 2024 marcaron un punto de inflexión para la industria: miles de millones de dólares fueron apostados en los resultados y las plataformas ganaron notoriedad al ofrecer pronósticos que, en algunos casos, resultaron más precisos que las encuestas tradicionales. Sin embargo, el éxito comercial también aceleró la reacción política y regulatoria.

Un debate que recién comienza

El informe de Pew concluye que Estados Unidos enfrenta un nuevo desafío regulatorio: determinar si los mercados de predicción son instrumentos financieros innovadores o una nueva forma de apuestas que requiere controles similares a los del juego tradicional.

Por ahora, la tendencia parece clara: cada vez más estados buscan limitar o supervisar las apuestas electorales, en un intento por equilibrar la innovación financiera con la protección de la integridad democrática y la prevención de los riesgos asociados al juego.