Redacción Negocios Now
Viajar a Estados Unidos será más caro para millones de turistas internacionales a partir de este mes de septiembre. La administración federal ha aprobado un aumento en la tarifa del Sistema Electrónico de Autorización de Viaje (ESTA), que sube de $21 a casi $40 por solicitud.
Este permiso es obligatorio para ciudadanos de países que forman parte del Programa de Exención de Visas (VWP, por sus siglas en inglés) y que planean estancias cortas de turismo o negocios.
El ESTA tiene una validez de dos años y permite múltiples entradas al país, pero la nueva tarifa casi duplica el costo inicial, lo que genera preocupación en el sector turístico.
Para los viajeros frecuentes, el gasto acumulado puede ser significativo, especialmente cuando se suma a otros costos como boletos aéreos, seguros y alojamiento, que ya han aumentado en los últimos años.
De acuerdo con analistas de Kiplinger, este incremento podría tener un impacto negativo en la recuperación del turismo internacional, que ya enfrenta una caída del 8 % en llegadas durante 2025 debido a políticas migratorias más estrictas y a la percepción de que EE. UU. se ha vuelto un destino menos hospitalario.
Representantes de la industria turística han advertido que la medida podría desincentivar visitas desde mercados clave como Europa y Asia, en un momento en que otros destinos competidores —como Canadá o países europeos— ofrecen trámites más baratos y sencillos.
Aunque el Gobierno federal sostiene que los fondos recaudados ayudarán a financiar programas de seguridad y promoción turística, expertos señalan que el aumento llega en un momento delicado: mientras el turismo doméstico crece, el gasto internacional —vital para ciudades como Nueva York, Miami, Orlando y Los Ángeles— sigue a la baja.
En este contexto, el alza del costo del ESTA podría convertirse en un nuevo obstáculo para atraer visitantes y complicar la meta de recuperar los niveles de turismo internacional previos a la pandemia.